Naturaleza Canadá
La naturaleza en Canadá es algo que deja sin palabras a cualquiera, ya que el país cuenta con una variedad de ecosistemas o biomas impresionantes. Desde praderas inmensas hasta bosques de hojas caducas, pasando por la taiga y la tundra ártica, cada rincón tiene su propia vida.
Gracias a esta diversidad geográfica tan marcada, el territorio está lleno de una cantidad increíble de plantas y animales. Se estima que viven aquí unas ciento noventa especies de mamíferos y crecen más de tres mil variedades distintas de plantas a lo largo y ancho del país.
Mucha de esta riqueza natural se protege con mucho cuidado en las cuarenta y cuatro reservas nacionales de vida silvestre que existen. Es en estos lugares donde la fauna y la flora pueden prosperar sin las presiones del mundo moderno.
Los bosques de hojas caducas se concentran principalmente en las regiones del este y el centro del país. En estas zonas es muy común caminar entre arce de azúcar, arce rojo y arce de Douglas, además de encontrar ejemplares de abedul y haya que cambian de color con las estaciones.
Si nos movemos hacia el norte, justo debajo de la zona de la tundra, aparecen los bosques boreales. Aquí lo que domina son los árboles de hoja perenne, como las coníferas, que están adaptados para aguantar el frío intenso de esas latitudes.
En las zonas montañosas y cerca de las costas es habitual ver muchos arbustos y matorrales que se aferran al terreno. Algunos ejemplos típicos de la zona son el aliso verde, la baya de saskatoon, el cerezo negro y hasta una variedad de lila silvestre que crece con fuerza.
En la tundra, que es la parte más fría, viven aves que son verdaderas supervivientes, como el búho nival, el charrán ártico o la perdiz blanca. Estas criaturas están perfectamente diseñadas para soportar condiciones climáticas que para otros serían imposibles.
Pero no son las únicas aves, porque en otros biomas canadienses se pueden ver pájaros carpinteros, vencejos negros, palomas de cola de banda y búhos pigmeos. También es fácil cruzarse con cuervos, garzas y unos pájaros llamados bobolinks que alegran el paisaje.
La lista de animales terrestres es igual de larga y emocionante, incluyendo ciervos, osos negros, zarigüeyas y ardillas de varios colores. En los ríos y zonas húmedas se pueden ver nutrias y castores trabajando, mientras que en los bosques se esconden zorrillos y puercoespines.
Hacia el interior de los bosques más profundos habitan el alce, el caribú, el lobo maderero y el lince canadiense. También se encuentran animales más pequeños como la marta, el conejo de nieve y las simpáticas marianas que siempre están en movimiento.
En las zonas de alta montaña los protagonistas suelen ser el oso grizzly, la cabra montés y el wapiti, que es un tipo de ciervo muy grande. Incluso existe una ardilla voladora alpina que se desliza entre los árboles de las laderas.
En las grandes llanuras la vida es distinta, allí abundan los conejos, las ardillas terrestres y una gran cantidad de aves acuáticas que aprovechan las lagunas. También es el hogar de ciervos de cola blanca y diferentes tipos de ratones que sirven de alimento a los búhos de la zona.
En las costas y humedales se ven con frecuencia gansos canadienses, garzas reales y patos negros que migran según la época. Es un espectáculo ver cómo se organizan estas aves para recorrer miles de kilómetros cada año.
Por último, bajo el agua también hay un mundo fascinante con especies como el salmón, el char ártico y la trucha toro. En los lagos de agua dulce es común encontrar lucios, truchas de lago, coregonos y el famoso tímalo ártico que es muy apreciado.
Clima Canadá
El clima que se vive en Canadá cambia drásticamente dependiendo de en qué parte del mapa te encuentres en ese momento. Se puede pasar de un frío eterno en el norte extremo a disfrutar de las cuatro estaciones bien marcadas conforme te acercas al sur.
Durante los meses de verano las temperaturas en las zonas más habitadas pueden subir bastante, llegando a veces hasta los treinta y cinco grados. Sin embargo, en invierno el termómetro baja sin piedad, alcanzando con facilidad los veinticinco grados bajo cero.
Es muy normal que en verano se formen tormentas eléctricas por todo el país, y algunas de ellas pueden llegar a ser bastante potentes. Incluso se ven tornados ocasionalmente entre mayo y septiembre, que son los meses donde el clima está más revuelto en ese sentido.
