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Lituania

Información sobre Lituania

Lituania
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Geografía e historia Lituania

Si echamos un vistazo al mapa de Europa, Lituania aparece como la nación más grande y poblada de los tres estados bálticos, ocupando la posición más meridional de este trío. Este país comparte sus fronteras con Letonia por el norte, mientras que al este y al sur se extiende la línea divisoria con Bielorrusia. Al mirar hacia el oeste, nos encontramos con el abrazo del mar Báltico y, finalmente, hacia el suroeste aparece la frontera con Polonia, que conecta al país con el resto del continente.

El paisaje lituano es una verdadera delicia visual, caracterizado por colinas suaves que parecen ondularse infinitamente, bosques muy densos que cubren gran parte del territorio y una red interminable de ríos y lagos. La tierra es generosa aquí, y su principal riqueza natural reside precisamente en esos suelos agrícolas que han alimentado a su gente durante siglos. No busques grandes montañas, porque el punto más alto es la colina de Kruopine y apenas alcanza los trescientos metros sobre el nivel del mar.

Si te mueves por el territorio, notarás que la vegetación cambia de forma sutil pero fascinante, especialmente cuando te acercas a la costa. Allí mandan los bosques de pinos que aguantan el salitre y las plantas resistentes que han aprendido a vivir entre las dunas de arena. Es un entorno que transmite mucha paz y que define muy bien esa conexión tan especial que tienen los lituanos con su entorno natural y el mar.

El agua es protagonista absoluta gracias a los más de setecientos ríos y arroyos que dibujan el mapa del país como si fueran venas. El río Nemunas destaca sobre todos los demás, no solo por su tamaño, sino por su peso histórico, ya que durante muchísimo tiempo fue la ruta comercial y estratégica más importante de la región. Si recorres sus orillas hoy en día, todavía puedes ver castillos y fortalezas antiguas que vigilaban el paso de los barcos hace siglos.

Para entender mejor cómo se organiza el país, hay que saber que se divide en cuatro regiones con personalidades muy marcadas. Tenemos Aukštaitija, que son las tierras altas del noreste y el centro, y Žemaitija, una zona de tierras bajas en el oeste que llega hasta el río Nevežis. Por otro lado, al sureste se encuentra Dzukija, famosa por sus bosques, y Suvalkija se extiende por la zona occidental, completando este mosaico cultural y geográfico.

Bajo la superficie, el suelo lituano guarda tesoros como el dolomita, la arcilla, el yeso y la caliza, materiales que se usan para crear vidrios y cerámicas de muchísima calidad. Pero si hay algo que realmente representa a este país es el ámbar, al que ellos llaman gintaras. Esta gema nacional se encuentra con relativa facilidad en las playas del Báltico y en la laguna de Curlandia, siendo el orgullo de todos sus habitantes.

La capital del país es Vilna, una ciudad con muchísima historia que se asienta en el punto donde se encuentran los ríos Neris y Vilnia, en la zona suroeste. Los orígenes de esta nación se remontan a las tribus bálticas que vivían allí, hasta que en el año mil doscientos treinta y seis el rey Mindaugas logró unificarlas. A partir de ahí, el Gran Ducado no paró de crecer hasta convertirse, a finales del siglo catorce, en el estado más extenso de toda Europa.

La historia de Lituania ha sido una montaña rusa de alianzas y luchas por la libertad. Tras unirse con Polonia en mil trescientos ochenta y cinco, el reino alcanzó su mayor esplendor bajo el mando del rey Vitautas, manteniendo su poder hasta finales del siglo dieciocho. Después de pasar por periodos muy duros bajo el dominio soviético y sufrir las guerras mundiales, el país recuperó su independencia en mil novecientos noventa y hoy forma parte de la Unión Europea desde el año dos mil cuatro.

Regiones y centros turísticos Lituania

Naturaleza Lituania

Lituania es uno de esos lugares que te dejan con la boca abierta si te gusta la naturaleza en su estado más puro. La cantidad de plantas y animales que conviven en este rincón del mundo es asombrosa, pero lo que realmente te envuelve es la presencia de sus bosques. Estamos hablando de que casi un tercio de todo el país está cubierto por masas forestales, lo que le da un aire siempre verde y lleno de vida a cualquier ruta que decidas hacer.

