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Haití

Información sobre Haití

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Geografía e historia Haití

Si miramos el mapa del Caribe, la isla de Haití se encuentra en una posición privilegiada, bañada al norte por las aguas abiertas del océano Atlántico y al sur por el azul más cálido del mar Caribe. Es la segunda isla con mayor extensión de toda la región caribeña y forma parte fundamental del archipiélago de las Antillas Mayores.

Hacia el lado este, el país comparte una frontera terrestre con la República Dominicana, mientras que al oeste se sitúa frente a las costas de Cuba. El territorio haitiano ocupa principalmente la zona occidental de la isla principal, pero también incluye pequeñas joyas naturales como las islas de la Gonave y la Tortuga, entre otros islotes menores.

Su superficie total es de unos veintisiete mil ochocientos kilómetros cuadrados, contando con una línea de costa sumamente extensa que alcanza los catorce mil quinientos kilómetros. El paisaje costero es predominantemente rocoso y el terreno en general es bastante accidentado, ya que las montañas cubren más de la mitad de toda su geografía.

En cuanto a sus recursos hídricos, el país cuenta con ríos de gran importancia como el Artibonito, el Esequibo y el Corantijn que atraviesan sus tierras. El lago más destacado de la nación es el Saumâtre, que se extiende por unos ciento setenta kilómetros cuadrados. Hacia el sur se levanta una imponente cadena montañosa donde el pico La Selle destaca como el punto más alto, llegando a los dos mil seiscientos ochenta metros.

La capital de la república es Puerto Príncipe, una ciudad vibrante situada justo en la costa del Caribe donde viven cerca de novecientas ochenta y siete mil personas. En total, la población del país ronda los diez millones de habitantes, lo que sitúa a la nación en el puesto ochenta y cinco del ranking mundial por número de personas.

La composición demográfica es bastante marcada, con aproximadamente un ochenta y cinco por ciento de la población de origen africano. El quince por ciento restante se divide entre descendientes de europeos, árabes y personas de origen asiático, creando un mosaico cultural muy particular. El estilo de vida en estas tierras está profundamente ligado a su geografía montañosa y a su cercanía constante con el mar.

Regiones y centros turísticos Haití

Naturaleza Haití

La historia cuenta que Cristóbal Colón llegó a estas tierras en el año mil cuatrocientos diecinueve y decidió bautizar la isla con el nombre de La Española. El dominio total de la corona española sobre este territorio se mantuvo firme hasta el año mil novecientos sesenta y siete, momento en el cual la zona occidental pasó a manos de los franceses.

Durante la época colonial, el territorio se llenó de enormes plantaciones dedicadas al cultivo de cacao, tabaco y caña de azúcar para abastecer a Europa. Para trabajar en estas tierras, se trajeron miles de personas esclavizadas desde África, quienes con el paso del tiempo se mezclaron con los pocos habitantes nativos que quedaban.

A partir de mil setecientos noventa, el descontento social provocó constantes levantamientos y revueltas que fueron reprimidas con mucha dureza por las autoridades francesas. Sin embargo, en mil ochocientos cuatro se logró finalmente fundar un estado independiente y se puso fin a la esclavitud de manera oficial.

Desde aquel momento, la nación tuvo que enfrentar un largo periodo de conflictos internos y guerras civiles que sacudieron la estabilidad del país. Ya en el siglo veinte, concretamente en mil novecientos quince, comenzó una ocupación por parte de Estados Unidos que se prolongó durante veinte años seguidos.

En mil novecientos cincuenta y siete, el país cayó bajo el control absoluto del régimen dictatorial encabezado por el presidente Duvalier. No fue hasta mil novecientos ochenta y seis cuando el pueblo logró derrocar este sistema, dando paso a una etapa de golpes de estado que finalmente terminó en un gobierno democrático.

Actualmente, en pleno siglo veintiuno, la vida en el país transcurre de una forma mucho más tranquila y pacífica para sus habitantes. Los idiomas que se hablan oficialmente son el criollo haitiano y el francés, los cuales conviven en el día a día de las instituciones y las calles.

