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Taiwán

Información sobre Taiwán

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Geografía e historia Taiwán

Taiwán es una pequeña nación insular que se encuentra rodeada por las aguas del Océano Pacífico. Aunque administrativamente se asocia con la República Popular China, la realidad es que desde el año mil novecientos cuarenta y nueve ha seguido su propio camino con una política totalmente independiente. Sus vecinos más cercanos en el mapa marino son gigantes como Japón, la propia China y el archipiélago de las Filipinas.

Si miramos su relieve, la costa este del país está dominada por imponentes elevaciones montañosas, siendo el monte Yushan el punto más alto de toda la isla. Por el contrario, en la zona occidental lo que más abunda son las llanuras fértiles. Esta es la razón principal por la que la inmensa mayoría de la gente ha decidido establecer sus hogares y ciudades en esa franja del oeste.

El territorio está atravesado por muchísimas corrientes de agua que nacen en las altas cumbres de la cordillera central. Sin embargo, solo hay dos ríos que realmente destacan por su longitud, superando los ciento sesenta kilómetros. Uno es el Choshuichi, que en su tramo final se conoce como Silo y desemboca en el estrecho de Penghushuidao, y el otro es el río Xia Danshui, que termina su viaje en el Mar de China Meridional cerca de Kaohsiung.

Esta isla no está sola en el océano, sino que forma parte de una cadena de tierras emergidas que los expertos suelen llamar la región de Taiwán. Su capital es la vibrante ciudad de Taipéi, un lugar donde lo moderno y lo antiguo se dan la mano constantemente. Es una metrópolis que mezcla calles con un aire colonial japonés, zonas comerciales llenas de vida y edificios que parecen sacados del futuro.

El gran símbolo de la capital es, sin duda, el rascacielos Taipéi 101, que se eleva más de quinientos metros hacia el cielo. Su diseño es muy curioso porque su estructura imita la forma de un tallo de bambú, integrando la tecnología con la estética tradicional. El nombre del país tiene un origen etimológico chino muy bonito, donde tai significa terraza y wan se traduce como bahía o golfo.

La historia de estas tierras es larga y bastante compleja, comenzando con el nombre de Yizhou o isla de los bárbaros en el año doscientos treinta. Pasaron muchos siglos sin que nadie le prestara demasiada atención hasta que llegaron los navegantes portugueses en mil quinientos cuarenta y cuatro. Ellos quedaron tan maravillados con su belleza que la bautizaron como Formosa, que significa isla hermosa.

A partir de ahí, la isla fue un tablero de ajedrez entre potencias europeas y las tropas chinas que intentaban expulsarlos. Después de muchas batallas y cambios de mando, el gobierno chino logró tomar el control definitivo y comenzó a poblar la isla de forma masiva con refugiados y soldados. Con el paso del tiempo, Taiwán se convirtió en una parte fundamental de la provincia de Fujian.

Durante mucho tiempo, la costa oeste fue el hogar de comerciantes que venían de lugares como Sichuan para buscarse la vida. Fue en mil ochocientos setenta y cinco cuando Taipéi se estableció oficialmente como la capital y, poco después, la isla fue declarada una provincia independiente. Sin embargo, tras perder una guerra contra Japón, el territorio pasó a manos del Imperio Japonés hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Tras la derrota de Japón, la isla volvió a formar parte de China, pero la situación política interna se volvió muy tensa a partir de mil novecientos cuarenta y nueve. Durante décadas, las autoridades locales defendieron la idea de que solo existía una China y que la isla era parte de ella. No querían ni oír hablar de una independencia total o de la creación de dos estados distintos.

Todo esto empezó a cambiar en la década de los noventa, cuando ciertos sectores políticos liderados por Lee Teng-hui comenzaron a alejarse de ese principio de unidad. Empezaron a defender que Taiwán ya era un estado soberano y que la relación con el continente debía ser de igual a igual, como entre dos países distintos. Hoy en día, esa lucha por el reconocimiento internacional y el espacio político sigue siendo el pan de cada día en la diplomacia de la región.

Regiones y centros turísticos Taiwán

Naturaleza Taiwán

La naturaleza en Taiwán es sencillamente espectacular y mucho más variada de lo que uno podría imaginar en un principio. Se calcula que en este territorio conviven unas tres mil ochocientas especies diferentes de plantas, lo que es una auténtica barbaridad para su tamaño. Dependiendo de a qué altura te encuentres en las montañas, el paisaje cambia de forma radical, pasando de selvas húmedas a bosques de pinos.