Cuando caminas entre los árboles, lo más normal es que te rodeen pinos, abetos y elegantes arboledas de abedules, que son los reyes del paisaje forestal. Sin embargo, la variedad no se queda ahí, porque también puedes cruzarte con fresnos, tilos, arces y robles que a veces crecen mezclados y otras veces forman pequeños reinos propios. Cerca de las orillas de los lagos y en las zonas costeras, el suelo se llena de colas de caballo y juncos que crean un ecosistema muy particular.

Hay algunos árboles en este país que son tratados casi como leyendas vivas. Los robles, por ejemplo, solo ocupan una pequeña parte de los bosques, pero para la gente de aquí simbolizan la fuerza y la resistencia. El famoso roble de Stelmuže es una parada obligatoria, ya que tiene unos mil quinientos años y un tronco tan ancho que impresiona a cualquiera. Es uno de los seres vivos más antiguos de toda Europa y estar frente a él te hace sentir lo pequeña que es nuestra historia.

Por otro lado, si te gusta mirar hacia arriba, te sorprenderá encontrar alerces que llegan a medir casi cincuenta metros de altura. Además de estos gigantes, el suelo de los bosques es una despensa natural increíble. Durante las épocas adecuadas, es muy común ver a la gente local recogiendo setas o llenando cestas con arándanos, fresas silvestres y frambuesas. Es una tradición muy arraigada que demuestra lo conectados que están con lo que la tierra les ofrece de forma gratuita.

El país se toma muy en serio la protección de sus tesoros naturales y por eso cuenta con cinco parques nacionales que son auténticas joyas. El Parque Nacional del Istmo de Curlandia es quizás el más especial de todos, con esas dunas de arena altísimas que parecen sacadas de un desierto y que contrastan con los pinos y el mar. Es un lugar donde el viento y el agua han moldeado un paisaje que no se parece a nada que hayas visto antes.

En cuanto a los animales, se calcula que hay un cuarto de millón de grandes mamíferos recorriendo el territorio. Los más fáciles de ver son los corzos, que están por todas partes, seguidos muy de cerca por los jabalíes. Si tienes suerte o te adentras en las zonas más tranquilas, podrías avistar ciervos, gamos o incluso alces, que son los animales más grandes de la zona. También hay depredadores como zorros y lobos, aunque estos últimos son mucho más tímidos y difíciles de encontrar.

El agua también está llena de vida, tanto en el interior como en la costa. En los riachuelos y lagos de agua dulce nadan percas y besugos, mientras que el mar Báltico es el hogar de arenques, bacalaos y el preciado salmón. La biodiversidad aquí es un equilibrio perfecto que se mantiene gracias al respeto que se tiene por el medio ambiente. Es un paraíso para cualquiera que quiera desconectar del ruido de las ciudades.

No podemos olvidarnos de las aves, que encuentran en Lituania un lugar ideal para descansar o anidar. Verás bandadas de cisnes y patos en los humedales, pero la verdadera estrella es la cigüeña blanca, que es el ave nacional. Es muy curioso y bonito ver sus enormes nidos en lo alto de los postes o en los tejados de las casas de campo, y los locales las consideran un símbolo de buena suerte y prosperidad.

Clima Lituania

Si estás pensando en viajar a Lituania, lo primero que tienes que saber es que el clima aquí no se anda con chiquitas. Al ser un país llano que mira directamente al mar Báltico, el tiempo es de tipo semicontinental. Esto significa básicamente que vas a tener inviernos que te dejan los dedos helados y veranos que, aunque son suaves y agradables, suelen traer bastantes lluvias. No es un clima extremo en plan desierto, pero sí que tiene sus matices según dónde te encuentres.

En la zona de la costa, las temperaturas suelen ser un poco más estables gracias a la influencia del mar. Durante los meses de enero y febrero, el termómetro suele rondar los cero grados, mientras que en verano te encuentras con unos dieciocho grados muy llevaderos. Sin embargo, si te vas hacia el interior del país, la cosa cambia un poco porque hace más frío en invierno y el calor se nota más cuando llega julio, aunque nunca llega a ser un calor sofocante.

El invierno lituano tiene algo de mágico pero también de duro, sobre todo porque los días son muy cortos y oscuros. No es raro que la temperatura caiga por debajo de los cero grados de forma constante. Aunque nieva bastante a menudo, no suelen ser tormentas de nieve gigantescas, sino más bien una caída suave que va cubriendo todo de blanco poco a poco. Eso sí, cuando sopla el viento desde Rusia, el frío se vuelve serio y se pueden alcanzar temperaturas de veinte o treinta grados bajo cero.