A pesar de que se ha perdido mucho bosque por la tala, la vegetación sigue siendo sorprendentemente variada en muchas zonas del territorio nacional. Todavía se pueden encontrar ejemplares de maderas muy valiosas como el cedro, el palisandro y la caoba en algunos puntos específicos del país.

En la zona oeste suelen predominar los árboles de hoja caduca y diversos arbustos, mientras que en las partes altas de las montañas lo que más se ve son los pinos y coníferas. Las costas están adornadas por varios tipos de palmeras, siendo la palma real y el cocotero las especies que más se repiten en el paisaje.

Clima Haití

Si nos alejamos de la costa y subimos por las colinas que quedan a resguardo del viento, lo que más vamos a ver son varios tipos de cactus y palmeras de la especie sabal. También es muy común encontrarse con grandes extensiones de euforbias que crecen de forma silvestre por todo el terreno. Los cactus aquí pueden llegar a ser impresionantes, alcanzando alturas de cuatro metros y medio y formando paredes naturales casi impenetrables.

En la zona sur, donde el ambiente es mucho más húmedo, la vegetación se vuelve más densa y tropical con árboles como el acajú y la dalbergia. Es muy normal caminar por el campo y ver árboles frutales cargados de aguacates, mangos o naranjas que crecen de manera salvaje por doquier.

En los valles que quedan atrapados entre las grandes cordilleras, aparecen zonas de sabana donde la hierba alta se mezcla con pequeños grupos de palmeras y acacias. Pero si hay algo que realmente representa a este país es la flor de hibisco, que crece por todas partes con una facilidad asombrosa.

Los habitantes de la isla tienen un cariño especial por esta flor y suelen llamarla cariñosamente como la flor del amor. Además de esto, si te adentras en las zonas con más sombra, podrás descubrir helechos gigantescos y una variedad enorme de orquídeas de todos los colores.

La fauna del país no se queda atrás en cuanto a variedad, contando con más de doscientas especies distintas de aves que habitan tanto en tierra como en zonas de agua. Lamentablemente, algunas de estas aves corren peligro de desaparecer, como es el caso del halcón de Ridgway, la garza rojiza o el cuervo de palmera.

En las zonas pantanosas del sur todavía es posible ver algunos caimanes y cocodrilos americanos descansando cerca del agua. Lo que sí vas a encontrar en cualquier rincón son las lagartijas y los geckos, que vienen en todos los tamaños y colores imaginables.

Cerca de las costas y en los humedales viven muchas especies de caracoles y tortugas que se adaptan perfectamente a este entorno tropical. Bajo el agua, la vida es todavía más colorida gracias a los mil kilómetros de arrecifes de coral que rodean la isla.

Hay corales preciosos, como el coral salmón, aunque tristemente está en la lista de especies que podrían extinguirse pronto. Estas aguas están llenas de vida con peces típicos del Caribe, cangrejos, estrellas de mar y un montón de moluscos diferentes.

En cuanto a los mamíferos, en la isla viven jabalíes y un animal muy curioso llamado almiquí o solenodonte, que está en serio peligro de extinción. También es habitual ver delfines nadando cerca de la orilla y varias especies de murciélagos que salen al atardecer.

Transporte en Haití

El clima que se siente en estas tierras se define por tener temperaturas altas y constantes que se vuelven más intensas a medida que te acercas a la línea del ecuador. Durante el transcurso del día la temperatura suele variar un poco, pero por lo general el ambiente es caluroso y se siente mucha humedad en el aire.

Lo que marca el ritmo del tiempo en la isla son los vientos alíseos, que son típicos de las zonas tropicales y ayudan mucho a sobrellevar el día. En verano, estas brisas que vienen del océano refrescan un poco el ambiente, mientras que en invierno hacen que el clima sea mucho más agradable que en el continente.

Este sistema de vientos se mantiene bastante estable durante todo el año, lo cual es una característica muy propia de esta latitud. Como las nubes no suelen subir a alturas donde el frío sea extremo, casi nunca verás que se forme hielo o nieve sobre el mar.