En las zonas más bajas, hasta casi los dos mil metros, dominan los bosques tropicales y subtropicales llenos de vegetación densa. Si sigues subiendo hasta los tres mil metros, te encuentras con una mezcla preciosa de árboles de hoja caduca y coníferas que aguantan mejor el fresco. Ya en las cumbres más altas, solo sobreviven los bosques de coníferas más resistentes al frío extremo y al viento.

Cerca de la capital, que está rodeada por un cinturón de montañas, se encuentra un tesoro natural llamado el parque nacional Yangmingshan. Es un lugar perfecto para escapar del bullicio de la ciudad porque está a solo doce kilómetros del centro y ofrece paisajes increíbles. Allí se suelen organizar excursiones de un día que son famosas por sus fuentes de aguas termales naturales.

En cuanto a los animales, la isla es el hogar de unas setenta especies de mamíferos, algunos de ellos muy curiosos y difíciles de ver. Puedes encontrar desde jabalíes y gatos leopardo hasta osos negros, ardillas de todo tipo y una gran variedad de murciélagos. Aunque hay mucha vida salvaje, ver a los animales más grandes en su hábitat natural no es nada fácil para un turista común.

Lo más normal es cruzarse con monos y ardillas, que son bastante sociables y se dejan ver con frecuencia. Además, el cielo y los ríos están llenos de vida con muchísimas aves, reptiles e insectos de colores brillantes. En las zonas de costa, la pesca es una actividad fundamental, destacando sobre todo las capturas de atún y los criaderos de langostinos y gambas.

Casi la mitad del territorio nacional, más o menos un cuarenta y tres por ciento, está cubierto por densos bosques verdes. El gobierno se toma muy en serio la protección de este patrimonio natural para que las futuras generaciones puedan disfrutarlo igual que ahora. De hecho, a mediados de los años noventa se aprobó una ley muy estricta para frenar el comercio ilegal de especies salvajes.

Las sanciones por maltratar la naturaleza o traficar con animales son bastante duras, y las autoridades no se andan con chiquitas. Para organizar toda esta protección, el país cuenta con ocho parques nacionales que ocupan casi el veinte por ciento de la superficie terrestre. Gracias a estos espacios protegidos, Taiwán ha logrado recuperar muchas áreas que estaban en peligro por el desarrollo industrial.

Cada uno de estos parques tiene una personalidad propia y muestra una cara diferente del paisaje de la isla. El más antiguo de todos se llama Kenting y tiene un aire que recuerda mucho al sudeste asiático por su clima cálido. Es, curiosamente, la única zona del país que se considera puramente tropical, lo que atrae a mucha gente que busca sol y playa.

Visitar estos parques es una de las mejores formas de entender por qué los antiguos exploradores se enamoraron de este lugar. Hay rutas de senderismo para todos los niveles, desde paseos tranquilos por el bosque hasta escaladas que quitan el aliento. Al final, Taiwán ha demostrado que se puede ser un gigante tecnológico sin destruir el paraíso natural que lo rodea.

Clima Taiwán

El tiempo en Taiwán es muy particular y está marcado principalmente por su ubicación geográfica y su relieve montañoso. En la parte norte de la isla predomina un clima marítimo subtropical, mientras que si viajas hacia el sur te encuentras con un ambiente puramente tropical. Además, el hecho de tener montañas tan altas hace que la temperatura cambie muchísimo según la altura a la que te encuentres.

Los grandes protagonistas del clima aquí son los monzones, que soplan desde el noreste en invierno y desde el suroeste en verano. Estos vientos determinan cuándo va a llover, qué tanta humedad habrá y cómo se sentirá el aire en cada estación del año. Es un ciclo constante que los habitantes locales conocen muy bien y que dicta el ritmo de la vida diaria.

El invierno suele empezar en diciembre y se alarga hasta febrero, pero no es una época de frío extremo como en otros países. En las zonas bajas y llanas, los termómetros suelen marcar entre catorce y veinte grados, lo que resulta bastante agradable para pasear. La nieve es algo muy raro de ver y solo aparece en las cimas más altas de las montañas, donde el ambiente es mucho más gélido.

Por otro lado, el verano es la estación más larga, abarcando desde mayo hasta septiembre, y se caracteriza por ser muy caluroso y pegajoso. Las temperaturas medias rondan los veintiséis grados, pero en los días más fuertes de julio se pueden alcanzar fácilmente los treinta y cinco. Lo que realmente cansa es la humedad, que a veces llega a niveles de casi el cien por cien, haciendo que el calor se sienta mucho más intenso.