Cuando por fin llega la primavera, el país empieza a despertar muy lentamente. Abril todavía puede darte algún susto con nevadas inesperadas o heladas nocturnas que te obligan a no guardar el abrigo todavía. No es hasta mediados de mayo cuando realmente empiezas a sentir que el aire es más cálido y agradable. Es una época de transición donde el verde empieza a brotar con muchísima fuerza por todos los rincones de las ciudades y los campos.

El verano, que abarca desde junio hasta agosto, es probablemente la época más bonita para estar allí. Los días se vuelven increíblemente largos, lo que te da tiempo de sobra para pasear y explorar sin prisas. En las ciudades del interior puedes disfrutar de unos veintitrés grados muy cómodos para caminar, aunque siempre es buena idea llevar un paraguas a mano. Las lluvias veraniegas son parte del encanto del paisaje y son las responsables de que todo esté tan verde.

Al llegar septiembre, el otoño hace su entrada con temperaturas que todavía son disfrutables para estar al aire libre. Pero no te confíes, porque en cuanto entra octubre, el cielo empieza a ponerse gris y las lluvias se vuelven más constantes. El frío empieza a colarse por las ventanas y, para cuando termina el mes o empieza noviembre, ya es muy probable que veas los primeros copos de nieve anunciando que el ciclo vuelve a empezar.

Si me preguntasen cuál es el mejor momento para visitar el país, diría sin dudarlo que el verano. Entre junio y agosto el ambiente es fantástico y el clima te permite hacer de todo sin sufrir por el frío. Ahora bien, si lo que quieres es vivir la experiencia de un invierno de postal y ver los lagos congelados, febrero es un mes genial porque los días ya son un poquito más largos que en diciembre y puedes aprovechar mejor las horas de luz.

Independientemente de cuándo decidas ir, la clave en este país es vestirse por capas. El tiempo puede cambiar en cuestión de horas y lo que empezó como una mañana soleada puede terminar en una tarde fresca y lluviosa. Los lituanos están más que acostumbrados a estos cambios y hacen su vida normal haga el tiempo que haga, así que solo necesitas un buen calzado y ganas de descubrir los rincones de esta tierra báltica.

Transporte en Lituania

Moverse por Lituania es bastante sencillo porque el país tiene una red de transporte que conecta muy bien casi cualquier punto, desde las ciudades más grandes hasta los pueblos más remotos que te puedas imaginar. No importa si quieres ir de una punta a otra o simplemente moverte por el centro, siempre vas a encontrar una opción que te encaje. La verdad es que la infraestructura funciona con una puntualidad bastante aceptable y no es nada difícil de entender para un viajero.

En ciudades como Vilna o Kaunas, el transporte público es el rey absoluto. Tienes una red de autobuses y trolebuses que cubren prácticamente todos los barrios y zonas de interés. Los trolebuses son especialmente curiosos si no estás acostumbrado a verlos, ya que le dan un aire muy característico a las calles con sus cables aéreos. En las localidades más pequeñas el sistema se simplifica y solo suelen operar autobuses, pero siguen siendo igual de eficaces para los desplazamientos diarios.

Un detalle importante es que en este país no vas a encontrar metro ni trenes de cercanías subterráneos, así que todo el movimiento es por superficie. Para usar el bus o el trolebús, puedes comprar los billetes en los quioscos que hay por la calle o directamente al conductor cuando subas al vehículo. Además, en algunas ciudades existen unos microbuses privados que hacen rutas fijas pero que tienen la ventaja de que puedes pedirles que paren en cualquier punto de su trayecto.

Si prefieres el tren, la red principal se llama Litrail y es la que une las ciudades más importantes. Aunque los trenes no pasan con tanta frecuencia como los autobuses, son una opción muy cómoda para trayectos largos, como ir de Vilna a Kaunas o llegar hasta la costa en Klaipeda. También hay conexiones internacionales que te permiten viajar en tren hacia otros destinos como Varsovia, lo cual es genial si estás haciendo una ruta por varios países europeos.

En cuanto a los taxis, en las ciudades grandes son muy fáciles de encontrar y resultan bastante cómodos para trayectos puntuales. Eso sí, hay que tener un poco de cuidado porque si los paras directamente en la calle o los pides por la noche, el precio puede subir bastante. Hoy en día mucha gente prefiere usar aplicaciones de transporte compartido, ya que te permiten saber exactamente cuánto vas a pagar antes de subirte al coche y suelen ser más económicas.