Las lluvias fuertes y las tormentas que a veces azotan la región suelen estar causadas por la formación de ciclones tropicales en el océano. Si te vas a la zona de las montañas, notarás que hace unos cinco o seis grados menos que en la playa, lo cual se agradece bastante.

Por la noche la temperatura baja unos ocho o diez grados respecto al día, dejando un ambiente mucho más fresco para descansar. La temperatura media anual suele rondar los veinticinco grados, aunque se han llegado a registrar máximos de hasta treinta y ocho grados en los días más pesados.

Al año caen unos mil cuatrocientos sesenta y cinco milímetros de agua de media, repartidos de forma desigual según la estación. Para muchos, la mejor época para venir de visita es la que va desde diciembre hasta el mes de marzo.

En esos meses el viento sopla con suavidad durante el día y las lluvias son poco frecuentes, ocurriendo casi siempre durante la noche. De hecho, se dice que este es el país con más horas de sol de todo el Caribe, lo cual es un gran reclamo.

Si eres de los que no aguanta muy bien el calor fuerte, lo ideal es que planifiques tu viaje para el mes de enero. La temporada de lluvias empieza en junio y se alarga hasta diciembre, con aguaceros que suelen caer de forma repentina justo después de comer.

Cuando llueve así, es normal ver cómo las calles se llenan de agua rápidamente creando corrientes bastante fuertes. En esta época el calor se vuelve más pesado debido a que la humedad sube muchísimo y se siente el ambiente muy cargado. Además, entre agosto y noviembre hay que tener cuidado con los huracanes, que a veces pasan con mucha fuerza por la zona.

Dinero y compras en Haití

Una de las formas más curiosas y populares de moverse por aquí son los viejos camiones pick-up transformados en una especie de autobuses. Les ponen un techo y dos bancos largos en la parte de atrás para que la gente se siente, aunque suelen ir tan llenos que a veces parece que los pasajeros se van a caer.

También están los microbuses, que son un espectáculo visual porque cada dueño los pinta y decora a su gusto con muchísimos colores. Estos son un poco más cómodos y largos que las camionetas, e incluso te permiten llevar algo de equipaje si lo necesitas. Lo mejor es el precio, ya que un viaje en estos transportes apenas cuesta unos cuarenta centavos de dólar.

Para distancias más largas entre ciudades, existen autobuses más modernos y parecidos a los que vemos en Europa. Sin embargo, verás que mucha gente local prefiere viajar sentada en el techo para pagar menos, aunque sea una práctica bastante peligrosa.

En las ciudades más grandes también circulan unos autobuses americanos bastante grandes y algo lentos que cubren las avenidas principales. Estos llegaron hace no mucho tiempo y el billete sale por unos veinticinco centavos, siendo una opción bastante económica.

Si tienes prisa por llegar a algún sitio entre el tráfico, lo mejor es usar las motos taxi, que son rapidísimas y están por todas partes. El trayecto suele costar a partir de dos dólares, y es increíble ver cómo a veces se suben hasta cinco personas en una sola moto.

Los taxis normales de coche son menos comunes, pero puedes encontrar los de la empresa Taxi Rouge si prefieres ir más tranquilo. Eso sí, el viaje no baja de los diez dólares y hay que tener en cuenta que por los caminos de montaña sufren bastante debido a los baches.

Para moverte entre las islas o dar un paseo por la costa, existen las lanchas de madera que funcionan como taxis acuáticos. Si prefieres ir por tu cuenta, puedes alquilar un coche en el aeropuerto o en las ciudades principales, siempre que tengas veintiún años y tus documentos en regla.

Alquilar un vehículo sale por unos cuarenta y siete dólares al día de media, sin contar extras como el GPS o la silla para niños. Conducir aquí puede ser un reto porque casi no hay señales ni marcas en el asfalto, y recuerda que se circula por la derecha con un límite de cincuenta en ciudad.

La moneda oficial es el gourde haitiano, que existe desde mil ochocientos catorce, aunque el dólar estadounidense se acepta en casi todas partes como segunda moneda. Si necesitas cambiar dinero, hazlo siempre en las casas de cambio oficiales de Puerto Príncipe para evitar problemas o engaños.