El invierno en la mayor parte del territorio es realmente duro, con temperaturas que casi siempre están por debajo del punto de congelación. La nieve suele cubrir el suelo desde el mes de diciembre hasta bien entrado marzo o incluso abril en algunas regiones.
Hay una excepción interesante en el suroeste de la Columbia Británica, específicamente cerca de ciudades como Victoria y Vancouver. Allí el invierno es mucho más suave y es mucho más probable que te pille la lluvia en lugar de una nevada fuerte.
El verano suele durar desde junio hasta septiembre, y es una época donde el tiempo varía de cálido a caluroso. Lo normal es que durante el día las temperaturas ronden entre los veinte y los treinta grados, aunque a veces suben más.
En lugares como el sur de Ontario y Quebec, el verano suele venir acompañado de mucha humedad, lo que hace que el calor se sienta más pesado. Es ese tipo de clima donde se agradece estar cerca de alguno de los muchos lagos del país.
La primavera y el otoño se consideran estaciones de transición, lo que significa que el tiempo está en constante cambio. Son épocas donde la lluvia aparece con frecuencia mientras el ambiente se va enfriando o calentando poco a poco.
La primavera tarda un poco en llegar y suele notarse a partir de abril, cuando el hielo empieza a ceder. A pesar de esto, en muchos centros de montaña la temporada de esquí se alarga fácilmente hasta finales de ese mismo mes.
El otoño es, para mucha gente, la mejor época para pasear por Canadá porque todavía se pueden hacer muchas actividades al aire libre. Las temperaturas bajan y se sitúan entre los tres y los catorce grados, creando un ambiente muy fresco y agradable.
Si lo que buscas es disfrutar de la naturaleza sin tener que pisar nieve, lo ideal es planear el viaje entre mayo y septiembre. Eso sí, hay que tener en cuenta que en las zonas muy altas algunos senderos pueden seguir bloqueados por la nieve hasta julio.
Los meses de julio y agosto suelen tener el mejor clima de todo el año, pero también es cuando todo está más caro. Es la temporada alta y te vas a encontrar con muchísimos turistas en los parques nacionales y en las ciudades principales.
Septiembre es un mes fantástico, especialmente para los que disfrutan de las caminatas por el monte. Durante la primera mitad del mes el clima suele ser perfecto, con días cálidos para caminar y noches frescas que invitan a descansar bien.
En definitiva, Canadá es un país de contrastes térmicos donde cada estación ofrece una experiencia totalmente diferente. Solo es cuestión de ir bien preparado, ya sea con un buen abrigo de plumas o con ropa ligera y repelente para insectos.
Transporte en Canadá
Moverse por Canadá es bastante sencillo gracias a que la mayoría de las ciudades y pueblos grandes tienen sistemas de transporte público que funcionan muy bien. Además, en las zonas urbanas se le da mucha importancia a las bicicletas, por lo que hay ciclovías seguras.
En cualquier ciudad canadiense importante vas a encontrar diferentes formas de ir de un lado a otro, ya sea en autobús, tren, metro o tranvía. Lo mejor de todo es que estos sistemas suelen estar integrados, por lo que cambiar de un medio a otro no suele ser complicado.
Para los viajes largos entre provincias existe una red nacional de autobuses que conecta muchísimos destinos tanto dentro de Canadá como hacia los Estados Unidos. Hay varias empresas operando, desde las más grandes hasta algunas regionales que cubren rutas más específicas.
El tren es otra opción maravillosa para recorrer el país, con una red ferroviaria que atraviesa paisajes increíbles de costa a costa. Viajar en tren por aquí se considera algo muy seguro y, sobre todo, cómodo para quienes no tienen prisa y quieren disfrutar del camino.
Si prefieres la comodidad de un coche pero no quieres conducir, en todas las ciudades hay servicios de taxi disponibles a cualquier hora. También es extremadamente popular el uso de aplicaciones como Uber, que te permiten pedir un coche desde el móvil y pagar sin necesidad de efectivo.
En las provincias que dan al mar, como la Columbia Británica o la región del Atlántico, el ferry es un medio de transporte fundamental. Muchos de estos barcos son enormes y están preparados para llevar tanto a pasajeros a pie como a personas que viajan con su propio vehículo.
Caminar o andar en bicicleta son opciones muy valoradas por los locales, ya que son formas sanas y baratas de conocer los centros urbanos. Muchas ciudades están diseñadas para que sea agradable recorrerlas a pie, con parques y zonas peatonales bien cuidadas.