Para los que buscan total libertad, alquilar un coche es una idea fantástica. Las carreteras en Lituania están en muy buen estado y el tráfico fuera de las horas punta en las ciudades grandes es muy tranquilo. Conducir por el país te permite llegar a parques naturales o rincones de la costa que quizás con el transporte público te llevaría mucho más tiempo visitar. Es una forma de viajar que te da mucha flexibilidad para organizar tus propios horarios.

Aunque no es un país donde se utilicen taxis acuáticos para el día a día, el mar sigue siendo una puerta de entrada fundamental. Hay ferrys que conectan el puerto de Klaipeda con varios países del norte de Europa como Alemania, Suecia o Dinamarca. Es una experiencia muy chula llegar al país por mar y ver cómo aparece la silueta de la costa lituana en el horizonte, especialmente si viajas con tu propio vehículo desde otra parte del continente.

Finalmente, si vienes de lejos, lo más probable es que aterrices en uno de los tres aeropuertos principales, siendo el de Vilna el que recibe más tráfico. Está súper cerca del centro, a unos cuatro kilómetros nada más, así que en un periquete te plantas en tu hotel usando el bus local. Un dato curioso es que, a pesar de tener tres aeropuertos, no hay vuelos internos entre ellos porque las distancias son tan cortas que no tendría mucho sentido volar.

Dinero y compras en Lituania

Desde hace ya unos cuantos años, concretamente desde el dos mil quince, Lituania dejó atrás su moneda antigua para unirse al euro. Esto facilita muchísimo las cosas a la hora de viajar, porque te olvidas de andar haciendo cálculos extraños en la cabeza. Los cajeros automáticos están por todas partes, incluso en los pueblos más pequeños suele haber al menos uno donde sacar dinero. Casi todos los comercios aceptan tarjetas de crédito y débito normales, así que no necesitas llevar un fajo de billetes encima.

A pesar de no ser un país gigantesco en el mapa, Lituania sorprende por la cantidad de opciones que ofrece para ir de compras. En las ciudades más grandes tienes centros comerciales enormes con todas las marcas internacionales que ya conoces, pero lo que de verdad mola es perderse por las tiendas de los cascos antiguos. Allí es donde encuentras cosas auténticas y productos de creadores locales que no se ven en ningún otro sitio del mundo.

Si estás buscando un recuerdo especial, tienes que fijarte en las piezas de cerámica y madera, que son un clásico de la artesanía local. También son muy populares las bebidas espirituosas, los licores de hierbas y, por supuesto, la cerveza local, que tiene una fama bien merecida. Pero si hay algo que destaca por encima de todo lo demás, es el ámbar del Báltico. Los lituanos están orgullosísimos de su oro del norte y verás tiendas dedicadas exclusivamente a esto por todas partes.

El ámbar se usa para hacer de todo: desde los típicos collares y pendientes hasta cuadros, imanes y figuritas decorativas. Cada pieza es única porque contiene trocitos de naturaleza atrapados hace millones de años. Por otro lado, la cerámica lituana es fascinante, con un estilo que va desde lo más rústico y útil hasta piezas artísticas muy modernas. No es raro encontrar campanas decoradas, jarras de cerveza muy elaboradas o pequeñas esculturas de animales que quedan genial en cualquier estantería.

La madera es otro de los materiales favoritos de los artesanos de la zona. En los mercados locales es muy común ver cucharas talladas a mano, tablas para la cocina y figuras religiosas con un detalle impresionante. Es una tradición que ha pasado de padres a hijos y que se nota en el cariño con el que trabajan cada pieza. Son esos detalles los que hacen que un regalo sea especial, porque sabes que hay alguien detrás dedicándole tiempo y talento.

Otro producto estrella es el lino. La ropa de lino tradicional y los juegos de sábanas son tan valorados como el propio ámbar. Es un tejido natural que tiene la propiedad de mantenerte fresco cuando hace calor y conservar el calor cuando refresca, así que es perfecto para cualquier época del año. También verás muchas cosas de lana, como calcetines o guantes con dibujos tradicionales, que vienen de maravilla si te pilla un día de esos en los que el frío aprieta.

Si lo tuyo es la comida, vas a disfrutar de lo lindo porque la calidad de los productos básicos es excelente. Mucha gente se lleva a casa quesos locales, embutidos y, sobre todo, el pan negro lituano, que tiene un sabor muy potente y dura un montón de tiempo fresco. No puedes irte sin probar el Šakotis, que es un pastel con una forma muy rara, como si fuera un árbol con ramas, y que es el dulce más tradicional en las bodas y celebraciones importantes.

