Naturaleza Vietnam
Vietnam es un lugar privilegiado si hablamos de naturaleza, ya que cuenta con una biodiversidad que pocos países en el mundo pueden igualar. Al recorrer su territorio te das cuenta de que existen principalmente dos tipos de bosques que dominan el horizonte. Por un lado están los bosques perennes, que se mantienen verdes y vibrantes durante todo el año, y por otro los caducifolios, cuyos árboles pierden sus hojas en ciertas temporadas.
La riqueza vegetal es inmensa, con más de mil quinientas especies de plantas leñosas que crecen en sus suelos, incluyendo palmeras, bambúes y manglares resistentes. En muchas zonas del país, estos diferentes tipos de vegetación se mezclan entre sí creando ecosistemas complejos. Aunque las selvas tropicales puras no son tan comunes hoy en día, todavía es posible encontrar algunos rincones donde la naturaleza se conserva casi intacta.
Los bosques más tupidos y las montañas de piedra caliza sirven de refugio para una enorme variedad de primates y otros animales pequeños. Es común encontrar diferentes especies de monos, langures, gibones, gatos monteses y ardillas que se mueven con agilidad entre las copas de los árboles. Entre los primates más destacados están los langures de cabeza blanca y los rinopitecos, que son símbolos de la fauna local.
El mundo de las aves es igualmente fascinante, con especies preciosas como los faisanes y la elegante ave conocida como pheinardia ocellata. Si bajamos la mirada hacia el suelo, veremos que hay una gran población de reptiles que incluye boas de gran tamaño, iguanas, serpientes variadas y camaleones. También es habitual cruzarse con ciempiés y otros insectos que forman parte de este ciclo de vida tan rico.
En las altas montañas situadas al norte del país, donde el clima es un poco más duro, viven animales con pelajes más densos para protegerse del frío. Allí habitan osos negros, pequeñas variedades de osos, ardillas negras gigantes, zorros y nutrias muy activas. Las civetas también son habitantes comunes de estas zonas elevadas, ocultándose entre la espesa vegetación de las laderas.
Dentro de la fauna más conocida y admirada de Vietnam se encuentran los doucs de cuello rojo y gris, que son primates de aspecto muy particular. También es el hogar de mamíferos imponentes como el elefante asiático, el oso de miel y el tigre de Indochina, aunque estos últimos son más difíciles de ver. Los leopardos y los jabalíes también recorren los bosques buscando comida y refugio en las zonas más apartadas.
Otros habitantes más pequeños pero muy interesantes que se pueden encontrar son los murciélagos, las ardillas voladoras y los loris perezosos pigmeos. En cuanto a las aves, el gran calao y el pato de alas blancas son de las especies más llamativas que cruzan los cielos vietnamitas. También se pueden ver ejemplares raros como el ibis de hombros blancos, el faisán de Edward y el trepador de pico amarillo.
El gobierno vietnamita ha tomado medidas serias para proteger toda esta riqueza natural con el apoyo de organizaciones internacionales de gran prestigio. Se han establecido más de treinta parques nacionales y diversas áreas protegidas bajo el amparo de la UNESCO. Estos esfuerzos son vitales para garantizar que la vida salvaje del país tenga un futuro seguro frente a los desafíos del mundo moderno.
Clima Vietnam
El clima en Vietnam es algo que cambia de forma notable según te muevas de norte a sur, dependiendo mucho de la altitud y la época del año. Aunque técnicamente todo el país está en una franja tropical y subtropical, las sensaciones térmicas pueden ser totalmente opuestas entre regiones. Puedes pasar de inviernos realmente gélidos en las montañas del norte a un calor constante de tipo subecuatorial en la zona del delta del Mekong.
Debido a su geografía tan alargada, el país se divide en tres zonas climáticas principales que se comportan de manera muy diferente. Estas zonas son el norte, el centro y el sur, cada una con su propio ritmo de lluvias y temperaturas. En el extremo norte, donde las montañas dominan el paisaje, no es raro que las temperaturas bajen tanto que incluso llegue a nevar en las partes más altas.
