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Siria

Información sobre Siria

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Geografía e historia Siria

La República Árabe Siria es un rincón del mundo que respira historia por cada uno de sus costados, situada estratégicamente en el corazón de Oriente Medio y acariciada por las aguas azules del mar Mediterráneo en su franja occidental. Si miramos el mapa, nos damos cuenta de que es un punto de encuentro fascinante, compartiendo fronteras con vecinos tan diversos como el Líbano, Jordania, Irak y Turquía.

Su geografía es un contraste constante que sorprende a cualquiera que se aventure a conocerla de cerca, dividiéndose principalmente en dos grandes mundos. Por un lado, tenemos la vasta zona oriental, dominada por extensas mesetas, tierras altas y desiertos que parecen no tener fin. Por el otro, surge el noroeste, una llanura costera que es pura vida, con tierras fértiles y una riqueza natural que quita el aliento.

Las montañas son una presencia constante a lo largo y ancho del país, dándole ese perfil tan característico y majestuoso. El punto más alto que vigila el horizonte es el monte Hermón, un gigante que forma parte de la cordillera del Antilíbano. Su cima se eleva con orgullo hasta los 2.814 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo una vista que domina toda la región.

Gran parte de la geografía siria está ocupada por el desierto sirio, un lugar que a simple vista puede parecer árido y estático. Sin embargo, tiene un secreto maravilloso, ya que durante las épocas de lluvia, este terreno seco se transforma por arte de magia en un pastizal verde y vibrante. Es un fenómeno natural que demuestra la resiliencia de esta tierra ante los cambios del clima.

En cuanto a sus aguas, el río Éufrates es, sin duda, la columna vertebral de la nación y el cauce más importante de toda Asia Occidental. Pero no es el único, pues en el centro de Siria se esconden multitud de pequeños ríos y lagos que dan vida al paisaje. El río Barada es otro de los grandes protagonistas, naciendo en las alturas de las montañas para viajar hasta el desierto.

Al final de su recorrido, el Barada se divide en pequeños hilos de agua que dan lugar a los famosos oasis, esos puntos de frescura en medio de la nada. Justo en el suroeste se encuentra Damasco, la joya de la corona y la capital más antigua del mundo que sigue habitada. Los sirios la llaman con cariño Ash-Sham o la Ciudad del Jazmín, un nombre que evoca su elegancia eterna.

Damasco no es solo una ciudad, es prácticamente un monumento arquitectónico viviente que ha visto pasar los siglos sin perder su esencia. Su historia es tan profunda que las primeras menciones oficiales aparecen ya en el siglo XV antes de nuestra era. Hoy en día, su valor es tal que forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

A pesar de la importancia histórica de la capital, el lugar con más movimiento y gente es Alepo, donde viven más de cuatro millones y medio de personas. A Siria se la conoce con orgullo como la cuna de la civilización y la puerta de entrada a la historia misma. No es para menos, pues a las orillas del Éufrates fue donde prácticamente comenzó todo lo que conocemos como sociedad organizada.

Los rastros de los primeros seres humanos en estas tierras se remontan a una fecha casi difícil de imaginar, cerca del año 500.000 antes de Cristo. A lo largo de los milenios, este territorio ha sido el escenario de grandes batallas y ha visto desfilar a los conquistadores más famosos, como Alejandro Magno. El nombre actual del país tiene raíces curiosas, derivando de la forma en que los antiguos griegos llamaban a las colonias de Asiria.

Siria también es el lugar donde nacieron algunas de las primeras formas de escritura, lo que cambió el rumbo de la humanidad para siempre. Sus científicos y sabios han aportado conocimientos invaluables a la ciencia global a través de los tiempos. Tras pasar cuatro siglos bajo el dominio del Imperio Otomano y superar épocas de guerras y luchas, Siria finalmente logró su independencia reconocida en 1946.

Regiones y centros turísticos Siria

Naturaleza Siria

La naturaleza en Siria es como un libro abierto lleno de sorpresas, donde la flora y la fauna cambian de manera drástica según el lugar donde te encuentres. Esto se debe a que el clima y el relieve del país son muy variados, creando ecosistemas que no tienen nada que ver unos con otros. Para proteger todo este tesoro, el gobierno ha establecido unas 67 reservas naturales y zonas protegidas en todo el territorio.