Durante los meses de verano, debido a los monzones del suroeste, es muy común que descarguen tormentas eléctricas repentinas y muy potentes. También es la época en la que los tifones tropicales pueden cruzar la isla con vientos fuertes y mucha agua. Estos fenómenos naturales son impresionantes y forman parte de la vida en esta región del mundo, por lo que el país está muy bien preparado para ellos.

La lluvia no cae de la misma forma en todas partes ni en todas las épocas del año, lo que crea paisajes muy diferentes. En invierno, por ejemplo, el noreste de la isla recibe muchísima agua de forma casi ininterrumpida debido a los vientos que chocan con las montañas. Sin embargo, en ese mismo momento, las zonas del suroeste pueden estar disfrutando de un tiempo bastante seco y soleado.

Cuando llega el verano, la situación cambia y las lluvias se vuelven más intensas en la parte suroccidental del territorio. Se estima que en un año normal pueden caer unos dos mil quinientos milímetros de precipitación en total, lo cual es bastante. Mayo y junio suelen ser los meses más pasados por agua, coincidiendo con el inicio de la temporada de monzones más fuerte.

Para los que planean visitar el país, es fundamental tener en cuenta estas variaciones climáticas para no llevarse sorpresas. Un paraguas o un buen impermeable son accesorios que nunca sobran en la mochila, especialmente si te mueves por las zonas montañosas. A pesar de las lluvias, el verdor intenso que adquiere la isla gracias al agua es algo que merece mucho la pena ver en persona.

Incluso con el calor del verano, siempre hay opciones para refrescarse, ya sea subiendo a las cordilleras o disfrutando de la brisa marina en las costas. El clima es el que permite que la agricultura sea tan próspera y que las selvas se mantengan tan vivas y llenas de energía. En definitiva, el tiempo en Taiwán es una mezcla de contrastes que te mantiene siempre atento a lo que viene.

Transporte en Taiwán

Moverse por Taiwán es una experiencia bastante cómoda porque cuentan con un sistema de transporte muy moderno y eficiente. Las carreteras están en perfecto estado y, a diferencia de otros países vecinos, aquí se conduce por el lado derecho de la calzada. Hay una red de autopistas de alta velocidad que son de pago, pero que te permiten cruzar la isla de punta a punta en muy poco tiempo.

Eso sí, hay que tener mucho cuidado con las normas de tráfico dentro de las ciudades y pueblos, porque los controles son muy estrictos. Las multas por saltarse un semáforo o aparcar donde no se debe son bastante elevadas, y la policía no suele hacer excepciones. Es un país donde el orden en las calles se respeta al máximo para que el tráfico fluya sin problemas.

Si buscas la forma más popular de moverte, sin duda alguna son los autobuses, que llegan prácticamente a cualquier rincón imaginable. Hay empresas que son del gobierno y otras que son privadas, por lo que los precios de los billetes pueden variar un poco entre unas y otras. Funcionan muy bien tanto para trayectos cortos dentro de la ciudad como para viajes largos entre distintas regiones del país.

Un detalle curioso es que en algunos trayectos urbanos te pueden pedir un pago extra si cruzas de una zona administrativa a otra dentro de Taipéi. Es mejor llevar siempre algo de cambio o una tarjeta de transporte prepago para no tener líos al subir. Los conductores suelen ser muy profesionales, aunque no siempre hablan idiomas extranjeros, por lo que conviene tener el destino anotado.

Los taxis se encuentran fácilmente en todas las ciudades grandes y son una opción muy socorrida para trayectos directos. El problema es que la mayoría de los taxistas solo se comunican en el idioma local, lo que puede ser un reto para los turistas. Lo más práctico es pedir en la recepción del hotel que te escriban la dirección en un papel o que te ayuden a pedir el coche.

En cuanto al metro, solo existe actualmente en la capital, Taipéi, y es probablemente uno de los mejores sistemas de transporte del mundo. Abre sus puertas muy temprano, a las seis de la mañana, y deja de funcionar a medianoche, por lo que cubre casi todo el día. En cada estación hay máquinas automáticas muy fáciles de usar para comprar los billetes según el destino al que vayas.

Lo que más sorprende del metro es lo limpio que está y lo estrictas que son las reglas de comportamiento dentro de las instalaciones. Está terminantemente prohibido comer, beber agua o mascar chicle, y ni se te ocurra fumar o tirar basura al suelo. Si te pillan haciendo algo de esto, la multa puede ser astronómica, así que mejor no arriesgarse y seguir el ejemplo de los locales.

