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La isla de Singapur se encuentra ubicada en un punto estratégico justo al lado del extremo sur de la península de Malaca. Un brazo de agua conocido como el estrecho de Johor la mantiene separada de la masa continental, aunque la distancia es mínima, ya que apenas alcanza un kilómetro de ancho en su parte más estrecha. Para conectar ambos territorios se han levantado estructuras impresionantes que permiten el tránsito constante de personas y bienes. Estas vías no solo albergan carreteras para coches, sino que también incluyen líneas ferroviarias y grandes tuberías para el suministro de agua.
Si nos fijamos en su composición natural, el país se puede dividir claramente en tres zonas geográficas bien diferenciadas. En el corazón de la isla se encuentra una región marcada por elevaciones y colinas donde abundan los depósitos de granito, un material muy característico de esta zona central. Por otro lado, las regiones situadas hacia el oeste y el suroeste presentan un terreno formado principalmente por rocas sedimentarias. En contraste, la parte oriental del territorio destaca por ser una extensión mayoritariamente llana y con una presencia notable de suelos arenosos.
El país no es solo una gran masa de tierra, sino que está compuesto por una isla principal y más de sesenta pequeños islotes que se encuentran repartidos por sus costas. La superficie total de la isla más importante ronda los seiscientos diecisiete kilómetros cuadrados, lo que la convierte en el centro neurálgico de toda la actividad. Entre los islotes cercanos más destacados por su tamaño o importancia se encuentran lugares como Pulau Tekong, Pulau Ubin y la famosísima isla de Sentosa. La mayoría de estas tierras apenas sobresalen unos quince metros por encima del nivel del mar.
El paisaje interior de la isla principal está configurado por una serie de colinas redondeadas y valles que se formaron a partir de rocas volcánicas y granito. Estas elevaciones marcan el perfil del horizonte, destacando puntos como Bukit Batong, que alcanza los ciento seis metros, o Bukit Panjang con sus ciento treinta y dos metros de altura. También sobresale Bukit Gombak, que llega a los ciento treinta y nueve metros. Sin embargo, el lugar que corona todo el territorio es Bukit Timah, el punto más alto de Singapur, que se eleva hasta los ciento sesenta y seis metros de altura.
La capital de este estado soberano lleva el mismo nombre, Singapur, y es un reflejo de una sociedad donde conviven múltiples etnias, religiones y tradiciones culturales de forma armoniosa. Debido a su condición de isla y a su geografía, el país se enfrenta al gran reto de no contar con suficientes recursos naturales de agua dulce. Para solucionar este inconveniente, se han llevado a cabo obras de ingeniería increíbles, creando embalses artificiales y cuencas de captación por todo el territorio. De esta manera, logran recoger y almacenar el agua necesaria para abastecer a toda su población y cubrir sus necesidades diarias.
La historia de este rincón del mundo es fascinante, ya que Singapur es una nación pequeña pero con un peso enorme en el sudeste asiático, situada justo al sur de Malasia. Se sabe que los primeros asentamientos humanos de los que se tiene constancia datan del siglo segundo de nuestra era. En aquel entonces, la zona estaba bajo la influencia del imperio de Srivijaya, una potencia que dominaba las rutas marítimas desde la isla de Sumatra. Desde sus orígenes, este lugar ya mostraba su vocación como punto de encuentro para navegantes y comerciantes de toda la región.
Durante el siglo dieciocho, los británicos buscaban expandir su influencia en la India y veían cómo su comercio con China crecía de forma imparable. Fue en ese momento cuando se dieron cuenta de que necesitaban urgentemente un puerto seguro en la zona para proteger a sus barcos. Su intención no era solo ofrecer un lugar de descanso y reparación para su flota mercante, sino también poner freno a la expansión de los holandeses en las Indias Orientales. Gracias a esta visión estratégica, establecieron puestos comerciales en lugares clave como Penang y, finalmente, en Singapur en el año mil ochocientos diecinueve.