Una de las más especiales es el humedal de El Jabbul, un sitio que tiene una importancia vital a nivel internacional por su biodiversidad. Las autoridades sirias se toman muy en serio el cuidado del medio ambiente y tratan de involucrar a la gente en estos temas. Se nota mucho en el esfuerzo por plantar árboles en las ciudades y en la creación de centros educativos para que los jóvenes aprendan a respetar su entorno.

Si nos fijamos en las plantas, la mayor parte del país está cubierta por especies que saben sobrevivir en condiciones difíciles de aridez. Hablamos de arbustos resistentes, hierbas silvestres, ajenjo y plantas efímeras que aprovechan el mínimo rastro de humedad. Pero si te acercas a la costa mediterránea, el paisaje da un giro de 180 grados y se vuelve mucho más exuberante.

Allí puedes caminar entre mirtos, robles y cedros, o ver cómo crecen con fuerza las vides, los higos y todo tipo de vegetación que se mantiene verde durante todo el año. Es una delicia para los sentidos pasear por esas zonas donde el aire huele a mar y a bosque. A medida que subes por las laderas de las montañas, los bosques se vuelven más densos y frescos.

Llega un punto en el que los árboles dan paso a prados alpinos llenos de flores cuando alcanzas las zonas más altas. En el sureste, donde aparecen los oasis, el paisaje se llena de palmeras datileras y árboles de cítricos que parecen un paraíso en medio del desierto. Durante el invierno, incluso en las zonas más secas, empiezan a brotar hierbas que alimentan a los animales de la zona.

La tradición de cultivar la tierra es algo que los sirios llevan en la sangre, especialmente en lo que se refiere al vino y la jardinería. Gracias a las condiciones climáticas tan particulares, aquí crecen plantas medicinales y cultivos de gran valor que ya usaban los antiguos sanadores hace miles de años. No es de extrañar que existan tantos estudios científicos dedicados a estudiar la riqueza botánica de estas tierras.

En cuanto a los animales, la República Árabe Siria es el hogar de una cantidad impresionante de especies, con más de 650 tipos de animales terrestres y 157 clases de peces. Si tienes suerte, en tierra firme podrías cruzarte con el majestuoso órix árabe o el caracal, un felino fascinante. También habitan estas tierras hienas, antílopes, camellos y el curioso turón veteado, que es muy difícil de ver.

Las estepas y las zonas de semidesierto son el territorio perfecto para una infinidad de roedores, como los simpáticos jerbos o los hámsteres. También es común ver reptiles de todo tipo, desde serpientes sigilosas hasta camaleones que cambian de color y lagartijas que corren bajo el sol. El mar Mediterráneo también esconde sus propios tesoros biológicos cerca de las costas sirias.

En sus aguas vive la foca monje del Mediterráneo, un animal que por desgracia está en peligro crítico y que encuentra aquí un refugio. Además, en las profundidades marinas se pueden ver ballenas imponentes, delfines juguetones, tiburones y una variedad de peces que es fundamental para la vida local. El cielo sirio también está lleno de actividad con las aves que cruzan el país.

Podrás ver águilas reales, halcones veloces, pelícanos, flamencos de patas largas y hasta loros de colores vivos. La mayor concentración de aves se encuentra en el valle del Éufrates y cerca de los oasis, donde encuentran agua y comida en abundancia. En total, se han contabilizado unas 394 especies de aves que viven o pasan por Siria durante sus migraciones.

En las ciudades, los pájaros más comunes son los gorriones, las palomas y las alondras, que ya se han acostumbrado al ritmo de la gente. Si te vas a los bosques, es probable que escuches el canto del cuco, mientras que cerca de los ríos y lagos es habitual ver cigüeñas, patos y gaviotas. Es una variedad tan grande que cualquier amante de la naturaleza se sentiría como en casa explorando estos paisajes.