Durante la primavera y el otoño, el tiempo en el norte suele ser muy agradable, lo que lo convierte en una época ideal para visitar esa región. Sin embargo, el verano en el norte es mucho más caluroso y la humedad se vuelve bastante pesada, lo que puede resultar agotador para algunos. En las tierras altas, el termómetro puede subir hasta los cuarenta grados en verano y caer drásticamente durante los meses de invierno.
El centro de Vietnam tiene una situación particular porque sus condiciones meteorológicas se dividen en dos por el famoso paso de Hai Van. Hacia el norte de este paso, en lugares como Lang Co, los veranos son muy calientes y los inviernos pueden ser bastante frescos. En cambio, una vez que cruzas hacia el sur, llegando a la zona de Da Nang, el clima se vuelve mucho más suave y agradable.
Entre los meses de septiembre y febrero, la zona central del país recibe el monzón del noreste, que suele traer consigo lluvias muy fuertes y vientos intensos. Durante este tiempo, el mar puede ponerse bastante bravo con olas grandes, por lo que no es el mejor momento para disfrutar de la playa. Es una época donde el agua es la gran protagonista del paisaje en toda la franja central vietnamita.
Si nos vamos al sur de Vietnam, la experiencia es diferente porque allí solo se distinguen realmente tres estaciones a lo largo del año. De marzo a mayo o principios de junio el ambiente es caluroso y muy seco, casi sin nubes en el cielo. Luego llega la temporada de lluvias, que se extiende desde finales de junio hasta el mes de noviembre, trayendo un alivio necesario al campo.
De diciembre a febrero, el sur disfruta de condiciones más frescas y secas, siendo probablemente la etapa más cómoda para pasear por sus ciudades. El mes de abril suele coronarse como el más caluroso de todos, con máximas que pueden alcanzar los treinta y cinco grados casi a diario. En los meses más frescos, las noches bajan hasta los veinte grados, permitiendo un descanso mucho más placentero.
Si estás planeando un viaje por todo el país, la mejor época para hacerlo es sin duda entre los meses de noviembre y abril. Este es el periodo en el que las lluvias son menos frecuentes en la mayor parte del territorio nacional. Viajar en estos meses te asegura poder moverte con mayor facilidad y disfrutar de los paisajes sin estar pendiente constantemente del paraguas.
Transporte en Vietnam
Para moverse por Vietnam existen muchísimas opciones y todo depende de lo que prefieras y de cuánto dinero quieras gastar en tus traslados. Es un país donde es realmente fácil tomar un vuelo interno para ahorrar tiempo, pero también se puede optar por el autobús o el tren para distancias largas. A muchos viajeros les encanta la idea de alquilar una moto para recorrer las carreteras nacionales y descubrir paisajes por su cuenta.
Si solo necesitas hacer trayectos cortos, los autobuses públicos son una alternativa excelente y muy barata que conecta casi todos los puntos de las ciudades. También es muy común pedir un taxi o usar aplicaciones digitales de transporte que funcionan muy bien en los núcleos urbanos principales. La mayoría de los taxis llevan taxímetro y los precios suelen estar indicados de forma clara en la moneda local para evitar confusiones.
Vietnam es de los pocos países de su región que cuenta con una red de ferrocarriles bastante bien estructurada y que llega a muchos destinos. Los trenes vietnamitas suelen estar equipados con aire acondicionado, lo que los hace muy cómodos, seguros y además tienen precios bastante accesibles. Viajar en tren permite disfrutar de una perspectiva diferente del país, viendo pasar los campos de arroz desde la comodidad de tu asiento.
Algo que debes tener en cuenta es que las agencias que alquilan coches no suelen dejar que los turistas extranjeros conduzcan por su cuenta debido a las normas locales. Sin embargo, esto no es un problema porque es muy sencillo contratar un coche que venga con su propio conductor a través de agencias de viaje. Muchos hoteles también ofrecen este servicio, lo que resulta ideal para quienes buscan comodidad y no quieren lidiar con el tráfico.