Si quieres llevarte un recuerdo, los mercados están llenos de artesanías de metal con formas de animales, máscaras de madera y tallas hechas con conchas o perlas. También es muy famoso su ron Barbancourt y el café de variedades como el Haitian Blue, que tienen mucha fama internacional. Ten en cuenta que las tiendas suelen cerrar a las cuatro de la tarde y los sábados solo abren por la mañana.

Principales atracciones Haití

La isla cuenta con un pasado sumamente fascinante que ha dejado huellas profundas en cada rincón, permitiendo que hoy disfrutemos de sitios históricos realmente memorables. La naturaleza en esta parte del mundo es algo que simplemente te deja sin palabras, pues tiene esa capacidad de sorprender incluso a los viajeros más experimentados que buscan algo auténtico. Hay una cantidad enorme de construcciones antiguas y paisajes naturales que se han vuelto los favoritos de quienes deciden explorar estas tierras caribeñas con ojos curiosos.

Si hablamos de lugares emblemáticos, la imponente Ciudadela La Ferrière es una parada obligatoria para entender la resistencia de este pueblo. Fue levantada allá por el año mil ochocientos diecisiete bajo las órdenes del rey Henri Christophe con el único propósito de protegerse de los posibles ataques de los franceses. Se encuentra ubicada de forma majestuosa en la cima de una montaña cerca de la costa norte, y no por nada es considerada hoy un tesoro de la humanidad por la UNESCO.

Por otro lado, si te adentras un poco más en las colinas, te vas a topar con las maravillosas cascadas de Bassin Bleu, que son un conjunto de saltos de agua y lagos de un azul tan intenso que parece de otro mundo. Para llegar a este paraíso escondido a unos doce kilómetros de Jacmel, hay que recorrer un camino que atraviesa selvas espesas y formaciones rocosas bastante interesantes. Lo mejor de todo es que en las cascadas más pequeñas te puedes lanzar al agua y disfrutar de un baño refrescante en medio de la nada.

El Golfo de la Gonave es otra joya natural de grandes dimensiones situada en la costa oeste, bañada por las aguas del Mar Caribe. Justo frente a sus orillas se levanta la capital, Puerto Príncipe, y es aquí donde desemboca el río Artibonito, que es básicamente la arteria fluvial más relevante de toda la nación. En sus profundidades habita una vida marina impresionante, donde es común ver desde tiburones y ballenas hasta morenas y los coloridos peces ángel que nadan entre las corrientes.

En el corazón mismo de la capital se encuentra el famoso Mercado de Hierro, un lugar que vibra con una energía propia y que ocupa prácticamente todo un barrio. Su nombre viene directamente del francés y es el sitio perfecto para quienes buscan objetos curiosos hechos de metal o incluso armas que datan de los siglos diecisiete al diecinueve. Además de estas piezas históricas, puedes encontrar una variedad increíble de recuerdos y artesanías locales que reflejan la esencia creativa de su gente.

Para los amantes del buceo, existe un lugar llamado el Agujero del Zombi, una cueva submarina situada en el mismo golfo de la Gonave a la que se llega fácilmente desde la ciudad principal. Se trata de una especie de pozo natural formado por el desgaste de las rocas subterráneas a lo largo de los milenios, alcanzando una profundidad de unos doscientos metros. Lo que más llama la atención aquí es su biodiversidad, destacando unos corales únicos y una esponja gigante que llega a medir más de tres metros de ancho.

Hacia el sureste, cerca de la frontera, se extiende el Parque Nacional Forêt-des-Pins, que representa una de las reservas de bosques de pinos más extensas y mejor conservadas que quedan en el país. En este ecosistema habitan más de ciento cincuenta especies de plantas diferentes, además de servir como refugio para diversos animales que lamentablemente están en peligro de extinción. Es un pulmón verde fundamental que ofrece un aire puro y un paisaje que contrasta con las zonas más áridas de la isla.