Clima Siria

El clima de Siria es una de esas cosas que no puedes definir con una sola palabra, porque depende totalmente de dónde pongas el pie. En la zona que pega al mar Mediterráneo y en las montañas, el ambiente es puramente marítimo, con esa brisa húmeda tan característica. Sin embargo, si te vas hacia el interior del país, la cosa cambia radicalmente y te encuentras con un clima continental mucho más seco.

En las regiones centrales se nota muchísimo la diferencia de temperatura entre el día y la noche, y también entre las estaciones del año. A pesar de estos cambios, en general el clima se siente cálido y bastante agradable durante la mayor parte del tiempo. La media de temperatura en el centro suele rondar los 18 grados, mientras que en la costa es un poco más fresca, bajando a los 15 grados.

Cuando llega julio, el verano aprieta con fuerza y el termómetro puede subir fácilmente hasta los 34 grados durante las horas de sol. Lo bueno es que, al caer la noche, el ambiente refresca bastante y baja hasta los 17 grados, permitiendo descansar mejor. En invierno las temperaturas son suaves, moviéndose entre los 14 grados de máxima y pudiendo rozar el grado positivo en las noches más frías.

En la parte central del país, la baja humedad ayuda un montón a que el calor no se sienta tan agobiante como en otros lugares. En la zona oeste, el alivio viene directamente de las aguas del Mediterráneo, que actúan como un regulador natural de la temperatura. Pero ojo, que en invierno en las zonas altas de montaña el frío no perdona y es muy normal ver nieve y heladas.

Si te gusta bañarte, la temperatura del agua del mar varía según la época, estando a unos 17 grados en los meses de invierno. En verano, el Mediterráneo se calienta hasta alcanzar unos deliciosos 28 grados, perfectos para pasar horas en el agua. Si viajas en los meses estivales, es fundamental que te cuides la piel, porque el cielo sirio suele estar totalmente despejado y el sol pega fuerte.

Desde mayo hasta octubre, las lluvias son casi inexistentes en la región occidental, y la verdad es que en toda Siria no suele llover demasiado. Pero cuando llega el invierno y caen esas lluvias abundantes, ocurre algo mágico en el desierto sirio, que cubre casi todo el país. Esa tierra que parece muerta se despierta de repente y se convierte en un mar de pastos verdes que es increíble de ver.

En pleno verano, el desierto puede ser un lugar extremo con temperaturas que llegan a alcanzar los 46 grados. Además, cuando se acerca el final de la época estival, los vientos del este a veces provocan tormentas de arena impresionantes. Durante esos días, el cielo puede teñirse de un color burdeos suave que dura varias jornadas, creando una atmósfera casi de otro planeta.

Si estás pensando en visitar el país y tu plan no es solo estar tumbado en la playa, hay dos momentos del año que son los mejores. El principio del otoño y el final de la primavera son las épocas ideales para recorrer Siria sin pasar demasiado frío ni demasiado calor. En estos meses, la naturaleza está en su punto más bonito y el clima es perfecto para caminar por las ciudades y ver ruinas.

Es un placer pasear por los mercados o hacer excursiones por la montaña cuando la temperatura es suave y el aire está limpio. No tendrás que preocuparte por las lluvias repentinas ni por el calor extremo que te deja sin energías a mediodía. Por eso, planificar bien las fechas es la clave para disfrutar al máximo de todo lo que este rincón del mundo tiene para ofrecer a los viajeros.

Transporte en Siria

Moverse por Siria es una experiencia en sí misma y, por suerte, hay opciones para todos los bolsillos y gustos. El transporte público es, sin duda, la forma más cómoda y barata de viajar entre ciudades o dentro de ellas. Tienes de todo: trenes que cruzan el paisaje, autobuses modernos, taxis compartidos que llaman "microbuses" y los taxis de toda la vida.

Aunque hay muchos vehículos, si lo que quieres es empaparte de verdad de la cultura local, lo mejor es caminar por los cascos urbanos. La mayoría de las ciudades no son excesivamente grandes y se pueden recorrer a pie sin problemas, descubriendo rincones que en coche te perderías. Eso sí, ten en cuenta que entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde el tráfico en las ciudades grandes se pone imposible.