Al ser un país tan gigantesco, es muy común que la gente elija el avión para viajar entre ciudades que están muy alejadas. Todos los núcleos urbanos importantes cuentan con aeropuertos modernos que ofrecen vuelos frecuentes a casi cualquier rincón del territorio.
Alquilar un coche por tu cuenta es quizás una de las mejores decisiones si quieres descubrir esos lugares escondidos que no salen en las guías. Te da la libertad de parar en un lago perdido o en un pequeño pueblo de montaña cuando tú quieras.
Es un país que podrías pasarte la vida entera explorando y nunca terminarías de ver todo lo que ofrece. Cada carretera parece llevar a un paisaje nuevo y cada trayecto en ferry es una oportunidad para ver la costa desde otra perspectiva.
La infraestructura está pensada para que el viajero se sienta seguro, ya sea cruzando las llanuras en un autobús o volando sobre las montañas. La verdad es que las distancias pueden asustar al principio, pero con tantas opciones de transporte, todo se vuelve más manejable.
Al final, la elección del transporte depende mucho de lo que busques: rapidez con el avión, paisajes con el tren o libertad total con un coche de alquiler. Lo importante es que Canadá está totalmente conectada para que no te pierdas nada de su inmensa belleza.
Dinero y compras en Canadá
La moneda oficial que vas a usar durante tu estancia es el dólar canadiense. Lo bueno es que en casi todas partes aceptan tarjetas de crédito y débito, y hay cajeros automáticos en cada esquina de las ciudades, así que no hace falta cargar con fajos de billetes.
Si llegas con dinero de otro país, no te preocupes porque cambiarlo a dólares locales es muy fácil. Hay oficinas de cambio en los aeropuertos, en los puestos fronterizos, en los centros comerciales grandes y, por supuesto, en todos los bancos.
Canadá es un lugar increíble para ir de compras, con opciones que van desde pequeñas boutiques de lujo hasta centros comerciales que están entre los más grandes del mundo. Siempre hay algo que se adapta a lo que estás buscando, sin importar tu presupuesto.
Algo muy típico de aquí son las ventas callejeras que organizan las tiendas o incluso los vecinos, donde se pueden encontrar descuentos enormes. En esas ocasiones es posible comprar ropa, zapatos, accesorios y hasta aparatos para la casa a precios de ganga.
Si estás pensando en qué llevarte de recuerdo para tus amigos o familiares, hay muchísimas opciones con identidad local. Se venden joyas diseñadas por artistas de la zona, ropa de hockey que es el deporte nacional y adornos navideños hechos a mano.
Pero si hay un souvenir que gana a todos los demás, ese es sin duda el jarabe de arce. Lo vas a encontrar por todas partes y en todos los formatos posibles: desde el sirope líquido hasta caramelos, mantequilla, galletas y muchos otros dulces deliciosos.
Como Canadá es un país con una herencia indígena muy fuerte, las máscaras de madera talladas son objetos muy apreciados y populares. Estas piezas suelen tener un significado profundo y son un reflejo de la cultura de las Primeras Naciones que habitaban estas tierras.
En cuanto a la moda, el estilo canadiense tiene un toque muy especial y se diferencia fácilmente de lo que se ve en otros países. Se valora mucho la ropa hecha a mano y las prendas tradicionales que no podrías encontrar en ninguna otra parte del mundo.
Un sitio que no te puedes perder si buscas algo auténtico es el Mercado ByWard en Ottawa. Es el punto de referencia para encontrar tanto ropa moderna como opciones más tradicionales y artesanas que te encantarán.
Otras cosas curiosas para regalar son los peluches de alces y osos, las cajas de madera tipo Bentwood o incluso llevarte una caja de donuts de la famosa cadena Tim Hortons para el camino. Son pequeños detalles que resumen muy bien la vida cotidiana en este país.
No podemos olvidar el famoso vino de hielo canadiense, al que muchos llaman el oro líquido de Canadá. Es una bebida que ha ganado premios por todo el mundo y que ha puesto al país en el mapa de los grandes productores vinícolas.
Comprar en Canadá es una experiencia muy variada que mezcla la modernidad de sus grandes avenidas con la tradición de sus mercados locales. Siempre vas a encontrar algo único que te recordará tu viaje para siempre.