Para los que tienen un espíritu más aventurero, alquilar una moto o un scooter es algo que se puede hacer en casi cualquier ciudad grande sin complicaciones. En lugares como Da Lat, el alquiler de motocicletas es especialmente popular debido a las rutas escénicas que ofrece la zona. Es una forma muy auténtica de integrarse en el ritmo de vida local y sentir la libertad de ir a donde quieras.
Para los que vienen desde Camboya o planean ir hacia allá, existe una ruta muy conocida que consiste en tomar un barco rápido entre Phnom Penh y Chau Doc. Es un trayecto por agua muy interesante que muestra una cara diferente del sudeste asiático y de la vida en los ríos. También hay opciones de cruceros fluviales de lujo por el río Mekong organizados por empresas privadas para quienes buscan algo más exclusivo.
El país dispone de más de veinte aeropuertos, de los cuales ocho tienen categoría internacional y están repartidos por ciudades clave como Hanói, Da Nang o Ciudad Ho Chi Minh. Hay vuelos internos diarios que conectan estas grandes ciudades con otros destinos turísticos importantes de forma muy eficiente. Aerolíneas como Vietnam Airlines ofrecen muchas frecuencias diarias hacia lugares paradisíacos como la isla de Phu Quoc o las playas de Nha Trang.
Dinero y compras en Vietnam
La moneda oficial que se utiliza en todo el territorio vietnamita es el dong y es lo que vas a necesitar para cualquier compra cotidiana. No tendrás problemas para encontrar cajeros automáticos en las ciudades principales, por lo que sacar dinero en efectivo es una tarea bastante sencilla. Las tarjetas de crédito más conocidas como Visa o MasterCard se aceptan sin problemas en la mayoría de hoteles, restaurantes y tiendas modernas.
Si llevas divisas extranjeras, los dólares estadounidenses se cambian con mucha facilidad en bancos, hoteles y oficinas de cambio de los aeropuertos o joyerías locales. Para otras monedas como el euro o la libra esterlina, lo mejor es acudir directamente a las oficinas bancarias donde ofrecen buenos tipos de cambio. Vietnam es un destino increíble para quienes aman las compras, ya que ofrece desde pequeños detalles hasta artesanías de altísimo nivel.
Entre los productos más buscados por los visitantes están los instrumentos musicales tradicionales, las cerámicas de diseño exquisito, el café local y la ropa hecha a mano. Puedes encontrar estos tesoros tanto en centros comerciales modernos como en los vibrantes mercados locales que llenan las calles de vida. El Ao Dai es el traje nacional por excelencia y simboliza la elegancia y la belleza tradicional de las mujeres del país.
La seda es otro de los materiales estrella en Vietnam y antiguamente estaba reservada exclusivamente para la realeza y la gente de clase alta. Hoy en día, los diseñadores vietnamitas la utilizan para crear prendas de alta costura que se exhiben con orgullo en pasarelas internacionales. Otro símbolo que seguro verás en cada esquina es el famoso sombrero cónico de paja, un accesorio clásico que ha perdurado a través del tiempo.
El arte del bordado en Vietnam es algo que deja a los turistas sin palabras por su delicadeza y el nivel de detalle que alcanzan los artesanos. Se pueden comprar desde manteles y sábanas hasta bolsos y bufandas que son auténticas obras de arte hechas con hilo y aguja. Además, las minorías étnicas del país producen artesanías únicas con estilos y patrones que cuentan la historia de sus propias culturas y tradiciones.
Si te gusta la decoración, las pinturas vietnamitas son una opción fantástica porque capturan momentos cotidianos con un estilo artístico muy propio y colorido. Son piezas únicas que logran transmitir la esencia del país en cada pincelada y que quedan perfectas como recuerdo de un viaje inolvidable. Los instrumentos musicales como las flautas de bambú también son muy populares por sus sonidos dulces y diferentes a lo que estamos acostumbrados.