Si alguien intenta viajar sin billete, la sanción que le espera es de cincuenta veces el valor del pasaje original, algo que casi nadie se atreve a intentar. En todas las estaciones hay paneles informativos enormes donde se explican todas las normas y horarios con mucho detalle. La gente es muy respetuosa en las escaleras mecánicas y en las colas, lo que hace que todo sea mucho más agradable.

Para los que prefieren algo más de velocidad, el tren de alta velocidad que recorre la costa oeste es una maravilla tecnológica. Conecta las principales ciudades en una fracción del tiempo que tardaría un coche o un autobús normal. En resumen, ya sea bajo tierra, por carretera o en raíles, viajar por este país es una tarea sencilla si sigues las reglas básicas.

Dinero y compras en Taiwán

En Taiwán la moneda oficial es el nuevo dólar taiwanés, y aunque el mundo sea cada vez más digital, allí se sigue usando mucho el dinero en efectivo. Por supuesto, las tarjetas de crédito se aceptan en los centros comerciales y hoteles, pero para el día a día en los mercados siempre es bueno llevar billetes. La experiencia de compra en este país es única porque las tiendas suelen agruparse por sectores.

Por ejemplo, puedes encontrarte con todo un barrio dedicado exclusivamente a las farmacias o calles enteras donde solo venden cámaras de fotos y ordenadores. Esto es genial para los que nos gusta comparar precios antes de comprar, porque puedes ir de una tienda a otra en pocos minutos. Los centros comerciales tienen horarios muy amplios y son lugares perfectos para refugiarse del calor mientras miras escaparates.

Sin embargo, el lugar donde realmente se siente el alma de la cultura local es en los mercados nocturnos. Son espacios llenos de energía, luces de neón y olores deliciosos donde puedes encontrar desde ropa hasta objetos de lo más exótico. Es el sitio ideal para perderse y descubrir curiosidades que no verías en una tienda normal de un centro comercial.

Un dato muy importante es que en Taiwán se puede y se debe regatear, y no solo en los mercadillos callejeros. Incluso en algunas tiendas normales es totalmente aceptable intentar bajar un poco el precio si vas a comprar algo caro. Además de las compras, los mercados nocturnos son el mejor lugar para probar marisco fresco y platos típicos de la cocina local que te sorprenderán.

La comida en la isla tiene mucha influencia de la cocina china, pero con un toque propio y algunas ideas prestadas de países vecinos. Muchos platos es mejor disfrutarlos allí mismo porque no aguantan bien un viaje largo en avión. Lo que sí puedes meter en la maleta sin problemas es el té verde, que aquí se considera uno de los mejores del mundo entero por su calidad.

Para los que buscan algo más fuerte, los licores locales son muy famosos, aunque hay algunos que son solo para valientes. Existe una bebida exótica llamada tintura de serpiente, que literalmente lleva una serpiente dentro de la botella. No es peligrosa para la salud, pero hay que tener un estómago bien entrenado porque es algo a lo que los occidentales no estamos nada acostumbrados.

Si te gusta la artesanía, hay una ciudad que es conocida como la capital de la cerámica, donde todo gira en torno al barro. Allí puedes visitar un museo dedicado a este arte o incluso participar en un taller para fabricar tu propia pieza con tus manos. Es un recuerdo precioso y muy personal de tu paso por la isla, aunque también puedes comprar vajillas ya terminadas en las tiendas locales.

En los mercados también verás muchas tallas de madera hechas de materiales nobles como el cedro rojo, el sándalo o el ébano. Los artesanos locales son auténticos maestros y fabrican desde muebles impresionantes hasta pequeñas figuras religiosas o decorativas. Si tienes algo específico en mente, en muchos talleres aceptan encargos personalizados para hacer piezas únicas bajo pedido.

Otro producto estrella es la seda, especialmente la que viene decorada con bordados hechos a mano con una precisión increíble. Puedes comprar desde pequeños pañuelos y bufandas hasta trajes tradicionales completos que son verdaderas obras de arte. La calidad de la tela y el detalle de los hilos hacen que sea uno de los regalos más elegantes que puedes llevarte a casa.

Mucha gente viaja a Taiwán con el único objetivo de comprar tecnología, ya que muchas marcas fabrican sus productos directamente allí. Puedes encontrar componentes de ordenador como placas base o cámaras de fotos a precios muy competitivos si sabes dónde buscar. Eso sí, no todo es barato, por ejemplo los ordenadores portátiles suelen tener precios muy similares a los de otros países.