Los autobuses son la opción estrella para los trayectos largos y hay rutas que conectan casi cualquier punto del país, incluso con naciones vecinas. Es importante saber que los horarios suelen cambiar un poco entre los días de diario y los fines de semana, así que conviene estar atento. Puedes ver las horas de salida en las paradas principales o preguntar directamente en las estaciones de autobús.

Para comprar el billete no hay que complicarse mucho, ya que se puede adquirir en la misma taquilla de la estación o pagándole al conductor al subir. Algunas compañías que hacen viajes largos se lo toman muy en serio y hasta te ofrecen algo de comida durante el trayecto. Además, la mayoría de estos buses cuentan con aire acondicionado, algo que se agradece muchísimo en los días calurosos.

Otra alternativa que usan mucho los locales son los taxis compartidos o microbuses, que funcionan con horarios fijos entre pueblos y ciudades. Suelen ser más rápidos porque hacen menos paradas y van directos al grano por las carreteras principales. En el mismo vehículo suele estar escrito el destino y las paradas que hace, pero si tienes dudas, el conductor te lo aclarará encantado.

Si prefieres algo más privado, puedes pedir un taxi a través de aplicaciones móviles o llamando por teléfono a una centralita a cualquier hora del día. Los precios varían según la distancia y la hora, pero lo normal en Siria es que se pueda regatear un poco el precio final. Es una forma muy rápida de llegar a esos sitios donde el autobús no llega o si vas con muchas maletas.

En cuanto al tren, el sistema ferroviario no es gigante, pero conecta de forma eficiente las zonas más importantes de la República Árabe Siria. Hay tres líneas principales que unen Damasco con Alepo, otra que va hacia la zona costera como Tartus y Latakia, y una más que llega hasta el este. Los trenes son puntuales y siguen un horario fijo que puedes consultar en las estaciones.

Para los que prefieren volar, hay tres aeropuertos principales en Damasco, Alepo y Latakia que facilitan mucho los desplazamientos internos. Lo curioso es que volar dentro de Siria sale bastante bien de precio, así que es una opción genial si tienes poco tiempo y quieres ahorrarte horas de carretera. Desde cualquier aeropuerto, llegar al centro de la ciudad en taxi o bus es pan comido.

Por último, si te gusta conducir a tu ritmo, siempre puedes alquilar un coche para moverte con total libertad por todo el país. Normalmente, el pago se hace en el momento en que devuelves el vehículo, lo cual es bastante cómodo. Te sorprenderá saber que más del 90 por ciento de las carreteras están asfaltadas y en buen estado, sumando miles de kilómetros que esperan ser recorridos.

Dinero y compras en Siria

La moneda oficial que vas a usar en tus vueltas por el país es la libra siria, aunque si escuchas a la gente local, verás que la llaman "lira". Esta moneda se divide en 100 piastras, y para tus compras diarias vas a manejar tanto billetes como monedas de distintos valores. Es fundamental que sepas que en Siria es muy difícil pagar con moneda extranjera, así que cambiar tu dinero es casi obligatorio.

Un detalle que no puedes olvidar es que cambiar las libras sirias de vuelta a tu moneda original puede ser un dolor de cabeza. Además, está prohibido sacar la moneda local del país cuando te vayas, así que lo mejor es ir cambiando lo que necesites poco a poco. Puedes conseguir liras en los bancos, en las casas de cambio oficiales o incluso en los hoteles, donde suelen tener tipos de cambio razonables.

Si vas a tiendas grandes, oficinas modernas o te alojas en hoteles de cierta categoría, seguramente acepten tarjetas de crédito para pagar. Sin embargo, en la mayoría de los sitios pequeños, mercados y puestos callejeros, el efectivo sigue siendo el rey absoluto. Los bancos suelen cerrar temprano, sobre las 2 de la tarde, mientras que las casas de cambio suelen estirar su horario hasta las 8 de la noche.