Unos años más tarde, en mil ochocientos veintiséis, Singapur se unió a Malaca y Penang para formar lo que se conoció como los Asentamientos de los Estrechos, bajo la administración de la India Británica. A partir de ese momento, la prosperidad de la isla no dejó de crecer, alcanzando niveles que nadie habría imaginado poco antes de terminar el siglo diecinueve. De hecho, si miramos las estadísticas de la época, el volumen comercial se multiplicó por ocho entre los años mil ochocientos setenta y tres y mil novecientos trece. Fue una época de esplendor económico sin precedentes.
El camino hacia la independencia total no fue sencillo, ya que en mil novecientos sesenta y tres Singapur dejó de ser colonia británica para integrarse en la nueva nación de Malasia. Sin embargo, esta unión política no terminó de funcionar debido a diversas diferencias internas, lo que llevó a que en mil novecientos sesenta y cinco la isla se separara definitivamente. Desde ese año, Singapur camina como un país totalmente independiente y soberano. A pesar de su enorme desarrollo urbano, el país ha hecho un esfuerzo increíble por conservar su patrimonio natural y su biodiversidad original.
Si exploramos sus zonas verdes, descubriremos que la flora local es de una riqueza impresionante, destacando especialmente la Reserva Natural de Bukit Timah. Este lugar, junto con algunas áreas de la Reserva del Recinto Central, guarda los últimos vestigios de la vegetación primaria de la isla. Se consideran auténticos tesoros de bosque virgen que han sobrevivido al paso del tiempo y al crecimiento de la ciudad. Es un espectáculo ver cómo conviven los rascacielos con estos espacios donde la naturaleza sigue mandando con la misma fuerza que hace siglos.
Uno de los mayores orgullos botánicos de la nación es su colección de orquídeas, con más de tres mil variedades diferentes que llenan de color el paisaje. De hecho, la flor nacional es una orquídea muy especial llamada Vanda Miss Joaquim, que simboliza la identidad del pueblo singapurense. Al pasear por sus jardines, también es posible encontrarse con la curiosa orquídea leopardo, la elegante orquídea de la monja o diversas especies terrestres. Además, en las zonas de costa como Kranji o Pasir Ris, los densos manglares y una variada vegetación costera completan un ecosistema natural vibrante y lleno de vida.
Cuando nos fijamos en la fauna que habita en esta isla, nos sorprende la cantidad de especies que han logrado adaptarse a este entorno tan particular. En total, se han contabilizado unas sesenta especies de mamíferos, aunque la gran mayoría de ellos son de tamaño pequeño y suelen pasar desapercibidos. Entre los habitantes más comunes de los parques y zonas arboladas se encuentran los simpáticos macacos de cola larga y varias especies de ardillas. Si buscamos al animal terrestre más grande que todavía vive en libertad por aquí, ese es sin duda el jabalí.
El cielo y las copas de los árboles también están llenos de vida, con una variedad asombrosa de murciélagos y otros animales que parecen desafiar la gravedad. Es posible ver al lémur volador y a la lagartija voladora moviéndose entre las ramas con una agilidad que deja a cualquiera con la boca abierta. Mientras tanto, en el suelo de los bosques, la actividad no se detiene gracias a las musarañas, ratas, serpientes y pequeños anfibios que buscan refugio entre las hojas. Entre los murciélagos, hay desde comedores de fruta hasta especies más exóticas como los falsos vampiros.
El agua dulce de los arroyos, estanques y grandes reservas también es el hogar de un sinfín de criaturas fascinantes. Al acercarnos a estas zonas húmedas podemos observar renacuajos, diversos peces y una gran cantidad de insectos acuáticos como los zapateros y las libélulas. Un dato muy curioso es que existen siete especies de cangrejos de agua dulce en la isla, y tres de ellas son exclusivas de este lugar, no se encuentran en ningún otro sitio del planeta. Esto demuestra la importancia de proteger estos hábitats tan frágiles.