Si buscas algo con un toque más místico, el pantano de Trou Caïman parece sacado directamente de un libro de cuentos de hadas por su atmósfera tan especial. La superficie de este lago pantanoso está cubierta por algas que parecen reptar sobre el agua, la cual tiene unos matices de color que te dejan hipnotizado al verlos. Además, es el hogar preferido de aves elegantes como los flamencos rosados y los ibis, que le dan un toque de color muy vivo a todo el entorno.

Finalmente, no puedes dejar de visitar el Pueblo de las Artes, que funciona como una gran feria donde los maestros locales exponen sus mejores creaciones hechas a mano. Es el lugar ideal para comprar piezas de vajilla decorada, joyas artesanales y hasta objetos decorativos que tienen ese toque rústico y auténtico tan difícil de encontrar hoy en día. Más allá de las compras, es una oportunidad perfecta para empaparse del color y la alegría que definen la cultura local de este rincón del Caribe.

Turismo en Haití

Lo que más atrae a las personas que deciden viajar a esta isla es, sin duda alguna, la combinación perfecta de un mar cálido, playas de arena fina y unos arrecifes de coral que son una verdadera maravilla. Cuando el clima acompaña, que es la mayor parte del tiempo, es el momento ideal para ponerse el equipo de buceo y sumergirse a grabar pequeños documentales caseros sobre la vida que se esconde bajo las olas. Es una experiencia que te permite conectar con un mundo silencioso pero lleno de movimiento y colores vibrantes.

Las zonas costeras más interesantes, especialmente aquellas que cuentan con una gran cantidad de arrecifes, se sitúan generalmente hacia el norte de la capital. Muchos entusiastas de la historia y los tesoros perdidos ven en estas aguas una oportunidad única, ya que a lo largo de los siglos muchísimos barcos terminaron hundiéndose antes de tocar tierra firme. Estos naufragios ocurrieron al chocar contra las rocas y los arrecifes que se esconden justo debajo de la superficie, creando un cementerio submarino lleno de misterios.

A tan solo diez minutos en lancha desde Cabo Haitiano se encuentra la isla Amiga, un pequeño paraíso donde se suelen organizar excursiones privadas para quienes buscan exclusividad. Aquí los visitantes se encuentran con playas de una arena blanquísima y unas aguas turquesas que parecen sacadas de una postal del Caribe más puro. La isla está rodeada de arrecifes extensos que invitan a pasar horas haciendo esnórquel y nadando tranquilamente mientras observas la danza de los peces entre las formaciones de coral.

Si te gusta más la acción y el movimiento de las olas, la costa sur, específicamente en la zona de Jacmel, tiene los lugares más adecuados para practicar surf. No hace falta ser un experto, ya que allí mismo puedes alquilar una tabla o incluso apuntarte a algunas clases para dar tus primeros pasos sobre el agua. Los meses de agosto son especialmente buenos para esto, ya que las olas alcanzan su mayor altura y se convierten en el escenario soñado para los surfistas que buscan un poco de adrenalina.

Para los que prefieren mantener los pies en la tierra, el senderismo en los parques nacionales es una opción que no defrauda a nadie por la belleza de sus rutas. En el parque de Macaya, por ejemplo, los paisajes son de película y es muy probable que te cruces con aves y plantas que no verás en ningún otro lugar del planeta. Además, allí se encuentra una montaña que supera los dos mil trescientos metros de altura, ocupando un lugar muy importante entre las cimas más altas de toda la región.

Por otra parte, en el parque de La Visite, la aventura toma un rumbo diferente, ya que sus senderos están perfectamente preparados para recorrerlos en bicicleta, atravesando bosques y zonas de estepa. Es una forma increíble de conocer la geografía del lugar mientras haces un poco de ejercicio al aire libre. La variedad de terrenos hace que cada ruta sea una experiencia nueva, permitiéndote descubrir rincones que a pie quizás tardarías mucho más tiempo en explorar.