Por último, si eres un apasionado de los deportes, en Vilna vas a encontrar el paraíso del baloncesto. Aquí este deporte es casi como una religión, se vive con una intensidad increíble. En cualquier centro comercial puedes comprar desde bufandas con los colores de los equipos nacionales hasta balones o camisetas. Es el regalo perfecto para cualquier aficionado al basket, ya que Lituania es conocida en todo el mundo por el altísimo nivel de sus jugadores y su pasión por la canasta.

Principales atracciones Lituania

Lituania es un destino que sorprende por su enorme cantidad de tesoros historicos y culturales que se mantienen vivos a pesar del paso de los siglos. Si te gusta la naturaleza, este pais es un verdadero paraiso porque cuenta con doscientos parques, mas de cincuenta reservas naturales y unos dos mil quinientos lagos repartidos por todo el territorio. Este legado tan antiguo te permite viajar en el tiempo y entender mejor como se ha forjado la identidad de esta region europea tan especial.

Una de las joyas que no puedes dejar de ver es la famosa Curlandia, un lugar impresionante que se encuentra a solo diez minutos en barco desde Klaipeda. Lo mas increible de este sitio es que tiene las dunas de arena moviles mas grandes de toda Europa, creando un paisaje que parece sacado de otro mundo. Es el lugar perfecto para caminar y sentir la fuerza de la naturaleza en estado puro mientras el viento moldea el terreno a tu alrededor.

El casco antiguo de Vilna es otro punto clave que ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad por su belleza y conservacion. Se encuentra justo donde se cruzan los dos rios mas importantes del pais y es famoso por ser uno de los centros medievales mejor cuidados de todo el continente. Caminar por sus calles es descubrir una mezcla fascinante de estilos arquitectonicos que van desde el gotico y el renacimiento hasta el neoclasicismo mas elegante.

Dentro de la capital hay paradas obligatorias como la preciosa iglesia de Santa Ana, el Palacio Presidencial y los antiguos barrios judios que guardan muchisima historia entre sus muros. Tambien vale la pena subir a ver la torre de Gediminas y lo que queda de la ciudadela del Castillo Alto, que se remontan nada menos que al siglo trece. No te olvides de pasar por la Puerta de la Aurora, la plaza del Ayuntamiento o el curioso Puente Verde para llevarte una imagen completa de la ciudad.

Si te queda tiempo, la Universidad de Vilna y la calle Totoriu tienen un encanto especial que merece la pena disfrutar con calma. Para los amantes de los detalles, la galeria de ambar ofrece piezas unicas que reflejan la riqueza mineral de la zona. Es un recorrido que te deja con la sensacion de haber descubierto un lugar lleno de secretos y rincones con alma propia.

Otro rincon con mucha solera es el casco antiguo de Kedainiai, considerado uno de los asentamientos mas viejos de toda Lituania. Fundada en el año mil trescientos setenta y dos, esta ciudad destaca por su arquitectura barroca que le da un aire muy distinguido y clasico. El centro esta lleno de casas de epoca, iglesias protestantes y ortodoxas, y varias sinagogas que muestran la diversidad cultural que siempre ha existido aqui.

Pero si hay un lugar que realmente impresiona a cualquier visitante es la legendaria Colina de las Cruces. Se trata de una acumulacion casi infinita de imagenes de Cristo y crucifijos que brotan del suelo en un espectaculo visual que pone los pelos de punta. Esta ubicada al norte de la plaza principal de la ciudad y es un simbolo de fe y resistencia que no tiene comparacion en ninguna otra parte del mundo.

Para cerrar el recorrido cultural, el Museo del Dinero es una visita muy entretenida que se encuentra donde antes estaba el Banco de Lituania. Alli podras aprender todo sobre el litas, la antigua moneda local, pero tambien sobre como funcionan otras divisas internacionales. Lo mejor es que gran parte de la exposicion es interactiva, asi que puedes tocar y participar de forma activa mientras aprendes cosas nuevas.

Turismo en Lituania

La naturaleza de Lituania es como una manta hecha de retazos donde se mezclan recursos naturales valiosisimos, lagos cristalinos y bosques que parecen sacados de un cuento. El Parque Nacional de Aukstaitija fue el primero en crearse en el pais y es una autentica maravilla situada en el noreste. Es un lugar lleno de pequeños pueblos tradicionales que mantienen sus costumbres y donde el agua es la protagonista absoluta gracias a sus numerosos lagos conectados entre si.