Ir de compras por Siria es una experiencia fantástica porque puedes encontrar cosas únicas que no verás en ningún otro rincón del mundo. Los mercados, o zocos, son auténticos laberintos llenos de tesoros donde perderse es parte de la diversión. Los metales preciosos aquí tienen algo especial, con un oro más claro y una plata que brilla muchísimo gracias a cómo la trabajan artesanalmente.

La calidad de la joyería siria es impresionante y hay tantos diseños que es casi imposible elegir solo uno para llevarte a casa. Lo mejor de todo es que los precios son bastante asequibles en comparación con otros países, y puedes encontrar piezas preciosas sin gastar una fortuna. También verás cubiertos y vajillas de cobre y plata que son verdaderas obras de arte por el detalle que tienen.

Si buscas algo con mucha historia, los cuchillos y dagas de acero damasquino son famosos en el mundo entero por su dureza y belleza. Muchos vienen con las empuñaduras decoradas con piedras o metales preciosos, siendo un regalo inolvidable o un recuerdo espectacular. Pero si lo tuyo es más la comida, no puedes irte sin comprar café local y algunos de sus dulces tradicionales.

El café sirio tiene un aroma que te atrapa, sobre todo porque suelen molerlo con cardamomo, dándole ese toque oriental tan característico. En cuanto a los dulces, prepárate para un festín de pastelitos, baklavas de hojaldre, turrones de nueces y caramelos de todo tipo. Las especias también son una compra obligada, con sabores naturales y potentes que transformarán tus platos cuando vuelvas a casa.

Para los que disfrutan de probar bebidas diferentes, el arak es el licor nacional por excelencia, con un sabor potente a anís y unos 45 grados de alcohol. A veces se mezcla con un poco de kumis, lo que le da un aspecto lechoso muy curioso al servirlo. Tampoco puedes dejar pasar la oportunidad de mirar los artículos de cuero y lana, que son de una calidad excepcional.

Una buena maleta o una cartera de cuero natural te durarán toda la vida y siempre te recordarán este viaje tan especial. Los pañuelos de seda hechos a mano son otra delicadeza que merece la pena ver de cerca por la finura de sus hilos. Y si te apasiona el arte o las antigüedades, en los zocos y galerías locales siempre hay alguna pieza con siglos de historia esperando a ser descubierta.

Principales atracciones Siria

Imagínate un rincón del mundo donde el tiempo parece haberse detenido entre el murmullo del Mediterráneo y la inmensidad del desierto. Siria es precisamente ese lugar, un país del Levante que te recibe con una mezcla increíble de mezquitas doradas, iglesias que guardan siglos de fe y arcos de triunfo que cuentan historias de imperios pasados. Al viajar por estas tierras, te das cuenta de que no solo estás visitando ruinas, sino que caminas por un escenario donde lo antiguo y lo moderno conviven de una forma muy natural.

Si te gusta la fotografía, este país es un paraíso, aunque siempre es buena idea ser respetuoso. Lo normal es que la gente sea encantadora y te deje sacar fotos de casi todo, pero no cuesta nada pedir permiso antes de disparar. Es un gesto sencillo que te abre muchas puertas y te permite conectar mejor con los locales, quienes están orgullosos de mostrar la belleza de su hogar a quienes vienen de fuera.

Hablar de Siria es, obligatoriamente, hablar de Damasco, que tiene el título de ser la capital más antigua del planeta que todavía sigue habitada. Es fascinante ver cómo los edificios milenarios comparten calle con tiendas de moda, cafeterías modernas y esos locales donde el aroma del tabaco de las cachimbas inunda el aire. Damasco no es solo una ciudad, es una experiencia sensorial completa que te atrapa desde el primer momento en que pones un pie en sus calles.

El corazón de todo es el barrio de la Ciudad Vieja, un laberinto de callejuelas estrechas donde podrías perderte durante horas sin aburrirte ni un segundo. A cada paso te topas con restos de murallas romanas, pequeñas iglesias escondidas tras portones de madera y fachadas que han visto pasar caravanas de la Ruta de la Seda. Toda esta zona es, en realidad, un gigantesco museo al aire libre donde cada piedra tiene algo que contarte sobre la historia de la humanidad.