Para terminar, no puedes marcharte de Vietnam sin haber probado su famoso café, ya que el país es uno de los mayores exportadores a nivel mundial. El café de aquí tiene un sabor y una personalidad que no encontrarás en ninguna otra parte del mundo, siendo una experiencia obligatoria para cualquier paladar. Disfrutar de una taza de café en una pequeña mesa en la calle es la mejor forma de sumergirse en la verdadera cultura vietnamita.
Principales atracciones Vietnam
Vietnam es un rincón del mundo que realmente te deja sin palabras por su belleza natural y esa energía tan especial que tiene. Últimamente se ha puesto muy de moda como destino de vacaciones y no es para menos porque tiene de todo un poco. Hay sitios que son auténticos espectáculos de la naturaleza y otros que te cuentan historias increíbles a través de sus templos o incluso de túneles que se usaron en la guerra.
Si hablamos de Hanói, la capital, lo primero que notas es ese aire francés que se mezcla con el caos de sus mercados callejeros. Es una ciudad con mucha personalidad y además es el punto de partida perfecto para ir a la bahía de Ha Long. Ese lugar es de los que tienes que ver una vez en la vida con sus enormes formaciones de piedra que salen del agua y que la UNESCO cuida como oro en paño.
Cerca de allí está la isla de Cat Ba, que en realidad es un pueblo de pescadores muy auténtico y tranquilo. Es de las islas más grandes que hay por esa zona del oeste de la bahía y es un sitio genial si quieres desconectar un poco del ruido de las ciudades grandes. Lo mejor es perderse por sus rincones y ver cómo vive la gente del lugar sin tantas prisas.
Luego tienes a Hoi An, que para mí es uno de los pueblos más bonitos que existen. Es como un museo al aire libre donde se mezclan templos chinos muy elegantes con un puente de estilo japonés que es súper famoso. Las casas de madera de los mercaderes y los edificios coloniales franceses le dan un toque único, sobre todo cuando se iluminan los canales al caer el sol.
Si lo que buscas es playa y naturaleza salvaje, tienes que bajar hasta la isla de Phu Quoc, que está casi pegada a Camboya. Casi toda la isla es un parque nacional, así que imagínate la cantidad de selva tropical, montañas y senderos que hay para caminar. Es un paraíso para los que aman los animales y la vida silvestre en su estado más puro.
Para los que disfrutan con la arqueología, My Son es una parada obligatoria cerca de la costa central. Son unas ruinas antiquísimas que te enseñan mucho sobre la historia de esta parte de Asia. No hace falta ser un experto para quedarse impresionado con lo que construyeron hace siglos en mitad de la vegetación.
La huella de los franceses se nota mucho en todo el país porque estuvieron allí más de sesenta años. Uno de los ejemplos más claros es la catedral de Notre Dame en Ho Chi Minh, que se parece un montón a la de París. Es el centro neurálgico para los católicos vietnamitas y un edificio que destaca muchísimo entre la arquitectura más moderna de la ciudad.
Tampoco puedes olvidarte del valle de Muong Hoa, que es donde están esas terrazas de arroz tan famosas que salen en todas las fotos. Subir por las montañas y ver esas vistas mientras cruzas pueblos de etnias como los hmong es una experiencia que no se olvida fácilmente. Es de esos paisajes que te hacen sentir muy pequeño.
En Da Nang lo que más llama la atención es el Puente del Dragón, que es todo un símbolo de la ingeniería moderna en el país. Lo ideal es ir a alguna de las cafeterías que hay junto al río cuando ya es de noche para verlo iluminado, es todo un espectáculo. Y si te gusta la historia real, la ciudad imperial de Hue con su ciudadela amurallada es un sitio que te transporta a otra época totalmente distinta.