Mucha gente piensa que al no tener grandes montañas no hay mucha aventura, pero la verdad es que los espacios abiertos de Lituania ofrecen experiencias unicas. El viento suave y los paisajes despejados son ideales para quienes buscan sensaciones nuevas sin necesidad de escalar picos altisimos. Desde lanzarse en caida libre hasta practicar deportes de invierno, siempre hay algo que te hara soltar adrenalina y guardar recuerdos que no se olvidan facilmente.

La costa del Baltico es el lugar preferido cuando llega el buen tiempo para darse un chapuzon y disfrutar de la arena. Palanga es el destino mas tipico si buscas ambiente de playa y diversion, mientras que Neringa ofrece una experiencia unica y mas tranquila. Son lugares donde el aire huele a sal y los dias se pasan volando entre paseos por la orilla y puestas de sol que te dejan sin palabras.

Cuando llega el frio, el pais no se detiene y se transforma en un escenario perfecto para los deportes de invierno. Puedes practicar esqui alpino, hacer snowboard o simplemente alquilar un equipo para deslizarte por las pistas que estan preparadas con sus respectivos remontes. Una de las actividades mas emocionantes es apuntarse a un safari en moto de nieve para recorrer senderos helados por el bosque y atravesar lagos congelados cerca de Vilna.

Si lo tuyo es ver las cosas desde las alturas, volar en parapente sobre los paisajes lituanos es algo que tienes que probar al menos una vez. Existen opciones de vuelos en tandem con instructores profesionales para que solo tengas que preocuparte de disfrutar del paisaje. Si eres de los que buscan emociones fuertes, incluso puedes pedir un vuelo acrobatico extremo que dura unos quince minutos y te pone el corazon a mil.

En verano, los casi cien kilometros de playa y la inmensa cantidad de lagos interiores se convierten en el patio de recreo perfecto para los deportes acuaticos. En la misma capital, Vilna, hay muchisimas opciones para alquilar un kayak o una canoa y recorrer sus aguas tranquilas. Tambien puedes practicar vela, windsurf o buceo, o si prefieres algo con mas motor, subirte a una moto de agua para explorar los rincones mas escondidos de las costas azules.

El ecoturismo es, sin duda, una de las actividades que mas esta creciendo porque el pais se presta muchisimo a ello. Con treinta y cinco parques nacionales y regionales, los amantes de la naturaleza tienen opciones de sobra para caminar o montar en bicicleta durante horas. Es una forma de viajar que te permite conectar con el entorno de manera respetuosa y descubrir la fauna y flora local sin prisas.

Para los que buscan tranquilidad y paciencia, la pesca es una de las mejores formas de pasar el rato en este pais de rios y lagos. Lituania es famosa por la cantidad de especies que habitan sus aguas, como el lucio, el salmon, la carpa o el enorme siluro. Es un tipo de turismo ecologico muy relajante donde puedes pasar el dia esperando que piquen mientras disfrutas del silencio y la paz que solo se encuentra cerca del agua.

Alojamiento en Lituania

A la hora de buscar donde dormir en Lituania, te vas a encontrar con un abanico de opciones tan grande que siempre habra algo que se ajuste a tu bolsillo. Puedes elegir desde hoteles de lujo hasta casas de campo familiares, pasando por hostales modernos o campings en plena naturaleza. La oferta hotelera es realmente amplia, asi que tanto si buscas una cadena internacional de cinco estrellas como algo mas modesto de una estrella, lo vas a encontrar sin problemas.

Si viajas a la costa, lo ideal es buscar alguno de los hoteles que estan practicamente encima de la arena para escuchar el sonido del mar desde la ventana. Imagina levantarte, abrir los ojos y tener el Baltico a solo unos pasos, sintiendo la brisa fresca de la tarde mientras descansas en una habitacion amplia. Esos alojamientos playeros son los favoritos de quienes buscan desconectar del ruido de la ciudad y recargar pilas con el aire marino.

Las ciudades balneario son otra alternativa estupenda para pasar unos dias de relax total. Palanga es la que mas variedad de hoteles ofrece, pero Neringa y Druskininkai no se quedan atras con propuestas muy interesantes. En estos lugares cada vez hay mas hoteles tipo spa que abren durante todo el año, ofreciendo tratamientos de bienestar, saunas y piscinas climatizadas para que te olvides del estres.