En la costa de La Gonâve existe una formación rocosa muy peculiar que ha llamado la atención de científicos y turistas por igual debido a su capa de pólipos. Se trata de una estructura impresionante de coral negro, una variedad bastante rara y hermosa que sirve de hogar a muchísimas especies de peces. Lo curioso es que en esta zona la pesca no está restringida, por lo que es un sitio muy frecuentado por pescadores locales y visitantes que disfrutan de esta actividad en un entorno único.

Para cerrar con broche de oro las opciones de aventura, también se organizan excursiones a caballo que recorren rutas de montaña bastante exigentes pero muy gratificantes. Estos caminos te llevan por prados que huelen a flores frescas y te permiten descubrir cuevas misteriosas y cascadas que aparecen de repente entre la vegetación. Es una manera más pausada y tradicional de conectar con la naturaleza de la isla, sintiendo la brisa y disfrutando de las vistas panorámicas que solo se obtienen desde las alturas.

Alojamiento en Haití

La mayoría de los viajeros que llegan a estas tierras suelen inclinarse por los hoteles como su principal opción de alojamiento durante su estancia. En gran medida, la oferta que predomina en la isla consiste en establecimientos sencillos, generalmente de dos o tres estrellas, que resultan bastante económicos para el bolsillo. Los hoteles más básicos ofrecen lo esencial para descansar, mientras que los de categoría media ya cuentan con servicios más estandarizados que hacen la estancia bastante agradable.

Es muy común que en los hoteles de tres estrellas encuentres facilidades como una piscina para refrescarte tras un día de calor, estacionamiento para tu vehículo, además de un pequeño restaurante y un bar. Estos lugares suelen ser el punto de reunión de muchos turistas que comparten sus experiencias mientras disfrutan de una bebida local. Es una opción equilibrada que te permite tener comodidad sin necesidad de gastar una fortuna, manteniendo siempre un ambiente acogedor y cercano.

Si buscas algo con un nivel de lujo superior, también existen hoteles de cuatro estrellas que ofrecen instalaciones mucho más completas como canchas de tenis o gimnasios bien equipados. Estos complejos suelen tener piscinas de gran tamaño y habitaciones con todas las comodidades modernas que podrías esperar de un resort de calidad. Además, tanto estos hoteles como las zonas turísticas cerradas cuentan con seguridad privada, algo que muchos visitantes valoran enormemente para poder relajarse sin preocupaciones.

Aunque existe la posibilidad de alquilar apartamentos privados de forma independiente, es algo que debe hacerse con cautela, ya que en esos casos la seguridad personal corre totalmente por cuenta del viajero. A pesar de esto, muchos prefieren esta opción por la libertad que ofrece el tener una cocina propia y vivir un poco más como un residente local. Sin embargo, para quienes visitan el país por primera vez, suele ser más recomendable quedarse en las zonas hoteleras establecidas y vigiladas.

Para los que viajan con un presupuesto más ajustado, los hostales representan una alternativa excelente que permite ahorrar bastante dinero. El bajo costo es, sin duda, su mayor atractivo, compartiendo áreas como la cocina y los baños, pero manteniendo un espacio individual para dormir. Es la solución ideal para esos viajeros aventureros que se mueven constantemente de una ciudad a otra, buscando conocer la mayor cantidad posible de sitios históricos y paisajes naturales sin detenerse demasiado tiempo en un solo lugar.

Otra opción interesante son los apartamentos de alquiler, que son los preferidos de aquellos que buscan confort y tranquilidad lejos del bullicio de los hoteles más grandes. A veces, estos lugares pueden tener un costo incluso mayor que una suite de lujo, pero también se pueden encontrar opciones más modestas si se planea una estancia prolongada. Es cuestión de buscar con paciencia y comparar lo que ofrece cada zona para encontrar ese rincón que se adapte perfectamente a tus necesidades de descanso.

Las casas de huéspedes, o guest houses, son otra alternativa muy popular, pero aquí el consejo es investigar muy bien antes de reservar basándose en las opiniones de otros viajeros. Lo ideal es fijarse en aquellos dueños que llevan años alquilando habitaciones y que ya tienen una reputación ganada en la comunidad. Siempre es una buena idea dejar claros todos los términos del alojamiento antes de llegar, evitando así cualquier tipo de sorpresa o malentendido que pudiera arruinar el inicio de las vacaciones.