Turismo en Vietnam
Vietnam tiene algo que te atrapa, no solo por sus paisajes que parecen sacados de una postal, sino por toda la historia y la cultura que respiras en cada esquina. Es un destino que lo tiene todo, especialmente si te gusta estar en contacto con la naturaleza. Si eres de los que no pueden estarse quietos, aquí te vas a cansar de hacer cosas, sobre todo actividades relacionadas con el agua.
Puedes hacer de todo, desde kayak hasta kitesurf, y si te gusta mirar lo que hay debajo del mar, el buceo y el esnórquel son geniales. También hay mucha gente que viene por el surf o la vela. Si te animas a pillar una tabla, la zona de la costa central entre noviembre y marzo se pone increíble con unas olas que valen mucho la pena.
Una de las experiencias más bonitas es subirte a un barco tradicional para recorrer la bahía de Ha Long. Navegar entre esas rocas calizas gigantes y entrar en las cuevas es algo que te da una paz increíble. Lo del kayak también es muy popular allí porque te permite meterte por lagunas y rincones donde los barcos grandes no llegan.
Si lo tuyo es más la adrenalina pura, tienes que ir a las playas de Mui Ne para probar el kitesurf. El viento allí es perfecto para eso y el ambiente es muy joven y animado. Pero si prefieres algo más tranquilo para disfrutar del paisaje costero, no hay nada como pasar una noche en un crucero durmiendo bajo las estrellas mientras el barco se mueve suavemente.
Para conocer el Vietnam más auténtico, lo mejor es alquilar una bici y empezar a pedalear por las carreteras de la costa. Hay rutas preciosas que van desde Vung Tau hasta ciudades como Da Nang o Nha Trang. Cerca de Hanói también hay sitios espectaculares para ir en bicicleta, como el parque nacional de Ninh Binh o el pueblo de Bat Trang, donde hacen unos jarrones de cerámica preciosos.
El valle de Mai Chau es otro sitio que parece un refugio secreto con sus pueblos tradicionales rodeados de verde. Y si bajas hasta Saigón, puedes hacer rutas ciclistas por el delta del Mekong o perderte por el parque nacional de Cat Tien. Cada zona tiene su encanto y pedalear te permite ver detalles que en coche se te pasarían por alto.
En el centro del país hay un mundo subterráneo alucinante con cuevas que son de las más grandes del planeta. La cueva de Son Doong es tan inmensa que dentro tiene hasta su propia selva, algo que cuesta creer hasta que no ves las fotos. Es un sitio único en el mundo que atrae a exploradores de todas partes.
Para los que prefieren caminar por la montaña, la zona de Sapa en el noroeste es el sitio estrella. Los paisajes de montaña son una locura y es el lugar de donde salen las expediciones para subir al Fansipan, que es el pico más alto de todo Vietnam. Es un reto físico importante pero las vistas desde arriba compensan cualquier esfuerzo.
Hacia el interior, cerca de Da Lat, los ríos y las cascadas son perfectos para hacer barranquismo o escalada si te gusta la aventura fuerte. Aunque si quieres mezclar un poco de escalada con vistas al mar, la isla de Cat Ba es una alternativa fantástica. Es increíble la cantidad de opciones que tienes para disfrutar del aire libre en este país.
Alojamiento en Vietnam
A la hora de buscar dónde dormir en Vietnam te vas a encontrar con opciones para todos los gustos y bolsillos. No importa si viajas con el presupuesto justo y buscas un hostal sencillo o si prefieres darte un capricho en un resort de lujo total. Tienen de todo, desde las grandes cadenas internacionales hasta hoteles boutique con mucho encanto que cuidan cada detalle.
En las ciudades que más movimiento tienen, como Hanói o Da Nang, la oferta de hoteles es inmensa. Hay hoteles en casi todas las calles y lo bueno es que muchos están súper cerca de los sitios que querrás visitar. Puedes encontrar desde sitios muy lujosos de cinco estrellas hasta hoteles económicos que están muy limpios y bien situados.