Si prefieres algo mas rustico y autentico, el turismo rural es una opcion que esta ganando muchisimos seguidores ultimamente. Hay desde granjas muy sencillas donde puedes ver como es la vida en el campo hasta hoteles boutique sofisticados construidos en entornos naturales preciosos. Es la mejor forma de conocer la Lituania profunda, lejos de los circuitos turisticos habituales y con un trato mucho mas cercano y humano.

En los pueblos mas pequeños que no son tan turisticos, la oferta puede ser un poco mas limitada, a veces con solo una o dos opciones para pasar la noche. Por otro lado, si te estas moviendo por las carreteras principales como la que une Vilna con Klaipeda o la de Panevezys hacia Palanga, encontraras moteles muy practicos. Son paradas ideales para descansar unas horas antes de seguir con tu viaje por el pais.

Mucha gente prefiere la libertad que da alquilar un apartamento o una casa entera, y la verdad es que en Lituania es muy facil encontrar buenas ofertas. Los precios suelen ser bastante competitivos, con opciones que empiezan desde los veinticinco euros por noche si sabes buscar bien. Es una opcion genial si viajas en grupo o si simplemente te gusta tener tu propio espacio para cocinar y sentirte como un vecino mas.

En cuanto a los campings, aunque no hay tantos como en otros paises europeos, los que existen suelen estar situados en los lugares mas bonitos y cerca de las ciudades grandes. Si eres de los que prefiere dormir bajo las estrellas, debes saber que esta permitido poner la tienda en muchos lagos y rios, incluso en parques nacionales, pagando una pequeña tasa. Eso si, ten en cuenta que en esas zonas apenas hay servicios, asi que tendras que ir bien preparado con todo lo necesario.

cocina y vajilla Lituania

Si hay algo que caracteriza a los lituanos es que les encanta sentarse a la mesa y disfrutar de una comida abundante y con sabor. Su cocina tradicional puede parecer sencilla a primera vista, pero tiene platos con mucha personalidad que te conquistan enseguida. Los ingredientes que mas vas a ver son el centeno, las patatas, las carnes de todo tipo, ademas de remolacha, setas y productos lacteos que usan para casi todo.

La carne de cerdo es la estrella indiscutible de la dieta local, dejando el cordero o el buey en un segundo plano para ocasiones mas especiales. Sin duda, el plato que tienes que probar si o si son los cepelinai, unas bolas de masa de patata rallada con forma de dirigible. Suelen ir rellenas de carne y se sirven con una buena ración de crema agria, trocitos de tocino frito o una salsa de setas que esta para chuparse los dedos.

Si no comes carne, no te preocupes porque en muchos sitios preparan versiones de cepelinai rellenas de requeson que son igual de ricas. Otros platos fuertes que veras en las cartas de los restaurantes son el karbonadas, que es un filete de cerdo empanado, o los famosos shashlyks, que es carne hecha a la parrilla con ese toque ahumado tan rico. Son comidas que te dejan satisfecho y con energia para seguir recorriendo el pais.

Las sopas tambien son fundamentales en la cultura gastronomica lituana y tienen una variedad enorme para todos los gustos. La mas conocida es, sin duda, el borsch frio, que llama mucho la atencion por su color rosa intenso ya que se hace con remolacha y kéfir. Tambien hay sopas de setas muy sabrosas, caldos con carnes ahumadas y hasta sopas frias de tomate que vienen genial cuando aprieta el calor en verano.

Los platos hechos con harina tienen un lugar especial en el corazon de la gente, por eso los vareniki o bolas de masa rellenas son tan populares. Tambien les encantan los panqueques, que a menudo llevan patata en la masa y se sirven con distintas salsas y rellenos. Hay un tipo de tortita muy famosa llamada zemaitiskas, que se hace con patata y carne picada, y las clasicas tortitas de patata rallada que nunca fallan.

Viviendo junto al mar, no podian faltar los pescados y mariscos locales que son una autentica delicia si los sabes elegir bien. En la zona de Curlandia se pescan anguilas que son famosas en toda la region y que puedes probar recien hechas en los restaurantes locales. Otros pescados de agua dulce como la perca, el lucio o la carpa tambien se preparan de formas muy ricas, y no te olvides de probar el arenque marinado con crema agria y cebolla frita.

En cuanto a la bebida, la cerveza es la reina de las reuniones sociales y muchos lituanos estan convencidos de que la suya es de las mejores del mundo. Es muy comun ver a la gente disfrutando de una jarra fria mientras charlan de sus cosas. Para terminar, los postres son otro mundo por descubrir, empezando por el shakotis, un pastel muy curioso que se hace en un asador y tiene forma de arbol con ramas dulces.