Las costas y las playas de Singapur no se quedan atrás en cuanto a biodiversidad, ya que están llenas de vida marina de todo tipo. Entre las rocas y la arena es fácil encontrar mejillones, caracoles marinos, diferentes tipos de cangrejos y hasta langostas o langostinos. Además, los arrecifes de coral que rodean algunas zonas de la isla actúan como refugio para muchísimas especies. Para los amantes de las aves, la reserva de Sungei Buloh es una parada obligatoria, ya que allí se han registrado más de ciento ochenta especies de pájaros que utilizan este humedal como punto de descanso.
Si hablamos de reptiles y anfibios, las cifras son igualmente impresionantes, con más de cien tipos de reptiles y casi treinta de anfibios documentados. La mayoría de los reptiles son pequeños lagartos que vemos en las paredes de las casas, conocidos como geckos domésticos. No obstante, también hay animales de gran envergadura como el cocodrilo de estuario o la pitón reticulada, que son los gigantes de la isla. En cuanto a los anfibios, los sapos asiáticos y las ranas toro son muy fáciles de escuchar y ver, especialmente durante las noches más húmedas después de la lluvia.
El clima que se respira en Singapur está totalmente condicionado por su ubicación geográfica tan cerca del ecuador y rodeado de mar. Lo más característico es el calor constante y una humedad muy alta que se siente en la piel durante todo el año. Las lluvias suelen aparecer de forma abundante y repentina, algo que se nota con más intensidad desde mayo hasta septiembre. A pesar de estas precipitaciones, la vida en la isla nunca se detiene, y la gente ya está más que acostumbrada a este ambiente tropical tan marcado.
Si analizamos el año meteorológico, podemos ver que existen dos temporadas de monzones muy claras, con periodos de transición entre ellas. El monzón del noreste suele soplar entre octubre y enero, trayendo consigo lluvias que, aunque son fuertes, no suelen durar demasiado tiempo. Lo mejor de estos chaparrones es que ayudan a refrescar un poco el ambiente, algo que se agradece mucho cuando la humedad roza el ochenta por ciento. Luego está el monzón del suroeste, de mayo a septiembre, que aunque es menos lluvioso, suele venir acompañado de vientos fuertes y tormentas eléctricas.
En cuanto a las temperaturas, no hay grandes sorpresas, ya que el termómetro se mantiene muy estable a lo largo de los meses. La diferencia entre el mes más frío y el más cálido es de apenas unos pocos grados, lo que hace que siempre parezca verano. Por las noches, lo normal es que la temperatura baje hasta los veintitrés o veinticinco grados, mientras que por el día suele rondar los treinta o treinta y dos grados. No es un lugar donde el sol brille sin descanso, ya que suele haber bastantes nubes, pero el agua del mar siempre está deliciosa, a unos veintinueve grados de media.
Moverse por la ciudad es una experiencia muy sencilla gracias a que cuentan con uno de los mejores sistemas de transporte público del mundo. Las opciones son variadas, desde una red de autobuses que llega a cada rincón de la isla hasta un metro moderno y eficiente. La red de autobuses es fantástica porque permite ver la ciudad y su vegetación mientras viajas con aire acondicionado. Para pagar, lo más cómodo es usar una tarjeta electrónica, aunque todavía aceptan efectivo si es necesario. El metro, conocido como MRT, es probablemente la forma más rápida de cruzar el país de un lado a otro.
Si prefieres algo más directo, los taxis están disponibles en casi cualquier sitio y funcionan con taxímetro, por lo que los precios son bastante claros, aunque pueden variar según la hora o la zona. Para los que disfrutan conduciendo, también existe la posibilidad de alquilar un coche, pero hay que recordar que aquí se circula por el lado izquierdo de la carretera. Además, Singapur está perfectamente conectado con el resto del mundo a través de sus dos aeropuertos, destacando Changi, que es famoso por ser uno de los mejores y más bonitos del planeta. Incluso hay carriles bici para los que prefieren pedalear.