Principales atracciones Canadá
Cuando pensamos en Canadá, lo primero que nos viene a la mente es esa mezcla perfecta entre la naturaleza más salvaje y unas ciudades que parecen sacadas de una postal. Las atracciones más famosas del país son un reflejo de esto, combinando maravillas naturales con sitios urbanos llenos de historia. Un buen ejemplo es la Colina del Parlamento en Ottawa, un conjunto de edificios de estilo neogótico que te dejan con la boca abierta y donde se decide todo lo importante del país.
Si te gusta caminar y perderte por calles con alma, el Viejo Montreal es tu sitio. Es una de las zonas más bonitas porque se mantiene casi igual que hace siglos, con edificios que datan de los años mil seiscientos. Pasear por allí es como hacer un viaje en el tiempo sin salir de la ciudad moderna. Por otro lado, si prefieres la carretera y las vistas infinitas, la famosa ruta Cabot Trail te ofrece trescientos kilómetros de paisajes increíbles frente al océano Atlántico.
Es especialmente recomendable ir en otoño, cuando los colores de los árboles se vuelven rojos y dorados, creando un espectáculo visual que no tiene comparación con nada más en el mundo. Y claro, no podemos olvidar las Cataratas del Niágara, que probablemente sean las más conocidas del planeta. La fuerza del agua al caer es algo que hay que sentir en persona, y no es raro que millones de personas viajen cada año solo para ver este fenómeno de cerca.
Para los que buscan tranquilidad y aire puro, los parques canadienses son una joya. El Parque Pippi es enorme y tiene de todo, desde campos de golf hasta pistas de esquí y senderos para caminar rodeado de flora y fauna local. Si buscas algo más clásico, el Parque Bannerman tiene ese aire victoriano tan elegante, con su piscina y espacios para festivales al aire libre que le dan muchísima vida a la zona durante todo el año.
Algo que realmente sorprende es el Hotel de Glace, que parece sacado de un cuento de hadas invernal. Todo está hecho de hielo, pero de un hielo tan transparente que parece cristal, creando un efecto visual mágico que te hace sentir en otro mundo. Y si hablamos de montañas, el Parque Nacional Banff en Alberta es el corazón de las Rocosas. Sus lagos de color turquesa y esos árboles altísimos que parecen tocar el cielo crean una atmósfera que te deja sin palabras.
Para terminar de recorrer el país, tienes que cruzar el Puente de la Confederación. Une Nuevo Brunswick con la Isla del Príncipe Eduardo y, con sus trece kilómetros de largo, es el lugar ideal para ver un amanecer o un atardecer que te corte la respiración mientras flotas sobre el mar. Y si te gustan los animales marinos, el acuario de Ripley es una parada obligatoria. Ver de cerca a los tiburones tigre, medusas y cientos de especies exóticas en el acuario cubierto más grande del país es una experiencia que suele dejar a todos fascinados.
Turismo en Canadá
Canadá es, sin duda, uno de los rincones del mundo donde el deporte se vive con más intensidad, y no es para menos teniendo esos paisajes de fondo. En un territorio tan inmenso, tienes de todo: montañas que parecen no terminar nunca, lagos cristalinos, ríos con mucha fuerza y bosques que cubren el horizonte. Es el escenario perfecto para cualquiera que no pueda quedarse quieto durante las vacaciones y busque un poco de aventura de verdad.
Mucha gente viaja hasta aquí solo por el senderismo, que es probablemente la actividad estrella. Los amantes del camping y de las caminatas largas vienen de todas partes para desconectar del ruido de las ciudades y conectar con la tierra. También es muy común ver a gente recorriendo rutas en bicicleta o bajando por ríos de montaña en kayak o canoa, disfrutando de la adrenalina y de las vistas al mismo tiempo.
Si lo tuyo es más el agua tranquila, los lagos y canales son ideales para navegar a vela y pasar un día relajado. En cambio, si prefieres el mar, las costas canadienses ofrecen unas condiciones brutales para hacer surf o incluso buceo. De hecho, el país tiene treinta y seis parques nacionales, y casi todos están perfectamente preparados para que puedas hacer trekking sin perderte nada de la naturaleza virgen.
Uno de los secretos mejor guardados para los buceadores es Vancouver, en la costa oeste. Aunque el agua esté fría, la vida submarina en el Pacífico, cerca de Columbia Británica, es impresionante y hay cientos de especies que no verás en ningún otro lado. Y para los que buscan olas, Tofino es el lugar de referencia para el surf y el kitesurf, con un ambiente muy relajado y auténtico que engancha a cualquiera.