Pero si quieres algo mas casero, los tinginys son una especie de turron de chocolate hecho con galletas troceadas y mantequilla que esta buenisimo. Tambien hay pasteles de semilla de amapola, muchas variantes de tartas de miel que son muy jugosas y una cantidad increible de galletas y barquillos. Las tartas de crema tambien son muy habituales, asi que si eres goloso vas a disfrutar muchisimo explorando todas las pastelerias del pais.

Cultura y tradiciones Lituania

La cultura de Lituania es una mezcla fascinante de tradiciones antiguas que todavia se sienten con mucha fuerza en el dia a dia de su gente. Lo que mas llama la atencion es como han sabido combinar elementos de la antigua mitologia pagana con las creencias cristianas de una forma muy natural. Es un pais donde el pasado y el presente conviven en armonia, creando una identidad cultural muy rica y con muchos matices diferentes.

Los lituanos suelen ser personas muy educadas y tranquilas, que valoran mucho el respeto y la tolerancia en el trato con los demas. No es costumbre interrumpir cuando alguien esta hablando y esperan que tu hagas lo mismo por pura cortesia. Ademas, tienen un amor profundo por la naturaleza de su tierra, a la que cuidan y respetan como si fuera un tesoro familiar que deben proteger para el futuro.

Aunque hay mucha libertad, el cristianismo es la religion que predomina en la mayor parte de la sociedad, especialmente la Iglesia Catolica. De hecho, mas de las tres cuartas partes de la poblacion se declara catolica, mientras que hay una pequeña parte que pertenece a la iglesia ortodoxa rusa. El idioma oficial es el lituano, una lengua de origen baltico que la gran mayoria de la gente considera su lengua materna y de la que se sienten muy orgullosos.

Si te fijas en los edificios, veras que la arquitectura cuenta la historia politica y religiosa del pais a traves de los siglos. Hay construcciones que parecen autenticos fuertes y castillos que se levantaron hace cientos de años como residencias para la nobleza de la epoca. Tambien quedan muchos edificios de ladrillo de la epoca sovietica que ahora se usan para oficinas gubernamentales, creando un contraste visual muy curioso con las zonas mas modernas.

El arte esta muy presente en la vida cotidiana, con muchisimas galerias, museos y talleres de artesania repartidos por casi todas las ciudades. Muchos artistas locales forman parte de asociaciones internacionales y suelen exponer sus obras fuera del pais, lo que demuestra el alto nivel creativo que existe. Es muy comun encontrar pequeños rincones donde se venden piezas hechas a mano que son verdaderas obras de arte.

No se puede entender a un lituano sin su musica, ya que cantar es una parte fundamental de su forma de ser desde tiempos remotos. Antiguamente se decia que Lituania era el pais de las canciones, y hoy en dia los coros y los grupos folcloricos siguen siendo muy populares. Ademas, el pais destaca en el panorama internacional por sus musicos de jazz y sus festivales de renombre que atraen a fans de todo el mundo.

Pero si hay algo que levanta pasiones de verdad en este pais, eso es el baloncesto, que para muchos es casi como una religion. Desde que ganaron su primer oro europeo en los años treinta, este deporte se convirtio en el numero uno y no ha bajado del podio desde entonces. Ver un partido importante es vivir una experiencia colectiva llena de energia y orgullo nacional que es dificil de explicar con palabras.

Para conocer el alma del pais, nada mejor que pasarse por alguno de sus festivales, donde podras participar y sentirte uno mas. Tienes de todo, desde el festival de rock de Galapagai hasta la curiosa fiesta del eperlan en Palanga, pasando por eventos medievales en Trakai o el festival de cine de Vilna. Son momentos perfectos para ver como celebran la vida, mezclando lo moderno con lo tradicional en una fiesta que siempre te deja con ganas de volver.

Clima en Lituania

El tiempo por mes

Enero

-2° С 0° С
-2
0
Enero

Febrero

0° С 0° С
0
0
Febrero

Marzo

+3° С +1° С
+3
+1
Marzo

Abril

+8° С +3° С
+8
+3
Abril

Puede

+13° С +6° С
+13
+6
Puede

Junio

+17° С +10° С
+17
+10
Junio

Julio

+19° С +12° С
+19
+12
Julio

Agosto

+19° С +14° С
+19
+14
Agosto

Septiembre

+14° С +11° С
+14
+11
Septiembre

Octubre

+9° С +9° С
+9
+9
Octubre

Noviembre

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