Es importante recordar que tras el fuerte terremoto del año dos mil diez, gran parte de la infraestructura del país sufrió daños severos que afectaron al turismo. Sin embargo, con el paso del tiempo, la industria se ha ido recuperando con mucho esfuerzo, levantando nuevos edificios y renovando los antiguos para recibir de nuevo a los visitantes. Hoy en día, se puede ver una mezcla de construcciones modernas que conviven con la arquitectura tradicional, ofreciendo un abanico de posibilidades mucho más amplio y renovado para el descanso.

cocina y vajilla Haití

La comida en este rincón del Caribe es una experiencia deliciosa y muy variada que no deja indiferente a nadie que se anime a probarla. La cocina local es el resultado de una mezcla internacional fascinante, donde se sienten con fuerza las influencias españolas, francesas, árabes y, por supuesto, las profundas raíces africanas. En general, los platos suelen ser bastante sencillos y honestos, pero esa combinación atrevida de ingredientes frescos es lo que termina creando sabores que son totalmente originales.

Algo que notarás de inmediato es que a los cocineros locales les encanta usar especias picantes para darle vida a sus creaciones, lo que le da un carácter muy especial a cada bocado. En los supermercados, es curioso ver cómo la leche se vende mayormente en polvo o condensada, algo a lo que uno se acostumbra rápido. También es muy común encontrar las clásicas baguettes francesas, aunque el pan típico de aquí, conocido como pan haitiano, tiene su propia personalidad y es muy querido por todos.

Para las familias con menos recursos, existe una especie de tortas hechas de mandioca llamadas Casav, que tienen un sabor un poco amargo pero son fundamentales en su dieta diaria. En cuanto a las carnes, la gente de la isla siente una predilección especial por el pollo, la carne de res y, sobre todo, la de cabra, que se cocina de mil maneras diferentes. Como es de esperar en una isla, los pescados y mariscos frescos son productos de altísima demanda que siempre están presentes en las mesas.

Uno de los platos más emblemáticos es una sopa picante de carne de res que lleva trozos de verduras y plátanos, conocida como Soup joumou. Se suele preparar con calabaza, zanahoria, repollo y un buen toque de ajo, terminando siempre con un chorrito de jugo de lima directamente en el plato para realzar los sabores. También está el bouillon, un caldo de carne muy sustancioso que lleva papas y tomates, y cuya receta puede variar bastante dependiendo de la región en la que te encuentres.

Los cereales también juegan un papel importante, con platos como el Petit Mil, que es una especie de papilla de mijo, o el Mais moulin, que se hace con harina de maíz hasta lograr una textura espesa. No podemos olvidar el arroz con frijoles, que se cocina con un marinado especial, cebolla y tomate, y que a veces se acompaña con un poco de caldo por separado. También existe una versión de arroz que se tiñe de oscuro gracias a una salsa de hongos silvestres, dándole un aspecto y sabor muy particulares.

Para los que gustan de probar cosas diferentes, el Tchaka es un guiso de granos de maíz secos con carne y calabaza que llena muchísimo. También es muy popular el puré de verduras guisadas, al que a menudo se le añaden mariscos para darle un toque más marino. Si buscas algo para picar por la calle, los pequeños pasteles de hojaldre rellenos de carne o pescado son la opción perfecta, ya que son crujientes y están llenos de sabor en cada mordisco.

En el apartado de los dulces, el Fresco es un favorito absoluto, que consiste en hielo picado bañado con jarabes dulces muy espesos, ideal para combatir el calor del mediodía. También preparan un bizcocho de batata dulce que lleva leche condensada y canela, o un pudín de maíz endulzado con el jugo natural de la caña de azúcar. Lo único que siempre se recomienda es beber agua embotellada y evitar ponerle hielo a las bebidas si no estás seguro de su procedencia para evitar cualquier malestar.