No puedes irte sin explorar las Montañas Rocosas, donde las opciones son infinitas. Puedes ir de excursión, subirte a una tirolina o remar en un kayak rodeado de picos nevados. Parques como Banff o Jasper son paradas obligatorias si quieres tener la oportunidad de ver un oso en su hábitat natural o caminar sobre un glaciar real, además de relajarte después en aguas termales naturales después de un día de mucha actividad física.
La Isla de Vancouver también es un sitio increíble para caminar por el Parque Nacional de la Costa del Pacífico. Es una experiencia única ver cómo los glaciares antiguos se mezclan con los lagos azules que brillan bajo el sol. Y si viajas con niños, el país tiene parques temáticos que son una pasada. El más grande es Canada's Wonderland en Toronto, un sitio lleno de tecnología y diversión donde los más pequeños se lo pasan en grande.
Otro parque que merece mucho la pena es el Loco Landing en Columbia Británica, que mezcla las montañas rusas de siempre con atracciones que no verás en otro lugar. Y para los que aman el agua, el parque Valcartier es una mezcla perfecta entre aventura extrema y juegos acuáticos. Tiene incluso un barco pirata gigante con espectáculos interactivos, mientras que el parque Calypso, con sus casi cien juegos diferentes, te hace sentir como si estuvieras en un palacio mitológico lleno de diversión.
Alojamiento en Canadá
A la hora de buscar dónde dormir en Canadá, te vas a encontrar con opciones de todo tipo y para todos los gustos. No importa si buscas el lujo absoluto de un hotel de cinco estrellas o algo mucho más sencillo y acogedor que no te deje la cuenta temblando. Por lo general, los hoteles aquí se dividen en tres grandes grupos: los de alta gama con todas las comodidades, los sitios prácticos en el centro de las ciudades y los típicos moteles de carretera.
Si lo que quieres es ahorrar un poco o te gusta ese ambiente de comunidad, los hostales son una opción excelente. Hay una red muy grande llamada Hostelling International con sesenta establecimientos, pero también existen cientos de hostales independientes por todo el país. Algunos son los clásicos dormitorios compartidos, mientras que otros funcionan como residencias de estudiantes en verano o casas de huéspedes con habitaciones privadas muy económicas.
Otra opción que se usa mucho y que es muy auténtica son los Bed and Breakfast. Es una forma genial de quedarse en un sitio con un trato más personal y a un precio bastante razonable. Por otro lado, si viajas en familia o prefieres tener tu propia cocina para no comer siempre fuera, los apartahoteles son muy comunes en las grandes ciudades y suelen tener un nivel de calidad bastante alto.
Para los que buscan una experiencia de desconexión total, Canadá tiene unas cabañas remotas que son un auténtico sueño. Están situadas en mitad de paisajes naturales increíbles, lejos de todo el ruido, y son perfectas si te gusta pescar, andar en kayak o simplemente ver animales salvajes desde la puerta de tu casa. Es el refugio ideal para los que quieren vivir la naturaleza canadiense de una forma más íntima.
Si prefieres alquilar algo más formal, hay casas enteras, condominios o apartamentos disponibles por temporadas cortas. Algunos son estudios pequeños, lo que llaman tipo soltero, donde todo está en una misma habitación, y otros son pisos enormes con varias habitaciones para grupos grandes. Es una forma muy cómoda de sentirte como un local más mientras exploras la ciudad o el campo a tu propio ritmo.
Pero si de verdad quieres vivir la experiencia canadiense al cien por cien, tienes que ir de camping. Es algo inolvidable y la mejor manera de sentir esa conexión especial con la naturaleza que tanto cuidan por aquí. Hay campings en todas las provincias y territorios, y lo mejor es que puedes acampar en la gran mayoría de los parques nacionales, durmiendo bajo las estrellas y despertando con sonidos del bosque.
cocina y vajilla Canadá
La comida en Canadá es una mezcla súper interesante de muchas culturas diferentes. Es como un gran mosaico donde se juntan las tradiciones de los pueblos indígenas con las influencias que trajeron los inmigrantes de Francia, Inglaterra e incluso China. Como es un país construido por gente de todas partes, lo normal es entrar en un restaurante y encontrarte con platos que te recuerdan a medio mundo pero con un toque local muy marcado.
En el día a día, la mayoría de los canadienses siguen una dieta muy parecida a la que podrías ver en Europa o Estados Unidos. Comen bastantes cereales, productos lácteos y mucha carne de ternera o pollo de granja, además de frutas y verduras frescas o cocinadas. Pero hay cosas que son únicas de aquí, como el famoso sirope de arce, que es todo un símbolo nacional gracias a los pueblos nativos y al clima del norte del país.