Para organizar tus gastos en Singapur, debes saber que la moneda oficial es el dólar de Singapur. No tendrás problemas para pagar con las tarjetas de crédito habituales en casi todas partes, desde hoteles de lujo hasta pequeños comercios y taxis. Si necesitas efectivo, lo más recomendable es acudir a las casas de cambio oficiales que se encuentran en los centros comerciales, ya que suelen ofrecer buen precio. No hace falta que te compliques comprando moneda antes de salir de viaje, porque la ciudad está llena de cajeros automáticos donde puedes sacar dinero fácilmente.
El tema de las compras es un capítulo aparte, porque en esta ciudad hay absolutamente de todo lo que puedas imaginar. Puedes elegir entre pasear por los enormes y modernos centros comerciales o perderte por los puestos de los vendedores callejeros y los mercados tradicionales. Es un paraíso para los que buscan desde la última tecnología y ropa de diseño hasta artesanía local y objetos curiosos. Si coincide tu visita con alguno de los festivales de compras que organizan, prepárate para vivir una experiencia realmente intensa y divertida por toda la ciudad.
Si quieres llevarte un recuerdo típico, la figura del Merlion es el símbolo por excelencia que encontrarás en todas las tiendas de souvenirs. Se trata de una criatura legendaria con cabeza de león y cuerpo de pez que representa la esencia de la ciudad. Hay de todo con su imagen: llaveros, imanes, abridores e incluso bombones con su forma. Otro detalle precioso son las piezas de artesanía asiática, como los pergaminos antiguos o los objetos de decoración que tienen ese toque tradicional tan especial. Son regalos que siempre gustan porque tienen mucha personalidad.
Como las orquídeas son tan importantes para ellos, han creado una joyería muy delicada utilizando flores reales que bañan en oro para hacer collares y broches. Es un regalo muy elegante y único de este país. Si lo que prefieres es algo para probar, la cerveza Tiger es la marca local más conocida y tiene un sabor suave que entra muy bien con el calor que hace allí. También son muy populares las frutas tropicales secas, sobre todo el mango, que puedes comprar en cualquier supermercado y aguantan perfectamente el viaje de vuelta en la maleta.
Para los amantes de las infusiones, este lugar es un sueño hecho realidad, ya que ofrecen cientos de variedades de té diferentes, ¡dicen que hasta ochocientas! Otra cosa que tienes que probar sí o sí es la kaya, una especie de mermelada hecha con coco, huevo y azúcar que está riquísima, sobre todo en las tostadas del desayuno. Por último, no podemos olvidar los productos de estilo Peranakan, que mezclan las culturas china y malaya. Sus diseños suelen tener colores pastel preciosos y son perfectos tanto para decorar la casa como para usarlos en el día a día.
Singapur es un destino que sorprende a cualquiera por esa mezcla tan especial de modernidad extrema y rincones llenos de historia. Es realmente un lugar universal donde uno puede pasar de la vibrante energía de Chinatown a la explosión de colores de Little India en cuestión de minutos. Caminar por la Calle Árabe es otra experiencia que te transporta a un mundo distinto, demostrando que la ciudad es un verdadero mosaico de culturas conviviendo en un espacio pequeño pero perfectamente organizado.
Una de las paradas obligatorias que definen el horizonte de la ciudad son los famosos Jardines de la Bahía. Se trata de un parque que parece sacado de un sueño futurista, con una arquitectura que a muchos nos recuerda de inmediato a los paisajes de la película Avatar. Es un espacio donde la naturaleza y la tecnología se dan la mano de una forma espectacular, creando una atmósfera que se siente casi fuera de este mundo, especialmente cuando cae la noche.