Si lo que buscas es sol y playa en sitios como Phu Quoc o Phan Thiet, lo que más vas a ver son resorts de esos que te ofrecen mucha privacidad. La mayoría de estos complejos están justo en la arena o en zonas rurales rodeados de jardines preciosos muy bien cuidados. Es el plan perfecto si lo que quieres es olvidarte del mundo y descansar de verdad.
Los mejores hoteles de lujo suelen estar concentrados en Hanói y Ho Chi Minh. Allí los viajeros que buscan lo máximo pueden disfrutar de habitaciones espectaculares con spas de primer nivel y restaurantes que son una maravilla. Es una experiencia de cinco estrellas con un servicio muy atento que te hace sentir como en casa.
Lo que sí es verdad es que los hostales de mochileros no son tan comunes como en otros países vecinos. Solo los vas a encontrar en las ciudades más grandes o en los puntos más turísticos como Hue o Da Nang. Pero no te preocupes, porque hay muchas pensiones que son ideales si quieres algo barato pero con más intimidad que una litera.
Estas pensiones o guesthouses suelen tener habitaciones bastante sencillas pero funcionales. El precio suele cambiar dependiendo de si tienen aire acondicionado o algún extra más, pero por unos quince dólares ya puedes encontrar algo decente para pasar la noche. Es una opción muy buena para ahorrar dinero sin sacrificar demasiada comodidad.
Ahora, si lo que quieres es vivir una experiencia de verdad y conocer cómo vive la gente de allí, te recomiendo quedarte en una casa de familia o homestay. Es la mejor forma de sumergirte en sus costumbres, probar la comida casera y hasta aprender algunas palabras en su idioma. Los dueños suelen ser súper amables y acabas haciendo amigos nuevos.
Para los que tienen pensado quedarse en el país más de un par de semanas, a veces sale mucho más a cuenta alquilar un apartamento de vacaciones. Te da más libertad para cocinar tus cosas y moverte a tu aire. Es una opción que cada vez eligen más personas que trabajan en remoto o que viajan sin prisa.
Como Vietnam tiene unos paisajes que te quitan el hipo, otra forma de disfrutar de la naturaleza es ir de camping. Hay zonas de acampada repartidas por todo el país, desde sitios cerca de la playa hasta lugares más remotos en las montañas. Es una manera diferente de despertarte con unas vistas increíbles y respirar aire puro desde temprano.
cocina y vajilla Vietnam
La comida de Vietnam es de esas cosas que no se te olvidan nunca porque tiene una personalidad muy marcada. Todo se basa en encontrar el equilibrio perfecto entre lo salado, lo dulce, lo ácido y lo picante. Usan mucho el nuoc mam, que es esa salsa de pescado fermentado tan famosa, junto con azúcar de caña, cítricos como el calamansí y, por supuesto, chiles.
Lo que me gusta mucho es que usan muchísimas hierbas frescas en todos los platos. Aunque pienses que todo va a picar muchísimo, la verdad es que el picante suele servirse aparte para que cada uno le eche lo que quiera. Así puedes disfrutar de los sabores sin que te arda la boca si no estás acostumbrado a las especias fuertes.
El arroz es el alma de la cocina vietnamita, algo normal siendo un país donde el cultivo de arroz húmedo es tan importante. Lo vas a ver como ingrediente principal en casi todas las comidas, pero también en los aperitivos y hasta en los postres. Es la base de su pirámide alimenticia y lo preparan de mil formas distintas.
También vas a ver muchas verduras y una combinación de hierbas que le dan un aroma increíble a las recetas. Aunque usan carne de vaca, cerdo o pollo, y mucho marisco y pescado, suelen poner cantidades pequeñas comparado con lo que estamos acostumbrados. Lo importante es la mezcla de texturas y el frescor de los ingredientes que usan.
El plato que todo el mundo conoce es el Pho. Es una sopa de fideos de arroz con un caldo que se cocina a fuego lento durante un montón de horas para que tenga todo el sabor. Le echan ternera o pollo y un montón de hierbas frescas. Es un plato esencial en su cultura y se come a cualquier hora del día.