La isla también tiene tesoros naturales en forma de joyas, como el aragonita, que se usa para hacer anillos y collares preciosos. También es muy famoso el coral rosa y el rarísimo coral negro, que son materiales muy valorados por los joyeros de la zona. Otro mineral muy buscado es el ojo de gato, una piedra que brilla de una forma muy especial y que se vende mucho como amuleto.

Para los que prefieren llevarse algo ligero y que no ocupe mucho espacio, hay opciones muy típicas y bonitas. Los abanicos de papel pintados a mano, las máscaras tradicionales con colores brillantes o las muñecas vestidas con trajes típicos son aciertos seguros. Y por supuesto, un buen juego de té es el souvenir definitivo, ya que el té es el orgullo nacional de esta isla.

Principales atracciones Taiwán

Cuando uno llega a la capital de Taiwán, lo primero que se nota en el horizonte es la imponente figura del rascacielos Taipei 101. Este edificio no es solo una estructura de acero y cristal, sino que se ha convertido en el verdadero corazón y alma de la ciudad. Con sus ciento un pisos de altura, se alza como un gigante que vigila todo lo que ocurre abajo. Es un lugar donde siempre hay movimiento, ya que alberga una cantidad impresionante de tiendas de lujo, restaurantes de todo tipo y espacios para el ocio que nunca descansan.

Lo que realmente deja a los visitantes con la boca abierta es la experiencia de subir a sus niveles superiores. La altura total roza los quinientos diez metros, lo que garantiza una de las vistas más espectaculares que se pueden tener en este lado del mundo. Pero lo más curioso es que llegar hasta arriba no toma casi nada de tiempo. Gracias a unos ascensores que se consideran de los más rápidos del planeta, puedes pasar de la planta baja al mirador en menos de un minuto. Es una sensación extraña y emocionante a la vez sentir cómo el cuerpo se adapta a la presión mientras subes a toda velocidad.

Cambiando totalmente de escenario, nos encontramos con el archipiélago de Jinmen, un lugar que respira historia en cada una de sus esquinas. Hace décadas, estas islas fueron el escenario de intensos enfrentamientos militares entre Taiwán y China, algo que ha dejado una huella imborrable en su paisaje. Hoy en día, la isla principal de Jinmen es un destino que atrae a quienes buscan entender el pasado de la región. Al caminar por sus calles, te topas con asentamientos tradicionales que parecen detenidos en el tiempo, templos antiguos dedicados a los antepasados y fortalezas que cuentan historias de resistencia.

Además de los monumentos históricos, Jinmen ofrece una arquitectura muy particular que no se ve en otras partes. Hay una mezcla fascinante entre lo militar y lo agrícola, con campos de cultivo que rodean antiguos búnkeres o monumentos conmemorativos. Todo aquí tiene un valor especial para el turismo que busca algo más que paisajes bonitos. Es un sitio donde puedes perderte entre templos ricamente decorados y luego caminar por senderos que antes eran zonas de conflicto, todo bajo una atmósfera de paz que invita a la reflexión constante.

Para terminar de entender la esencia espiritual de la isla, no se puede dejar de visitar el Templo Longshan. Es, según dicen muchos de los que pasan por allí, una de las construcciones hechas por el hombre más hermosas de todo el país. Situado en el barrio histórico de Taipei, este templo es el más antiguo de la nación y tiene una fuerza espiritual que se siente nada más cruzar su entrada. Fue levantado a mediados del siglo dieciocho por los primeros colonos que llegaron desde China, y desde entonces ha sobrevivido a terremotos, tormentas y los horrores de las guerras.

Hoy en día, Longshan sigue siendo un pilar fundamental para el budismo en Taiwán. El complejo cuenta con tres salas principales que están decoradas con un nivel de detalle que roza la perfección. En la entrada, lo que más llama la atención es una cascada artificial muy elegante que ayuda a crear un ambiente de serenidad antes de entrar a los salones de oración. Es un lugar vivo, donde el olor a incienso y el murmullo de las plegarias te envuelven por completo. No importa si eres una persona religiosa o no, la belleza arquitectónica y la paz que se respira en sus patios te obligan a detenerte un momento y simplemente observar.

Turismo en Taiwán

Si te apasiona la historia con un toque de aire marino, el Fuerte Santo Domingo es un lugar que tienes que conocer sí o sí. Esta construcción nos lleva de regreso al siglo diecisiete, cuando los españoles decidieron levantar estas murallas para asegurar su presencia en la isla y tratar con los nativos locales. Lo curioso de este sitio es que ha pasado por muchísimas manos a lo largo de los siglos. Después de los españoles, llegaron los holandeses y ya en el siglo diecinueve fueron los británicos quienes lo ocuparon, dejando cada uno su propia marca en el lugar.