Para los que disfrutan de las vistas panorámicas, el Puente Henderson Waves es un lugar que no tiene comparación. Es el puente peatonal más alto de todo Singapur y tiene una estructura ondulada realmente única que conecta el parque Telok Blangah Hill con el Monte Faber. Sus 274 metros de longitud ofrecen ángulos perfectos para sacar fotos increíbles, y caminar por allí mientras sientes la brisa y ves la vegetación debajo es una experiencia muy relajante.
Por otro lado, el Jardín Botánico de Singapur tiene un valor histórico y natural inmenso, lo que le valió ser nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2015. Es un dato curioso porque solo existen tres jardines botánicos en todo el mundo con esta distinción, y este es el único de carácter tropical. Perderse por sus senderos es una forma fantástica de entender por qué a Singapur se le conoce mundialmente como la ciudad de los jardines.
En las zonas de Little India y la Calle Árabe se puede sentir el pulso de las comunidades étnicas que han dado forma a la identidad del país. Es fascinante ver cómo los edificios de estilo peranakán se mezclan de forma natural con majestuosas mezquitas y coloridos templos hinduistas. En estos barrios reside la mayor parte de la población de origen indio y musulmán, lo que llena las calles de aromas a especias, música tradicional y una vida cotidiana muy auténtica.
Si lo que buscas es un poco de adrenalina y diversión en familia, el parque temático Universal Studios Singapore es una parada que tienes que hacer sí o sí. Fue el primer estudio de este tipo en abrir sus puertas en el sudeste asiático y la verdad es que no decepciona con la cantidad de espectáculos y atracciones que tiene. Es el lugar ideal para desconectar de la rutina y sumergirse en mundos de película durante todo un día, disfrutando de experiencias pensadas para todas las edades.
Para los amantes de las caminatas largas y el aire puro, los puentes conectados y los senderos del parque Southern Ridges ofrecen un recorrido de diez kilómetros que es una maravilla. Lo ideal es comenzar la ruta en el sendero Marang para luego ir subiendo poco a poco hasta la cima del parque Mount Faber. Desde ese punto alto, se tiene una de las mejores vistas panorámicas de toda la costa de Singapur, algo que realmente te deja sin palabras.
Durante ese paseo por las alturas, es imposible no fijarse en la estructura ondulada del puente Henderson Waves, que es una joya de la arquitectura moderna. Ver cómo se eleva sobre las copas de los árboles es impresionante, pero lo mejor ocurre cuando se ilumina por la noche, creando un efecto visual muy elegante. Es un ejemplo perfecto de cómo el diseño urbano puede integrarse con el entorno natural sin romper la armonía del paisaje.
La isla de Sentosa es conocida popularmente como el patio de recreo favorito de Asia y no es para menos. Está a solo unos quince minutos del centro de la ciudad, pero cuando llegas allí sientes que estás en un complejo turístico de lujo en una isla remota. Ofrece una cantidad enorme de atracciones emocionantes y espacios diseñados para el descanso, lo que la convierte en el escape perfecto para quienes necesitan vacaciones dentro de sus vacaciones.
Otro sitio increíble es el Parque de Aves de Jurong, que fue pionero en la conservación de la vida silvestre en Singapur y es el más grande de su tipo en todo el continente. Se extiende por unas veinte hectáreas de vegetación exuberante en la colina de Jurong y sirve de hogar a más de cinco mil aves de distintas especies. Es un lugar donde puedes ver desde encuentros cercanos con la vida marina hasta practicar deportes acuáticos que te suben el pulso.
Practicar kayak en las aguas tranquilas que rodean las muchas islas de la ciudad es, sin duda, una de las mejores actividades para disfrutar con la familia. Es un deporte muy accesible que te permite ver la costa desde una perspectiva diferente mientras haces un poco de ejercicio suave. Además, en Singapur se ha vuelto muy popular la pesca desde kayak, una actividad bastante curiosa que mezcla la paciencia del pescador con la movilidad que te da la pequeña embarcación.