Caminar por aquí es como leer un libro vivo donde los capítulos se mezclan. Puedes estar admirando una columna tallada hace dos mil años y, justo al lado, ver a un artesano trabajando el metal como lo hacía su abuelo. Esa continuidad histórica es lo que hace que Damasco sea un sitio tan especial, un lugar donde el pasado no está encerrado en vitrinas, sino que forma parte del día a día de sus habitantes.

Turismo en Siria

Uno de los tesoros más impresionantes que vas a encontrar en Damasco es, sin duda, la Mezquita de los Omeyas. Este lugar no es solo un sitio de oración, sino uno de los templos más grandes y antiguos que existen en todo el mundo, siendo un pilar fundamental de la identidad siria. Se levantó allá por el siglo VII y, si te fijas bien en sus muros, puedes sentir el peso de mil quinientos años de historia acumulada entre sus piedras y mosaicos.

Lo que mucha gente no sabe es que en su interior se guarda una reliquia que une a diferentes religiones, pues allí reposa la cabeza del profeta Yahya, conocido por los cristianos como Juan el Bautista. La arquitectura es simplemente soberbia, especialmente el uso del mármol en gran parte de la estructura. Si tienes la oportunidad, visítala cuando el sol está saliendo o justo en el atardecer, porque la luz juega con las superficies de piedra de una manera que parece pura magia.

Si te mueves hacia el norte, llegarás a la imponente Ciudadela de Alepo, que se alza como una guardiana de piedra sobre una colina en el centro de la ciudad. Es considerada una de las fortalezas más extensas y antiguas que se mantienen en pie, con cimientos que se remontan a unos cinco mil años atrás. Sus muros han aguantado asedios, guerras y el paso del tiempo, dejando cicatrices visibles que solo le añaden más carácter y misterio al conjunto.

Explorar la ciudadela es una aventura, especialmente cuando descubres que bajo sus pies existe una red de pasadizos subterráneos que servían para moverse sin ser vistos en tiempos de conflicto. Es fácil imaginar a los soldados vigilando desde las almenas mientras contemplas la vista panorámica de la ciudad desde lo alto. Cada rincón de esta fortaleza respira leyendas de caballeros y gobernantes que moldearon el destino de esta región tan estratégica.

Y si de arqueología hablamos, no podemos olvidar las ruinas romanas de Palmira, que surgen en medio del paisaje como un espejismo de una civilización que fue extremadamente avanzada. Se dice que su historia comenzó cerca del año 1800 antes de Cristo e incluso hay relatos bíblicos que vinculan al mismísimo rey Salomón con su construcción. Pasear por sus avenidas de columnas te hace sentir muy pequeño ante la grandeza de lo que el ser humano fue capaz de construir hace tanto tiempo.

Necesitarás un día entero para recorrer los puntos más bonitos de Palmira, ya que hay mucho que ver, desde los intrincados grabados en la piedra hasta los templos que aún conservan su aire majestuoso. Por suerte, hay guías y museos en la zona que te ayudan a entender mejor qué era cada edificio y cómo era la vida en esta parada obligatoria para los comerciantes. Es un lugar que te deja sin palabras y que te conecta directamente con el espíritu del pasado remoto.

Alojamiento en Siria

En muchas ciudades sirias que crecieron a la orilla de los ríos, te vas a encontrar con unas estructuras gigantescas de madera llamadas norias. Son ruedas hidráulicas enormes que giran sin parar y que tienen un sonido casi hipnótico, recordándote lo ingeniosa que era la gente hace siglos para aprovechar el agua. Verlas en movimiento es un espectáculo que te deja embobado, sobre todo por el tamaño que tienen y la historia que arrastran tras de sí.

El turismo aquí es de lo más variado, ya que puedes pasar de una caminata tranquila por calles históricas a sentir la adrenalina con algún deporte más movido. El país está lleno de rincones con encanto, como pequeños restaurantes tradicionales, bares con mucha personalidad y cafeterías donde el tiempo se detiene mientras disfrutas de un buen café. Además, si necesitas un respiro de la ciudad, los parques nacionales son perfectos para conectar con la naturaleza de esta parte del mundo.