Cultura y tradiciones Haití

A la gente de este país le fascina organizar carnavales llenos de vida, y uno de los eventos más espectaculares que se pueden presenciar es el famoso Mardi Gras. Durante estos días, las calles principales se llenan de desfiles donde las orquestas marcan el paso con un ritmo de tambores que te hace vibrar el pecho. Detrás de los músicos, verás a cientos de personas bailando con trajes llenos de colores y detalles increíbles, marcando el inicio de una festividad que arranca oficialmente el miércoles de ceniza.

En el ámbito musical, existe un género llamado Kompa que tiene sus raíces aquí mismo y que fue creado por un músico local llamado Nemours Jean-Baptiste a finales de los años cincuenta. Esta música mezcla los ritmos tradicionales de las ceremonias místicas con improvisaciones propias, logrando un sonido que rápidamente se volvió el alma de la isla. Con el tiempo, se le añadieron instrumentos de viento y guitarras eléctricas, creando una melodía pegajosa que es imposible de escuchar sin empezar a mover los pies.

Un aspecto fundamental de la identidad local es el culto al Vudú, que llegó desde África con las personas que fueron traídas a la fuerza hace siglos. Aunque los colonizadores intentaron imponer otras religiones a través de bautismos masivos, las antiguas creencias en los dioses de sus antepasados y en la magia resultaron ser mucho más fuertes. Fue así como se formó una mezcla única entre las tradiciones cristianas y los ritos antiguos, incluyendo bailes rituales y ofrendas que todavía se practican hoy en día.

Es tan fuerte esta influencia que incluso la Iglesia tuvo que reconocer en su momento que esta fe formaba parte de la realidad espiritual del país. De hecho, muchas personas todavía prefieren acudir a los curanderos o sabios locales cuando se sienten enfermos en lugar de ir a un hospital convencional. En estos casos, se realizan danzas ceremoniales y se siguen reglas estrictas, como no ver a otras personas hasta estar totalmente recuperado, pues se cree que la enfermedad podría pasarse a quien se cruce en el camino.

La forma en que se comunican con sus divinidades es también muy visual, creando lo que llaman veve, que son ofrendas hechas con materiales sencillos como barro, madera o incluso masa de pan. También es muy común ver banderas coloridas que los habitantes fabrican para expresar sus deseos o peticiones especiales. Estas piezas de tela se han convertido en una forma de arte popular muy valorada por los turistas, quienes las compran para llevarse un pedazo de esa espiritualidad tan profunda a sus casas.

Por otro lado, existe una tradición muy arraigada que son las peleas de gallos, un entretenimiento que mueve a muchísima gente en los pueblos y ciudades. Los dueños de estas aves suelen cuidarlas con mucho esmero, dándoles alimentos especiales para que tengan más fuerza y resistencia durante los encuentros. Más allá de la competencia, es un evento social donde se suelen apostar sumas de dinero que, para la economía local, representan una ganancia bastante considerable para el ganador.

Finalmente, el arte visual de la isla es algo que salta a la vista por sus colores intensos y sus temáticas que siempre proponen algo nuevo. Los artistas locales suelen pintar escenas de la vida cotidiana, momentos de sus rituales o simplemente la belleza de los paisajes que los rodean. En cuanto a la escultura, es muy común encontrar obras que hablan sobre la lucha por la libertad y la independencia, además de representaciones de figuras políticas y temas religiosos que muestran el orgullo de su historia.

Clima en Haití

El tiempo por mes

Enero

+27° С +27° С
+27
+27
Enero

Febrero

+28° С +27° С
+28
+27
Febrero

Marzo

+28° С +27° С
+28
+27
Marzo

Abril

+29° С +28° С
+29
+28
Abril

Puede

+29° С +28° С
+29
+28
Puede

Junio

+30° С +28° С
+30
+28
Junio

Julio

+30° С +29° С
+30
+29
Julio

Agosto

+31° С +29° С
+31
+29
Agosto

Septiembre

+30° С +29° С
+30
+29
Septiembre

Octubre

+30° С +29° С
+30
+29
Octubre

Noviembre

+28° С +29° С
+28
+29
Noviembre

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+28° С +28° С
+28
+28
Diciembre

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