Para los que siempre han soñado con la sensación de volar sobre el mar, el flyboard es una opción que está ganando muchos seguidores en las playas locales. Aunque parezca algo difícil, el dispositivo de hidro-vuelo te permite elevarte sobre el agua y hacer giros divertidos en el aire. Es una experiencia llena de adrenalina que te hace sentir como si tuvieras un traje de propulsión, ideal para quienes buscan algo fuera de lo común en sus vacaciones.
Si prefieres algo un poco más estable pero igual de emocionante, el wakeboard es una alternativa fantástica para compartir con amigos o familiares. Básicamente, te deslizas sobre el agua en una tabla diseñada específicamente para esto mientras eres remolcado por una lancha rápida. Es una forma de surfear mucho más controlada y segura, pero que garantiza risas y algún que otro chapuzón refrescante mientras intentas mantener el equilibrio sobre las olas.
Las bicicletas acuáticas son otra de esas actividades que se adaptan a personas de prácticamente todas las edades sin importar su condición física. Puedes optar por un paseo muy tranquilo para disfrutar del paisaje o simplemente esperar a que caiga la tarde para ver el atardecer desde el agua con total serenidad. Es una de las formas más relajadas de disfrutar del entorno marino de Singapur sin necesidad de tener habilidades técnicas especiales.
El windsurf es el deporte rey para los que buscan un subidón de energía, ya que combina la técnica del surf con el manejo de la vela según el viento. Es considerado uno de los mejores deportes acuáticos que se pueden practicar en la ciudad, requiriendo un poco más de destreza pero ofreciendo una recompensa increíble al deslizarse a toda velocidad. Por otro lado, la pesca también tiene su público fiel, aunque es importante saber que está muy regulada para proteger el ecosistema.
Existen zonas específicas donde pescar es legal y donde incluso puedes alquilar todo el equipo necesario sin complicaciones. La biodiversidad marina aquí es sorprendente, y es posible encontrar desde diversos tipos de peces y cangrejos hasta rayas o langostinos. Caminar por la ciudad también es un placer para los naturalistas, ya que el paisaje tropical se entrelaza con senderos que cuentan la historia del lugar, como el paseo por las copas de los árboles en el embalse de MacRitchie.
En un centro turístico tan importante como Singapur, la oferta de alojamiento es tan amplia que realmente hay opciones para todos los gustos y bolsillos. Puedes encontrar desde hostales muy sencillos y económicos para mochileros hasta suites de auténtico lujo en áticos impresionantes que te hacen sentir en las nubes. La ciudad es el lugar perfecto para quienes quieren darse un capricho y disfrutar de unos días de relax total en hoteles que incluyen servicios de spa de clase mundial.
Estos hoteles con spa suelen contar con tecnología de punta, terapeutas muy bien preparados y un entorno lleno de plantas que te ayudan a desconectar del ajetreo urbano. Si decides quedarte en uno de los hoteles de cinco estrellas, puedes esperar una atención al cliente que roza la perfección y detalles que marcan la diferencia. Las sábanas de alta calidad y los tratamientos de relajación profunda son solo el comienzo de una experiencia diseñada para renovar el cuerpo y la mente.
También hay muchísimas opciones excelentes en la categoría de cuatro estrellas, que ofrecen un equilibrio ideal entre comodidad y precio para unas vacaciones perfectas. Por otro lado, los hoteles boutique son versiones más pequeñas y exclusivas que suelen tener una reputación impecable por su diseño y atención personalizada. Aunque no tengan tantas instalaciones como los grandes hoteles, casi todos cuentan con un buen gimnasio y una piscina acogedora para refrescarse después de un día de paseo.