A principios de los años ochenta, el gobierno decidió que este fuerte debía ser protegido como un tesoro nacional. Al llegar allí, uno no solo se queda admirando la solidez de las piedras y la arquitectura colonial, sino que también disfruta de una de las mejores vistas de la zona. El fuerte está ubicado de tal manera que permite ver toda la desembocadura del río Tamsui. Es el sitio perfecto para sentarse un rato y observar cómo el agua se encuentra con el mar, especialmente cuando el sol empieza a bajar y todo se tiñe de colores anaranjados.

En el norte de la capital se encuentra el Parque Nacional Yangmingshan, que es un verdadero pulmón verde para quienes viven en la ciudad. Es uno de los ocho parques nacionales del país y se ha convertido en el refugio favorito de los amantes de la naturaleza y el aire puro. Aquí tienes kilómetros de senderos estrechos que suben y bajan entre los doscientos y los mil cien metros de altura. Es un lugar donde puedes caminar entre cerezos en flor durante la primavera o simplemente disfrutar de un paisaje que cambia drásticamente según la estación del año.

Lo que hace que Yangmingshan sea tan especial es su actividad geológica. Puedes ver desde la distancia las cimas de volcanes que ya se durmieron hace tiempo y otros que todavía muestran señales de vida. De hecho, una de las actividades más populares es visitar sus fuentes de aguas termales medicinales, ideales para relajar los músculos después de una buena caminata. El clima en el parque suele ser bastante húmedo, lo que favorece la existencia de muchísimos ríos y lagos pequeños. De hecho, llueve unos ciento noventa días al año, lo que mantiene el paisaje siempre verde y lleno de vida.

Por otro lado, si buscas algo que te eleve literalmente por encima de las nubes, tienes que ir a las montañas de Alishan. Se trata de una cadena montañosa espectacular donde, a más de dos mil metros de altura, se encuentra un centro turístico de montaña que es famoso en todo el mundo. Es el lugar a donde acuden tanto los locales como los extranjeros para escapar del ruido de las grandes metrópolis. Allí el aire es tan limpio y ligero que sientes cómo recuperas las energías casi al instante, disfrutando de un entorno natural que parece no tener fin.

En Alishan, más allá de caminar por los bosques de cedros milenarios, hay un par de cosas que son obligatorias. Una de ellas es probar el té oolong que se cultiva en las laderas de estas mismas montañas; tiene un sabor refinado que es difícil de encontrar en otro sitio. Y por supuesto, está el famoso amanecer de Alishan. La gente se levanta muy temprano para ver cómo el sol surge entre un mar de nubes, creando un espectáculo de luces que es casi imposible de describir con palabras. Es un momento de conexión total con la naturaleza que te hace olvidar cualquier preocupación.

Alojamiento en Taiwán

A pesar de que la isla se encuentra en una zona donde los terremotos pueden dar algún susto, los viajeros siguen llegando en masa atraídos por su encanto único. Lo que hace especial a este lugar es la mezcla de estilos arquitectónicos que conviven en perfecta armonía. Puedes pasar de un templo tradicional chino a una construcción de estilo japonés o incluso ver edificios con una clara influencia occidental. La gente aquí es sumamente hospitalaria y siempre tiene una sonrisa para ofrecer, lo que hace que te sientas como en casa desde el primer momento que pones un pie fuera del avión.

Uno de los mayores atractivos es, sin duda, la naturaleza salvaje que se conserva en sus reservas y parques. Si te diriges hacia la costa, encontrarás el Parque Marino de Yangliao, que forma parte de una zona recreativa muy completa. Es un lugar ideal para quienes buscan sol y playa pero con un toque de historia. Hay hoteles acogedores, parques acuáticos para los más pequeños y una red de ciclovías que te permiten recorrer todo el litoral sintiendo la brisa del mar en la cara. Es el plan perfecto para pasar unos días de descanso total.

Si seguimos por la costa norte, llegamos a Yehliu, un sitio que parece sacado de otro planeta. Aquí, la fuerza del viento y el agua han trabajado la piedra durante milenios para crear esculturas naturales con formas de lo más extrañas. Caminar por este paisaje es una experiencia visual increíble, donde cada roca tiene una silueta diferente. No muy lejos de allí, cerca de Keelung, la costa se vuelve todavía más espectacular con acantilados y playas de arena blanca. Fulong es, probablemente, uno de los mejores puntos para disfrutar del mar, con aguas azules que invitan a nadar durante horas.