Algo que suele sorprender a los viajeros es enterarse de que en Siria se puede esquiar, algo que no solemos asociar con el Oriente Medio. Pues sí, existe una estación de esquí en el monte Hermón, que forma parte de la cordillera del Antilíbano. Este lugar se encuentra a más de dos mil metros de altura, rodeado de nieve y a muy poca distancia del punto más alto del país, ofreciendo una experiencia totalmente distinta a lo que uno espera encontrar.

Mientras subes hacia las cumbres, el paisaje cambia por completo y te regala vistas de cascadas cristalinas, pequeños arroyos que bajan de la montaña y una flora alpina muy peculiar. Es un contraste brutal pasar del calor del desierto o la humedad de la costa a la frescura de las montañas nevadas en cuestión de horas. Esta diversidad geográfica es uno de los mayores atractivos para quienes buscan algo más que solo ver monumentos antiguos.

Siria funciona como un monumento histórico que sigue latiendo, y más allá de las piedras antiguas, hay una oferta cultural muy viva. Tienes museos nacionales espectaculares en Damasco, palacios como el de Azem que te transportan a otra época y galerías de arte contemporáneo que muestran el talento actual. Incluso hay sitios curiosos como el Museo del Ejército, donde puedes ver vehículos militares reales que impresionan por su tamaño y por la historia que cargan a sus espaldas.

Para los que viajan con niños, el Parque Arqueológico y el Jardín Botánico que están cerca de la gran mezquita son paradas fijas. Las ciudades sirias cuidan mucho sus espacios verdes, y es muy común ver a las familias disfrutando de las tardes en los parques mientras los más pequeños corretean por las áreas de juegos. Es una forma estupenda de ver el lado más amable y cotidiano de la vida local, lejos del bullicio de los mercados.

cocina y vajilla Siria

Cuando llega el momento de buscar donde dormir, Siria ofrece opciones para todos los bolsillos y gustos, desde apartamentos acogedores hasta hoteles que parecen sacados de un cuento. Lo que más destaca en todos ellos es la amabilidad del personal, que siempre intenta que te sientas como en casa. En los hoteles más grandes, lo normal es que el servicio de comidas esté incluido, lo cual es una ventaja para probar platos locales sin tener que moverte mucho.

Si buscas algo especial, existen los llamados hoteles de diseño, que han sido construidos respetando la estética de los castillos y las torres antiguas. Algunos de estos alojamientos son en realidad edificios históricos que han sido restaurados con mucho gusto, permitiéndote dormir entre muros que han visto pasar siglos de historia. Es una experiencia única despertarte en una habitación que conserva el ambiente de épocas pasadas pero con todas las comodidades modernas que necesitas.

Para los que prefieren algo más económico, hay hoteles más sencillos y moteles que son ideales si tu plan es estar todo el día fuera explorando y solo necesitas un sitio cómodo donde descansar. Estas opciones son perfectas para moverse por el país de forma práctica y sin gastar demasiado, permitiéndote invertir más en experiencias o en compras. Al final, lo importante es tener un campamento base seguro desde donde organizar tus visitas a los diferentes monumentos.

Por otro lado, si te quieres dar un capricho, los hoteles de lujo en las grandes ciudades son impresionantes y siguen las últimas tendencias de diseño internacional. En estos sitios tienes de todo: desde gimnasios y piscinas hasta centros de bienestar con jacuzzi y, a veces, incluso pequeñas galerías de arte en los pasillos. Las suites más exclusivas suelen estar en los pisos altos, desde donde las vistas de la ciudad iluminada por la noche son algo que no se te olvida fácilmente.

Incluso hay opciones pensadas para viajes de pareja, con habitaciones decoradas de forma romántica que son muy populares para lunas de miel. Estos hoteles suelen tener detalles muy cuidados, como fuentes en los patios interiores, saunas y una iluminación muy suave que crea un ambiente relajado y mágico. No importa qué tipo de alojamiento elijas, lo que está claro es que la hospitalidad siria se siente en cada detalle, ya sea en un hostal humilde o en una villa privada.

