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¿Dónde se encuentra exactamente la República Checa?

Si miramos el mapa de Europa, la República Checa aparece justo en la parte occidental de lo que conocemos como Europa del Este. Es un país que goza de una ubicación privilegiada en una zona de transición climática muy interesante. Aquí se mezclan las influencias del clima moderado de Europa Central con las corrientes más continentales que vienen del este.

A pesar de ser un país fascinante, no tiene salida directa al mar, por lo que su paisaje es puramente terrestre. Sus límites geográficos están muy bien definidos por sus vecinos más cercanos. Hacia el noreste se extiende la frontera con Polonia, mientras que al este comparte límites con Eslovaquia. Al mirar hacia el sureste nos encontramos con Austria y, finalmente, toda la zona oeste queda bajo la influencia de Alemania.

La identidad de esta nación se forjó a partir de tres regiones históricas que tienen muchísima personalidad: Bohemia, Moravia y la Silesia checa. En total, el país abarca una superficie que ronda los 78.900 kilómetros cuadrados. Si te gusta planificar tus horarios, es útil saber que se rigen por la zona horaria UTC + 1.

El relieve de este territorio es muy curioso y parece diseñado de forma estratégica. En los bordes del país se alzan imponentes macizos montañosos que sirven como murallas naturales. Por el contrario, la zona central es mucho más suave, dominada por llanuras que invitan al paseo.

Si nos adentramos en su naturaleza, veremos que los bosques cubren gran parte del centro y las zonas más elevadas. El Macizo Checo destaca por ser una meseta con bastantes colinas, donde las alturas suelen variar entre los 450 y los 600 metros sobre el nivel del mar. También hay formaciones volcánicas muy llamativas, como ocurre con las montañas de Doupov.

Al movernos hacia el norte, el terreno empieza a descender suavemente hasta llegar al fértil valle del río Elba. Las montañas que rodean el país no son excesivamente altas, pero tienen mucha presencia, con macizos que suelen alcanzar el kilómetro de altura. Un ejemplo perfecto de esto son las montañas Metálicas, que marcan el paisaje de forma única.

Hacia el sureste, la zona de las tierras altas de Bohemia y Moravia empieza a ganar terreno frente al Macizo Checo. Sin duda, el sistema montañoso más imponente y extenso que encontrarás aquí son los Sudetes. Estas montañas no son un bloque uniforme, sino que están formadas por varios macizos separados por valles profundos y hermosos.

Dentro de este conjunto destacan las montañas de Jizera, las montañas de Lusacia y los sistemas de Jeseníky y Krkonoše. Es en esta última cordillera donde se encuentra el gigante del país, el monte Sněžka. Con sus 1602 metros de altura, es el punto más elevado de toda la geografía checa y un lugar emblemático para los amantes del senderismo.

Por otro lado, la llanura de Moravia se va formando gracias a la combinación de valles y colinas aisladas. Esta zona se estrecha hacia el norte hasta llegar a la famosa Puerta de Moravia, un paso natural entre los Cárpatos y los Sudetes. Este punto es bastante bajo, con una altura máxima de unos 310 metros, lo que facilita el paso de vientos y rutas históricas.

El agua es un recurso vital y muy abundante en estas tierras. Entre los ríos más importantes destacan el Moldava y el Elba, que serpentean principalmente por la región de Bohemia. Si nos fijamos en Moravia, los protagonistas absolutos son los ríos Morava y Dyje. Además, el subsuelo es un verdadero tesoro, ya que las montañas están llenas de yacimientos de piedras preciosas y minerales.

Hay muchísimas cosas que hacen que este país sea un lugar especial. Su clima es bastante amable y moderado, algo que se debe a su excelente posición geográfica. Si analizamos cómo se organiza el territorio, vemos que administrativamente sigue dividido en sus tres núcleos históricos principales: la propia Bohemia, Moravia y la Silesia checa.

Las ciudades más grandes también actúan como los centros neurálgicos de estas regiones. Praga es la capital indiscutible y el corazón de Bohemia, mientras que Brno lidera en Moravia y Ostrava es el referente en Silesia.

Una gran ventaja de vivir o viajar por aquí es la cercanía con otros países europeos importantes. Por poner un ejemplo cotidiano, si sales de Praga hacia Berlín, solo tienes que recorrer unos 351 kilómetros. Esto significa que, dependiendo de tu ritmo, puedes estar en la capital alemana en un margen de tres a siete horas.

Tampoco podemos olvidar que estas tierras son famosas en todo el mundo por sus fuentes de aguas medicinales. El balneario de Karlovy Vary es uno de los destinos más buscados para el descanso y la salud, y compite con Praga en cuanto a belleza arquitectónica. Hace muchos años, este lugar era el refugio favorito de grandes figuras de la historia rusa, como el zar Pedro I o los escritores Gógol y Turguéniev.