El pescado y el marisco también tienen un protagonismo enorme, sobre todo si te acercas a las zonas de costa. Es muy típico probar el esturión al horno o el arenque ahumado, pero el rey absoluto es el salmón. Una de las cosas más curiosas que hacen con él es convertirlo en una especie de cecina ahumada, que es un snack riquísimo y muy práctico que puedes encontrar con sabores dulces como el arce o más picantes con pimienta.
Aunque la pizza viene de Italia, en Canadá la han hecho suya y casi todas las cadenas tienen su propia versión estilo canadiense. También son muy populares las hamburguesas de pollo crujiente, que suelen llevar mozzarella derretida y salsa de tomate por encima, algo que les da un sabor muy casero. Y para desayunar, nada supera a unos buenos panqueques tradicionales, que aquí se hacen bien gordos y esponjosos para que absorban todo el sirope.
Cada zona del país tiene su plato estrella, pero algo que nunca falta en ninguna mesa canadiense es un buen dulce. Las tartas de mantequilla, por ejemplo, son una delicia pegajosa y dulce que gusta a todo el mundo. Otro postre muy tradicional es el Figgy Duff, un pudín con pasas y melaza que tiene un aroma increíble. Es el tipo de comida reconfortante que te hace sentir como en casa aunque estés a miles de kilómetros.
No puedes irte sin probar la tarta de bayas de Saskatoon, que es un icono del oeste del país. Estas bayas crecen desde las llanuras hasta la costa y tienen un sabor único. Comerse un trozo de esta tarta recién hecha, acompañada de una bola de helado de vainilla o un poco de crema batida, es de esas experiencias gastronómicas que no se olvidan fácilmente. Es el sabor auténtico de las praderas canadienses servido en un plato.
Cultura y tradiciones Canadá
La cultura de Canadá es fascinante porque es como un rompecabezas donde encajan piezas de muchos sitios distintos. Las raíces más fuertes vienen de Europa, sobre todo de Francia y Gran Bretaña, pero también hay una huella muy profunda de los pueblos indígenas y de sus vecinos del sur. Los canadienses valoran muchísimo cosas como la justicia, la igualdad y el respeto por los demás, y se nota mucho en su día a día porque son gente muy abierta y amable.
En cuanto a las creencias, hay de todo un poco y lo bueno es que la libertad religiosa está protegida por la ley. Aunque el cristianismo sigue siendo la religión mayoritaria, con más de la mitad de la población identificándose como tal, cada vez hay más personas que no siguen ninguna religión en particular. Esa diversidad es lo que hace que el ambiente en las ciudades sea tan variado y acogedor para cualquiera que llegue de fuera.
En el país se hablan oficialmente dos idiomas, el inglés y el francés, y vas a ver que toda la documentación importante y las leyes están siempre en ambos. Pero si caminas por las calles de Toronto o Vancouver, vas a escuchar de todo: desde chino y punyabí hasta español, italiano o ucraniano. Es un reflejo de que Canadá es un lugar que abraza las diferentes lenguas y tradiciones de su gente.
Si hay algo que une a todos los canadienses sin importar de dónde vengan, es el hockey. No es solo un deporte, es una pasión que comparten hombres, mujeres y niños por igual. Ver un partido es sumergirse en lo más profundo de su identidad, y los jugadores que triunfan son tratados como auténticos héroes nacionales. Es, sin duda, la actividad que más corazones mueve en todo el territorio durante los meses de invierno.
La música también tiene su espacio, especialmente el folk, que lleva sonando desde hace siglos. Estas canciones cuentan las historias de los primeros colonos y muestran la diversidad de las personas que fundaron el país, lo que las hace muy especiales. Es una forma de mantener viva la memoria de lo que fue Canadá y de cómo ha ido evolucionando con el paso del tiempo a través de sus letras y melodías.
Aunque tengan fama de ser personas muy tranquilas y relajadas, a los canadienses les encanta una buena fiesta. Siempre encuentran una excusa para celebrar, ya sea el famoso Stampede de Calgary con su aire de vaqueros, el colorido Carnaval del Caribe en Toronto o el Oktoberfest. Eventos como el festival de flores celtas demuestran que, en cualquier época del año, siempre hay un rincón del país celebrando sus raíces con mucha alegría y energía.