Otro favorito es el Bun Cha, que es muy típico de la capital, Hanói. Lleva unos fideos de arroz blancos que llaman bun y carne de cerdo a la parrilla que llaman cha. Se sirve con una salsa un poco dulce y muchas hierbas. Es un plato súper sabroso por el toque ahumado de la carne y lo fresco de los fideos.
Luego tienes los rollitos, que hay de dos tipos principales. El Nem Cuon es el que va frito y suele llevar carne, mientras que el Goi Cuon es el rollito de primavera fresco que lleva gambas cocidas o cerdo y verduras, todo envuelto en papel de arroz transparente. Son perfectos para picar algo rápido y ligero mientras paseas.
Una de las sorpresas de viajar allí es la cantidad de frutas tropicales que puedes probar. Dependiendo de la época del año vas a encontrar aguacates, manzanas de canela, carambolas, cocos, plátanos o cosas más exóticas como el durián, el jackfruit o la fruta del dragón. Los mercados son una explosión de colores y olores frutales.
Y para terminar con algo dulce, tienen decenas de postres y bebidas que te van a encantar. Muchos usan leche de coco, arroz pegajoso o perlas de sagú. El Che Chuoi es un ejemplo genial, es como una bebida dulce hecha con plátano, perlas de sagú y una leche de coco endulzada que está para chuparse los dedos.
Cultura y tradiciones Vietnam
La cultura de Vietnam es de las más antiguas de toda esta zona de Asia y tiene una mezcla muy interesante. Se nota mucho la influencia que tuvo China durante siglos, pero han sabido mantener su propia esencia. El idioma oficial es el vietnamita, aunque si te vas a las zonas de montaña escucharás otras lenguas de las tribus que viven allí, como el jemer o el cham.
En cuanto a las creencias, la gran mayoría de la gente se considera budista, aunque también hay una comunidad cristiana importante y otras religiones propias del país como el caodaísmo. Eso se ve reflejado en su arte, que tradicionalmente ha estado muy ligado al budismo, al taoísmo y a las enseñanzas de Confucio.
Últimamente también se nota un poco de influencia francesa en sus expresiones artísticas, lo que crea un contraste muy curioso. Algo muy típico de allí son las pinturas sobre seda, donde usan los colores de una forma muy delicada y elegante. Es un tipo de arte que requiere mucha paciencia y que representa muy bien la calma de su gente.
Si hablamos de literatura, la tradición oral es riquísima. Tienen un montón de leyendas populares, cuentos de hadas y poemas épicos que han pasado de padres a hijos. Antes escribían con caracteres propios, pero siempre se han centrado mucho en la poesía y en la prosa para contar sus historias y sus tradiciones.
La música y la danza también son una parte fundamental de su identidad y cambian mucho según la región del país en la que estés. Tienen cerca de cincuenta instrumentos musicales tradicionales que son únicos. La música de la corte imperial es algo muy solemne y respetado, igual que el Ca tru, que son formas musicales con mucha historia.
En el tema de deportes, aunque les gusta mucho el ciclismo, la natación o incluso las artes marciales como el kárate, el rey absoluto es el fútbol. A los jóvenes les encanta jugar y seguir a sus equipos. Tienen muchos clubes y centros de entrenamiento donde preparan a los chavales para que sean los deportistas del futuro.
Pero si quieres ver de verdad el espíritu de esta nación, tienes que intentar coincidir con alguno de sus festivales. Es el momento perfecto para conocer sus mitos y ver cómo celebran sus costumbres con alegría. El festival de los perfumes o la fiesta de mitad de otoño son momentos mágicos donde todo se llena de luz y color.
También es muy famoso el festival de las linternas en Hoi An, que es precioso, o el día del nacimiento de Buda. En estas celebraciones se nota ese orgullo que sienten por su país y por su historia. Es una oportunidad de oro para cualquier visitante que quiera entender un poco mejor lo que hay detrás de las sonrisas de los vietnamitas.