Para los que buscan un ambiente más tropical, Kenting es el destino ideal en el extremo sur. Es una ciudad costera famosa por su clima cálido y soleado durante casi todo el año, rodeada de bosques tropicales y playas increíbles. Si te gustan los deportes acuáticos, este es tu sitio. Tienes de todo, desde surf y snorkel hasta buceo profundo. Hay muchas tiendas donde puedes alquilar el equipo necesario, así que no hace falta que cargues con nada desde casa. Es un rincón lleno de energía y gente joven disfrutando del mar.

En la zona de Danshui, todavía se respira el aire de los antiguos asentamientos costeros. Es allí donde se encuentra el fuerte construido por los españoles, conocido también como el Fuerte de los Pelirrojos. Además de la fortaleza, puedes visitar el Oxford College o el hospital Mackay, edificios que cuentan la historia de la llegada de las misiones occidentales. Pero no todo es historia; Danshui es famoso por sus restaurantes de mariscos. Sentarse a comer pescado fresco junto al río mientras ves los barcos pasar es una de las mejores formas de terminar el día en esta parte de la isla.

Si hablamos de comida, no podemos olvidar a Shenkeng, que muchos consideran la capital culinaria de la región. Los amantes de la buena mesa tienen aquí un paraíso, ya que se han mezclado tradiciones de cocina que no se encuentran en ningún otro lugar. Por otro lado, si prefieres algo más tranquilo y montañoso, Wulai es el sitio perfecto al sur de la capital. Es una zona habitada por grupos étnicos locales, llena de cascadas impresionantes. Muy cerca está el desfiladero de Tienshan, donde puedes ver la famosa cascada Payan o relajarte en las termas de Wenshan, un lugar que te renueva por dentro y por fuera.

cocina y vajilla Taiwán

Cuando se trata de encontrar un lugar donde dormir en Taiwán, la verdad es que hay opciones para absolutamente todos los bolsillos y gustos. Si eres de los que viaja con la mochila al hombro y busca gastar lo mínimo, hay albergues muy sencillos pero limpios. Pero si lo que quieres es darte un capricho y vivir una experiencia de lujo total, en las ciudades grandes como Taipei te esperan hoteles de cinco estrellas que son una maravilla. Estos lugares tienen de todo: desde camas que parecen nubes con sábanas de seda hasta gimnasios, spas y restaurantes que te sirven comida de alta cocina a cualquier hora del día.

Los hoteles convencionales son, lógicamente, la opción que más gente elige porque dan esa seguridad y comodidad que uno busca cuando está lejos de casa. Muchos de ellos ofrecen servicios extra que te facilitan mucho la vida, como transporte al aeropuerto o ayuda para organizar tus excursiones. Sin embargo, hay un tipo de alojamiento que es muy especial aquí y son los hoteles de aguas termales. Es una forma fantástica de probar algo muy típico de la isla, aprovechando esas aguas con minerales que salen directamente de la tierra. Hay hoteles de este tipo que son muy lujosos y otros más sencillos, pero todos tienen ese encanto relajante.

Últimamente se han puesto muy de moda las casas de huéspedes, sobre todo en las zonas rurales y los paisajes más bonitos de la isla. Son pequeños negocios familiares, algo así como los bed and breakfast que conocemos, donde te atienden los propios dueños. Muchos de estos alojamientos son en realidad casas familiares que han adaptado algunas habitaciones para recibir turistas. Lo mejor de quedarse aquí es el trato cercano; te sientes más como un invitado que como un cliente, y a menudo te dan los mejores consejos sobre qué ver en la zona que no salen en las guías.

Para los más jóvenes o los que viajan solos y quieren conocer gente, los hostales de juventud son una apuesta segura. Es muy fácil encontrarlos en las zonas más turísticas y suelen estar muy bien equipados. Casi todos tienen zonas comunes donde puedes ver la tele o usar internet gratis, y muchos incluyen servicio de lavandería, lo cual viene de perlas si llevas varias semanas de viaje. Puedes elegir entre dormir en una habitación compartida para ahorrar más o pillar una habitación privada si prefieres tener tu propio espacio al final del día.

Si tienes pensado quedarte por un tiempo más largo o simplemente prefieres tener tu propia cocina, alquilar un apartamento puede ser una gran idea. La oferta es enorme, desde estudios pequeñitos y prácticos hasta pisos enormes en edificios modernos que tienen incluso su propia piscina y gimnasio privado. El precio va a depender mucho de dónde esté ubicado y de si lo quieres ya amueblado o prefieres decorarlo tú. Es una opción que te permite vivir un poco más como un local, yendo a comprar al mercado y preparando tus propias cenas.