Para el viajero que busca algo decente, privado y que no le rompa el presupuesto, los hoteles económicos son una alternativa muy sólida. Estos lugares ofrecen habitaciones individuales con cajas fuertes y un nivel de seguridad y servicio que suele superar las expectativas de quienes buscan ahorrar. Es una forma inteligente de invertir más dinero en experiencias y comida mientras se tiene un lugar seguro y limpio donde descansar cada noche.
Los condominios también son una opción de alojamiento muy popular en Singapur, especialmente para estancias un poco más largas o para grupos. Por lo general, estos edificios vienen equipados con piscinas comunitarias, gimnasios y, en algunos casos, incluso canchas de tenis para los residentes. Los hostales, por su parte, siguen siendo la mejor vía para los jóvenes que viajan con presupuesto ajustado y que buscan conocer gente nueva en las áreas comunes.
Si quieres probar algo diferente y alejarte de los hoteles convencionales, pasar una noche al aire libre bajo las estrellas es una experiencia que vale mucho la pena. El camping se ha vuelto una tendencia para aquellos que quieren reconectar con la naturaleza y escapar un poco de las estructuras de hormigón. Además, el glamping ha ganado mucho terreno, permitiendo disfrutar de la aventura de dormir en una tienda pero con todas las comodidades de una habitación de hotel.
La cocina de Singapur es un reflejo perfecto de su mezcla étnica, combinando de forma magistral influencias malayas, chinas, indonesias, indias y también occidentales. Los ingredientes que más destacan en sus platos son los mariscos frescos, como los cangrejos, langostas, calamares y una gran variedad de pescados. También se utiliza mucho el arroz, la carne de cordero, ternera y cerdo, todo sazonado con especias que las distintas comunidades trajeron de sus tierras natales hace generaciones.
Frutas frescas como el durián son parte esencial de la dieta local, aunque esta fruta es famosa por su olor tan intenso que a veces resulta insoportable para los occidentales. A pesar de eso, en Singapur se considera un manjar absoluto que todo visitante debería intentar probar al menos una vez por curiosidad. En general, la dieta se basa mucho en el arroz y los fideos, que se sirven tanto en sopas reconfortantes como salteados con verduras y carnes llenas de sabor.
Los platos malayos suelen tener ese toque picante de la salsa sambal y el uso de hierbas cítricas que le dan un frescor muy particular a la comida. Hoy en día es imposible hablar de la gastronomía local sin mencionar especialidades como la sopa de aleta de tiburón, los dumplings o el famoso cangrejo salteado en salsa picante. Para este último se suele usar el cangrejo de manglar, ya que su carne es naturalmente dulce y muy jugosa, lo que combina genial con el picante.
Entre los clásicos que no te puedes perder está el satay, que son brochetas de carne con salsa de cacahuete, y el arroz con pollo de Hainan, un plato sencillo pero increíblemente aromático. La laksa es otra joya nacional, una sopa de fideos con leche de coco y pollo que es una explosión de sabor en cada cucharada. Y si buscas algo contundente, el Bak Kut Teh es una sopa de costillas de cerdo con un caldo de hierbas y especias que te devuelve la energía de inmediato.
La cultura de Singapur es un tejido complejo donde conviven el budismo, el hinduismo y el cristianismo, que ha crecido mucho entre los jóvenes recientemente. Se hablan cuatro idiomas oficiales, aunque el inglés es el más usado para el día a día y los negocios debido a su pasado colonial. Esta diversidad se nota también en sus bailes tradicionales, como la danza del león china o el zapin malayo, que se ven con frecuencia durante las celebraciones populares.
El paisaje urbano de la ciudad cuenta la historia de su evolución, desde los edificios neoclásicos y góticos de antes de la guerra hasta el estilo moderno y art déco de las construcciones actuales. Singapur celebra su identidad a través de festivales increíbles como el de los Botes Dragón, la Fiesta del Pastel de Luna o el Gran Premio de Fórmula 1. Es una ciudad que nunca se detiene y que siempre encuentra un motivo para celebrar la riqueza de sus tradiciones y su visión hacia el futuro.