Cómo localizar a la República Checa en el mapa

La República Checa es una joya enclavada en el centro de Europa. Sus vecinos inmediatos son Alemania por el noroeste, Polonia por el norte, Eslovaquia por el este y Austria por el sur. Su extensión total es de unos 78.866 kilómetros cuadrados, lo que la convierte en un país muy manejable para explorar de punta a punta.

Geografía y regiones

Al estar en el puro centro del continente, incluso su centro geográfico oficial se encuentra cerca de una ciudad llamada Jihlava. Como mencionamos antes, el país se apoya en tres regiones históricas, pero a nivel político se organiza en 14 regiones administrativas. Praga no solo es la ciudad más importante, sino que tiene su propio estatus como ciudad capital independiente.

El relieve se apoya en tres grandes cadenas montañosas que le dan su forma característica. Tenemos las montañas Metálicas en el noroeste, los Sudetes dominando el norte y la Selva de Bohemia (Šumava) protegiendo el sur. Las montañas Metálicas son en realidad una continuación de una cordillera alemana, mientras que los Sudetes también se extienden hacia territorio polaco.

El clima que disfrutarás aquí es típicamente moderado, lo que significa que las estaciones están muy bien marcadas. Durante los meses de verano, el ambiente es muy agradable con temperaturas que suelen rondar los 20 grados. En invierno, el frío se hace notar y es normal que los termómetros bajen hasta los 5 grados bajo cero o incluso más.

El paisaje y su diversidad

Lo que más impresiona de este país es lo variado que es su entorno natural. Puedes pasar de montañas escarpadas a llanuras tranquilas, o de bosques densos a ríos caudalosos en muy poco tiempo. El Moldava es el río que da vida a Praga, mientras que el Elba marca el camino en la frontera norte antes de seguir su curso hacia el mar.

Si te gusta el aire libre, los parques nacionales son paradas obligatorias. El Parque Nacional de Šumava, situado en las montañas del mismo nombre, es un santuario para la vida salvaje. Es emocionante saber que en sus rincones más profundos viven animales tan raros de ver como el lince o el alce, además de una cantidad enorme de aves protegidas.

Pero no todo es naturaleza salvaje; la huella del hombre ha dejado castillos e historias por todos lados. Uno de los más impresionantes es el castillo de Karlštejn, que se encuentra a un corto viaje al suroeste de Praga. Esta fortaleza del siglo XIV se construyó originalmente para proteger los tesoros más valiosos del reino y vigilar las fronteras.

Otro sitio que merece mucho la pena conocer es el valle de Makošská, situado en el corazón del país. Es un lugar que te deja sin palabras por su belleza natural y la riqueza de su flora. Si eres observador, podrás contar más de cien especies distintas de mariposas, además de cruzarte con zorros, jabalíes o incluso algún lince si tienes mucha suerte.

Datos curiosos que te gustará saber


Este país ha sido la cuna de mentes brillantes que han cambiado el mundo. Personajes como el escritor Franz Kafka o el compositor Antonín Dvořák nacieron aquí. Además de su cultura, el país es mundialmente conocido por su tradición cervecera y por ese licor de hierbas tan especial llamado Becherovka.

En la ciudad de Praga se encuentra la Universidad Carolina, que tiene el honor de ser la más antigua de toda Europa Central. Fue fundada allá por el año 1348 gracias al empeño del emperador Carlos IV. Esto demuestra que la tradición académica en estas tierras viene de muy atrás.

La educación sigue siendo una prioridad absoluta hoy en día. Es asombroso saber que más del 90% de las personas que viven aquí cuentan con estudios secundarios o superiores. Esto se nota en el ambiente culto y preparado que se respira en sus ciudades y pueblos.

Si buscas mejorar tu salud, los balnearios checos son famosos por tratar problemas respiratorios y de la piel. Karlovy Vary es el nombre que siempre viene a la mente, pero hay muchos otros centros repartidos por el país. Son lugares perfectos para desconectar del estrés diario y cuidarse un poco.

La ecología es otro punto fuerte de la República Checa moderna. Se considera uno de los países más limpios y respetuosos con el medio ambiente de toda Europa. Constantemente están poniendo en marcha nuevos proyectos para proteger sus paisajes y reducir la huella de contaminación en sus ciudades.

En definitiva, estamos ante un país que es un auténtico tesoro por descubrir. Es un lugar donde la historia antigua se da la mano con la innovación tecnológica en un entorno natural envidiable. Si estás pensando en visitar el corazón de Europa, este destino te ofrecerá una experiencia cultural y humana que difícilmente olvidarás.

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