Por último, no podemos olvidar el camping, que se ha vuelto una locura en los últimos diez años. A los taiwaneses les encanta salir a la naturaleza y hay más de mil setecientos campings repartidos por todo el país. Los hay de todo tipo: algunos tienen acceso súper fácil para coches y caravanas y cuentan con todas las comodidades del mundo, mientras que otros están metidos en lo más profundo de las montañas y son mucho más rústicos. Es la manera ideal de desconectar del estrés de la ciudad, respirar aire puro y despertarte con el sonido de los pájaros en medio del bosque.

Cultura y tradiciones Taiwán

La comida en Taiwán es una mezcla fascinante que recoge lo mejor de las tradiciones chinas y tailandesas, creando sabores que han perdurado durante miles de años. Gracias a que ha llegado gente de muchísimas regiones diferentes de China, la cocina local tiene un carácter que no se parece a nada que hayas probado antes. Es una gastronomía rica, variada y, sobre todo, muy centrada en el uso de ingredientes frescos. Cada bocado te cuenta una historia sobre los movimientos migratorios y la adaptación de las recetas al clima y a los productos de la isla.

Si nos fijamos en lo que más se come a diario, el arroz es el rey absoluto, acompañado siempre de mucha verdura verde y especias que le dan ese toque aromático tan especial. Al estar rodeados de mar, el pescado y los mariscos son fundamentales y se consumen en grandes cantidades. La carne, sobre todo el cerdo, se usa un poco menos, pero también está presente en muchos guisos. Algo curioso es que también se come mucha ave, aunque en algunas zonas a veces se sustituye por otros ingredientes como pescado o incluso ancas de rana, dependiendo de lo que haya disponible en el mercado.

Como decía, el arroz no es solo una guarnición, sino la base de casi todo. Lo usan para hacer desde pastelitos dulces y bolitas rellenas hasta pudines que son una delicia. A menudo lo mezclan con harina de trigo para preparar una variedad increíble de platos. Lo que no vas a encontrar aquí son las guarniciones tal como las entendemos en occidente. Normalmente, te sirven el plato principal con verduras al vapor que están súper frescas y crujientes, manteniendo todo su color natural. También les gusta mucho conservar los vegetales marinándolos, secándolos o fermentándolos, lo que les da unos sabores muy intensos.

No podemos hablar de la dieta local sin mencionar las masas y fideos. Hay decenas de tipos de pasta, desde fideos finitos hasta otros más gruesos, pasando por empanadillas rellenas, panes al vapor y tortas de harina que se venden en cada esquina. También hay platos que solo se preparan en fechas especiales. Por ejemplo, en otoño se comen los pasteles de luna, en abril no faltan los rollitos de primavera y durante el Festival del Dragón se cocinan unas bolas de arroz muy famosas. Incluso hacen unos pasteles con forma de tortuga roja para los cumpleaños y las fiestas en los templos.

En cuanto a la cultura, Taiwán es un crisol donde las raíces chinas se mezclan con influencias japonesas y estadounidenses. Esto se nota muchísimo en la arquitectura de las ciudades, donde un rascacielos ultramoderno puede estar justo al lado de una casa colonial o un templo antiguo. La sociedad ha cambiado mucho con la urbanización, así que hoy en día lo que ves es una mezcla constante entre lo tradicional y lo moderno. Es un lugar donde el respeto por el pasado convive perfectamente con la tecnología más avanzada y los estilos de vida occidentales.

Aunque la isla tiene sus propias expresiones artísticas, gran parte del arte que ves hoy refleja estilos chinos clásicos. Esto se debe a un esfuerzo consciente por preservar tradiciones como la caligrafía, la pintura tradicional, el trabajo en bronce o la porcelana fina. En los teatros, la ópera china sigue siendo muy popular y atrae a mucha gente. Además, la población se divide en grupos como los hoklo y los hakka, cada uno con su propia música y rituales. También están los pueblos indígenas, como los amis o los bunun, que tienen una música vocal impresionante y muy distinta, manteniendo viva la esencia más antigua de la isla.

Clima en Taiwán

El tiempo por mes

Enero

+19° С +22° С
+19
+22
Enero

Febrero

+21° С +23° С
+21
+23
Febrero

Marzo

+22° С +25° С
+22
+25
Marzo

Abril

+25° С +25° С
+25
+25
Abril

Puede

+28° С +27° С
+28
+27
Puede

Junio

+29° С +28° С
+29
+28
Junio

Julio

+30° С +28° С
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