Una cosa importante que debes saber es cómo funciona aquí el tema de las propinas, que allí llaman cariñosamente sistema de té. El servicio suele esperar un pequeño extra, que normalmente ronda entre el cinco y el diez por ciento de lo que hayas gastado, y es algo que forma parte del sueldo de los trabajadores. Por la noche, si te quedan energías, puedes buscar locales con música en directo donde se puede bailar y disfrutar de un ambiente muy alegre hasta que el cuerpo aguante.

Cultura y tradiciones Siria

La cocina siria es una aventura gastronómica en toda regla que ha sabido mantener recetas tradicionales desde hace siglos, algunas incluso desde el año mil doscientos. Es una mezcla deliciosa de sabores del Mediterráneo y toques orientales donde la carne, sobre todo el cordero, los cereales y las verduras frescas son los protagonistas. Lo que hace que su comida sea especial es el uso de técnicas de cocina que pasan de abuelas a nietos, logrando sabores imposibles de imitar.

Si te gustan los sabores intensos, aquí vas a disfrutar mucho con las especias como el comino, el azafrán, el cilantro y el cardamomo, que están presentes en casi todo. Los productos lácteos también tienen su aquel; por ejemplo, el ayran es una bebida de yogur que allí tiene un sabor auténtico que no tiene nada que ver con lo que compramos en el súper. También tienes que probar quesos locales como el shanklish o el nabulsi, que suelen hacerse con leche de cabra o de oveja.

El plato estrella que tienes que probar sí o sí es el kibbeh, una especie de albóndiga de carne de cordero envuelta en una masa de trigo burgul que suele acompañarse con arroz o verduras. Los cocineros sirios son auténticos artistas preparando este plato, a veces incluso en forma de tarta o pastel. Otros clásicos que no faltan en ninguna mesa son el kebab, el yabra, que son hojas de parra rellenas, y el mahshi, que suelen ser calabacines o berenjenas con rellenos espectaculares.

Comer aquí es un acto social, y para eso existe el meze, que es una selección de aperitivos variados que se sirven al centro de la mesa para compartir. Es la excusa perfecta para charlar tranquilamente mientras picas un poco de pan, hummus, salsas de berenjena y carnes especiadas antes de pasar al plato principal. Y para terminar, los dulces sirios son otro nivel: desde la famosa baklava y la halva hasta el knafeh, un postre de fideos dulces que es una auténtica delicia para los más golosos.

La cultura de Siria es pura hospitalidad y respeto, donde recibir invitados es un honor y las conversaciones siempre fluyen mejor con un café árabe o un té en la mano. La gente vive con una calma envidiable, valorando mucho las tradiciones familiares y el respeto mutuo entre las distintas religiones que conviven en el país. Casi todo el mundo celebra con el mismo entusiasmo tanto el Ramadán como la Navidad, creando un ambiente de tolerancia que se siente en cada esquina.

Durante el mes sagrado del Ramadán, las ciudades se transforman, se llenan de luces y, al caer el sol, las calles huelen de maravilla por la preparación de los banquetes familiares. También son muy fiesteros cuando se trata de bodas o nacimientos, montando celebraciones enormes donde se invita a medio barrio para bailar y comer juntos. Si tienes suerte de coincidir con festivales como el de la Ruta de la Seda en Damasco, verás desfiles, música y ferias de artesanía que te enseñan el alma verdadera de este país tan fascinante.

Clima en Siria

El tiempo por mes

Enero

+12° С +18° С
+12
+18
Enero

Febrero

+15° С +17° С
+15
+17
Febrero

Marzo

+19° С +18° С
+19
+18
Marzo

Abril

+23° С +19° С
+23
+19
Abril

Puede

+28° С +22° С
+28
+22
Puede

Junio

+32° С +25° С
+32
+25
Junio

Julio

+35° С +27° С
+35
+27
Julio

Agosto

+35° С +28° С
+35
+28
Agosto

Septiembre

+32° С +26° С
+32
+26
Septiembre

Octubre

+27° С +24° С
+27
+24
Octubre

Noviembre

+20° С +21° С
+20
+21
Noviembre

Diciembre

+14° С +19° С
+14
+19
Diciembre

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